A Susana siempre le gustó la pintura, pero según contó a EL TELEGRAFO, no tenía tiempo para dedicarle, más allá de ayudar a sus hijas cuando requerían algo para la escuela o liceo. “Al jubilarme de la docencia he tenido el tiempo para dedicarme a pintar además de cuidar de mis nietos. Fui 5 años al taller de Diva Bianchini de Vásquez Varela, un tesoro de persona, que no limita a nadie, sino que estimula la expresión personal.
En la actualidad Diva está con problemas en la vista, entonces con Matilde Larrauri, que somos amigas, nos juntamos y hacemos nuestro taller. ¡Nos encanta!” “Suelo exponer los cuadros en la óptica de mi hija”, dijo. En cuanto a sus creaciones consideró que “prefiero sobre todo pintar con óleos, me gusta la paleta de colores alegres, no me inspiran los oscuros.

Me gusta plasmar en los cuadros alegría, por eso mis temas preferidos son las flores, paisajes, ¡siempre vida! Me inspiran esos elementos que al verlos me dan ganas de pintar, les dedico el tiempo que no están mis nietos, si no ellos quieren intervenir y se acaba la pintura. Hay que estar concentrada para manifestar un sentimiento”, finalizó.

