¿Feliz año nuevo? Milei celebra, Argentina espera

Buenos Aires (Por Horacio R. Brum).- El presidente argentino comenzó bien 2026. Fuera del país, se reforzaron sus esperanzas de encabezar la ultraderecha regional, tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, a cargo de Donald Trump, su socio ideológico y auxiliar económico; en estas tierras, el Congreso aprobó el presupuesto presentado por el poder Ejecutivo; con la excepción del gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kiciloff –ese “enano soviético”, según Milei–, algunos mandatarios provinciales han optado por negociar o guardar silencio, motivados por la táctica presidencial de la zanahoria y el garrote, que da o niega los aportes del Tesoro Nacional a los presupuestos regionales, y otros han sido premiados por “hacer los deberes”, con la autorización de la Casa Rosada para contraer deudas con compradores de bonos nacionales y extranjeros. Córdoba y Santa Fe colocaron papeles por alrededor de 800 millones de dólares cada una, mientras que a Kiciloff se le negó rotundamente el permiso para hacer lo mismo. Entretanto, el ministro de Economía Luis Caputo continúa pedaleando la bicicleta de endeudar al Estado para pagar los intereses de los numerosos créditos y bonos, y la deuda pública sigue acercándose a los 500.000 millones de dólares, de los cuales más de la mitad corresponden a las obligaciones con el exterior. Este año son 17.000 los millones de la divisa estadounidense necesarios para cumplir con el Fondo Monetario Internacional, otros organismos mundiales y los acreedores privados. Por otra parte, están pendientes de resolución varios juicios, principalmente en Estados Unidos, por los desaguisados económicos cometidos por los gobiernos anteriores, que podrían agregar a ese balance una carga de 30.000 millones más.

En un breve mensaje de Año Nuevo, Milei se enorgulleció de haber cumplido todas sus promesas de campaña y afirmó que el gobierno ha sacado de la pobreza a 14 millones de personas. Otra carta de triunfo oficial es la de haber domado la inflación; sin embargo, los datos que manejan los economistas independientes y la observación de la vida diaria reflejan una realidad distinta de la descrita por el presidente. El 31 de diciembre, el vendedor de diarios informó a este corresponsal que el precio de los mismos aumentaba en 2026 alrededor del 8% (unas cuatro veces más que la tasa oficial de la inflación mensual); de regreso a la casa ese mismo día, durante una jornada de calor apenas soportable, se vieron varios indigentes sin techo tirados en busca de fresco en el portal de una universidad cerrada por vacaciones. Estas personas, cuyo número ha aumentado en los últimos dos años, son parte del paisaje del barrio y algunos practican una mendicidad agresiva, como el que rasgó de un manotazo la camisa de quien esto escribe, cuando se negó a darle una limosna. En la cercana avenida Santa Fe, aquellos que en los tiempos de menos preocupaciones por el lenguaje “políticamente correcto” se conocían como bichicomes o vagabundos, aprovechan los frentes de los locales que quedan vacantes, para refugiarse del calor o la lluvia. Cuando no se los ve, es porque ha pasado el convoy del gobierno de la ciudad, que se encarga de llevarlos, por su voluntad o no, a refugios especiales. En una camioneta amarilla van los funcionarios encargados del diálogo, en otra blanca se cargan las pertenencias de los trasladados y un patrullero policial sirve de apoyo, por si el convencimiento fracasa. Además, existe un número telefónico para que los vecinos o los porteros de los edificios soliciten el “traslado”.

La disponibilidad de numerosos locales comerciales para alquilar es, según algunos agentes inmobiliarios, un indicio de la reactivación del mercado. Otros sostienen que ello se debe a que, por la desregulación dispuesta por el gobierno, los propietarios piden lo que quieren y los inquilinos están en una rotación permanente, cerrando el comercio cuando no pueden afrontar más el arriendo, para irse a otro lugar más barato. Algo similar, de acuerdo a lo dicho a este corresponsal por la dueña de una inmobiliaria, sucede con los apartamentos. Tal afirmación es refrendada por otra observación de la realidad: cada fin de semana, especialmente al terminar el mes, se ven en los barrios más camiones de mudanzas que algunos años atrás.

La “Panadería y Confitería” es una verdadera institución barrial, donde antes se producía una amplia variedad de panes, facturas, tortas y masas. Actualmente, son muchos los comercios de este tipo que han limitado su surtido al pan y las facturas, por la baja de las ventas. El Centro de Panaderos de la provincia de Buenos Aires informó que 14.000 panaderías han cerrado, porque el consumo de pan se redujo en 50% y el de facturas, sándwiches y similares bajó en 85%. A ocho o diez dólares la docena de facturas y hasta dos dólares un sándwich triple, ya no son muchos los argentinos que se dan esos gustos a diario.
Las panaderías están sufriendo el mismo destino de las pequeñas y medianas empresas industriales (Pymes), que han cerrado por decenas de miles, con las consiguientes pérdidas de puestos de trabajo. La asociación de Industriales Pymes Argentinos (IPA), calculó que en 2024 cerraron casi 10.000 pymes y otras 25.000 el año pasado, principalmente por factores como la apertura indiscriminada de las importaciones, las cargas tributarias y la reducción drástica del consumo interno. La baja en un punto de la tasa de desempleo, hasta el 6,6%, pudo haber sido una buena noticia para cerrar 2025, pero esta se refiere sólo a los trabajadores registrados, porque el empleo “en negro” supera el 40%. Para el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, aumenta el trabajo precario, de mala calidad. “Lo que sube son las changas, los empleos marginales, los vendedores ambulantes, los limpiavidrios. Es el autoempleo de subsistencia”, afirmó el director de la institución, y esa aseveración también la confirman en la vida diaria los numerosos repartidores en bicicleta, así como “esos tipos de los Uber que hacen competencia desleal”, en palabras de un taxista, refiriéndose a quienes transportan pasajeros en sus autos particulares, por arreglo con las empresas que operan mediante los celulares.

En cuanto a la cantidad de pobres, la cifra de la cual se vanaglorió Milei es cuestionada por los especialistas independientes, quienes sostienen que, por problemas metodológicos, el cálculo oficial muestra una caída exagerada. Además, aquellos que supuestamente han salido de la pobreza por ingresos continúan padeciendo la multidimensional, que se refiere a las condiciones de vida en términos como la calidad de la vivienda y el acceso a la educación o la salud. Los estudios de varios consultores de consumo y mercado y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), indican un aumento de la brecha de los ingresos: los hogares más ricos reciben mensualmente un promedio de 8.500 dólares, en tanto que los que están en la base de la pirámide social deben arreglar su presupuesto con 530. Entre los dos extremos hay unos estratos medios que recurren al crédito para defender su nivel de vida; en ese sentido, el Banco Central informó recientemente que la deuda de las familias ha aumentado en 75%. Un fenómeno relativamente nuevo es que se hacen las compras diarias (p.ej.: en el supermercado) con tarjetas de crédito, para así alargar el plazo de pago de las deudas. El problema es que estos instrumentos cargan intereses mucho más altos que los bancos, al igual que las empresas de plataforma electrónica que dan préstamos por fuera del sistema bancario. En este último caso, un estudio del Banco Provincia reveló que los intereses pueden llegar al 500% anual.

Pese a todo, Javier Milei continúa teniendo una cuota importante de apoyo de los argentinos. En el caso de los más pobres, ello se explica porque el gobierno, que suele desestimular o bloquear los aumentos de sueldos, ha mantenido el aumento de los planes sociales por encima de la tasa de inflación. Además, las protestas son rigurosamente controladas por las fuerzas de seguridad y se eliminaron los piquetes con la consigna de la ministra de seguridad y hoy senadora Patricia Bullrich: “Quien bloquea, no cobra”.
El fantasma de un regreso al poder del kirchnerismo también es manejado por el mandatario para mantener el conformismo de las clases medias, que fueron muy afectadas por el desquicio económico de los gobiernos anteriores y sobre todo, tienen un temor imborrable a la hiperinflación. Como es fácil de comprobar diariamente, la inflación sigue existiendo, pero el gobierno evita que aumente en forma exponencial mediante el control de la cotización del dólar y el retiro gradual de los enormes subsidios a servicios como el gas o la electricidad. 2026 comenzó con la cuarta modificación de la política cambiaria y monetaria, que ahora atará el precio del dólar oficial a la tasa mensual de inflación. En cuanto a los subsidios, se retirarán totalmente a los sectores de mayores ingresos.

El escándalo de los fondos de la Asociación Argentina de Fútbol y las investigaciones sobre el papel del presidente y su hermana en un caso de especulación con monedas electrónicas no distraen a los argentinos de su preocupación por llegar a fin de mes, mientras una minoría veranea en Brasil o Punta del Este, gracias a un dólar artificialmente barato. De todos modos, en diez encuestas procesadas por el diario Clarín los optimistas respecto a una mejor situación económica en 2026 igualan a los pesimistas. “Estamos mal, pero vamos bien”, dijo alguna vez Carlos Menem, el mejor presidente de la historia argentina, en la opinión del actual… Nota al pie: en la carnicería del barrio, el precio del kilo de asado pasó en dos meses de $Arg 9.900 a $Arg 14.900.