Comienza la Semana; nueve días de memoria, encuentro y celebración

Hoy comienza la 59ª Semana de la Cerveza y, con ella, vuelve ese tiempo singular en que Paysandú cambia el pulso y se reconoce en una costumbre que atraviesa generaciones. La fiesta se desarrollará hasta el 5 de abril y volverá a desplegarse como una de las celebraciones populares más grandes del país, con espectáculos, gastronomía, feria, actividades culturales, deportivas y turísticas repartidas entre el predio y distintos puntos del departamento. Hay fiestas que se programan y otras que, además, se heredan. La Semana pertenece a estas últimas. Su historia comenzó en 1966, cuando un Jorge “Chino” Gavary, trabajador de la cervecería Norteña impulsó la primera edición. Desde entonces fue creciendo hasta convertirse en una marca de Paysandú, en una cita de la Semana de Turismo y en una forma muy sanducera de abrir la ciudad, recibir gente y celebrar lo propio.

Quien entre al predio volverá a encontrar algo más que una agenda de espectáculos. Allí se arma, por unos días, una pequeña ciudad de paseo y encuentro en un predio ferial de más de cuatro hectáreas, con la feria artesanal más grande de la región, patios cerveceros, espacios gastronómicos, propuestas recreativas y shows en vivo para toda la familia.

Es un lugar para recorrer sin apuro, para mirar, detenerse, elegir dónde comer, volver a caminar y dejar que la tarde se vaya haciendo noche entre luces, música y conversaciones.

La Semana tiene, además, esa rara virtud de cambiar de ánimo sin perder identidad. De día puede ser paseo familiar, búsqueda de artesanías, mesa compartida o salida con niños. De noche, en cambio, se vuelve expectativa y escenario. El Anfiteatro del Río Uruguay, inaugurado en 1995 y ya inseparable de la historia reciente de la fiesta, volverá a concentrar buena parte de esa emoción colectiva. Para la apertura atraen la elección de reinas y princesas, el espichado, Catherine Vergnes y Lucas Sugo, en un arranque pensado para poner a la ciudad de inmediato en clima de celebración.

Pero la Semana nunca se agota en el escenario mayor. Su fuerza está también en la manera en que se derrama por Paysandú entero. No se trata sólo de los recitales, sino de una experiencia que invita a vivir la ciudad, su historia, su cultura y sus atractivos turísticos. Por eso, además del predio, estos días vuelven a entrelazarse con actividades deportivas, paseos y propuestas que hacen que la fiesta no sea sólo un evento, sino un clima.

Tal vez por eso la Semana sigue siendo, después de casi seis décadas, mucho más que una tradición exitosa. Es una escena repetida y siempre nueva. Familias caminando al caer la tarde, amigos que se encuentran sin haberse citado, visitantes que descubren la ciudad y sanduceros que la vuelven a mirar con orgullo. Hoy empieza otra edición. Y con ella vuelve también esa sensación conocida de que, por nueve días, Paysandú no sólo organiza una fiesta, la habita.