Este año que va camino a terminar, ha sido particularmente difícil para aquellos que trabajamos por una forma diferente de relación humano-animal. Varios hechos especialmente cruentos se llevaron la vida de animales muy queridos por sus familias; July (Paysandú), Ruffus (Empalme Olmos), Jehico (Florida), Reina (Chuy), por mencionar algunos, y otros tantos que no cobraron sus vidas pero denotan extrema violencia, han encendido la indignación de la mayoría de la población, como el gato bebé en el lavarropas, la perrita vieja castigada o la perra pitbull que golpeaban y encerraban en un estrechísimo nicho. A pesar de los avances científicos, constatando la sintiencia animal y de la difusión que estos últimos años ha tenido la temática, siguen repitiéndose hechos de extrema crueldad contra los animales. Justo es decir, que también siguen repitiéndose hechos de extrema violencia contra los humanos, especialmente aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Entonces, ¿por qué nos preocupa la situación de los animales? Primeramente, aclarar que, nos preocupa la violencia en general, estructural, que sufre nuestra sociedad y deviene del sistema en el que vivimos y sus desequilibrios e injusticias innatas. Condenamos todo tipo de violencia y trabajamos para apoyar y ayudar a las víctimas. Por suerte, en el caso de los humanos, hay leyes que los protegen, redes a las que acudir, lugares donde denunciar, mecanismos de contención y de ayuda frente a situaciones de violencia.
El Estado está, digamos, bastante comprometido con la lucha contra la violencia hacia los humanos. Pero la situación de los animales es particularmente vulnerable. El marco legal que tenemos es absolutamente insuficiente e inserto en una sociedad profundamente antropocentrista, que aún no procesa que darle derechos a los animales no es quitarle derechos a los humanos, sino ampliarlos. Es ampliar el espectro de seres protegidos. La realidad de nuestro país hoy es que el INBA está desbordado de denuncias y al borde de una reforma legal que no parece ser positiva; la Policía responde que no es su tema la mayoría de las veces que se acude a ella; la justicia no tiene marco para actuar por el animal en sí y el parlamento no avanza en la tipificación del delito de maltrato animal. Y lo peor, es que parece que a nivel macro, el tema no interesa.
La subestimación del tema que está mostrando la mayoría de nuestra clase política, nos va a costar caro como sociedad. La vida de los animales de estima y de las personas está íntimamente relacionada, mucho más allá de una “cuestión de nicho”. Por lo tanto, la salud (física y emocional), la alimentación, la vivienda, el transporte, el esparcimiento, los duelos, la seguridad vial, los hechos de violencia, el concepto de familia, la tenencia y convivencia responsable y la educación, son solo algunos de los temas donde se encuentran hoy lo humano y lo animal. Precisamos políticas públicas serias y globales que tengan en cuenta este nuevo paradigma.
Mientras tanto, los ciudadanos de a pie, seguiremos intentando aportar desde nuestro humilde lugar: con una tenencia responsable sobre nuestros animales de estima; apoyando a otros que necesitan ayuda con sus animales; denunciando situaciones de violencia; adoptando animales de refugios; apoyando con trabajo voluntario o con aportes económicos a refugios y rescatistas y conversando sobre tenencia y convivencia responsable. Respetando a los que piensan diferente, pero defendiendo firmemente nuestra forma de ver el mundo y de relacionarnos con el medioambiente y con los demás animales.
Un deseo doble para estas fiestas: no usen pirotecnia de estruendo (daña a humanos y no humanos) y no regalen animales. No son objetos, no son peluches para regalar. Son un compromiso para toda la vida del animal. Cuando deseen integrar un animal a sus familias, visiten los refugios y seguro van a encontrar un perro o un gato que tenga las características acordes a su familia. Hay miles de perros y gatos esperando por una oportunidad. ¿Te imaginas comenzar el año cambiando la vida de otro ser? ¿Qué tal sentirse un super héroe para alguien?
Les deseo que el 2026 nos encuentre trabajando por ese mundo mejor que queremos para todos/as y nos depare avances en pos del bien común. “Lo que hacemos marca la diferencia, tenemos que decidir qué tipo de diferencia queremos hacer (Jane Goodall)”.
Dra. Verónica Ortiz, Diplomada en Derecho Animal – UMSA

