La multirresistencia en la garrapata del bovino es el desafío sanitario más importante de la ganadería actual. Los mapas territoriales presentados por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), confirman que el modelo de control basado solo en químicos se está agotando. La solución no vendrá de un “producto milagroso”, sino de un cambio en la gestión sanitaria, establece un trabajo realizado por investigadores del citado instituto.

El trabajo realizado por los veterinarios Soledad Núñez-de-Moraes, Alejo Menchaca1 y Pablo Parodi, de la Plataforma de Investigación en Salud Animal de INIA, sostiene que la multirresistencia en la garrapata del bovino es el desafío sanitario más importante de nuestra ganadería en la actualidad. Un cambio en la gestión sanitaria es impostergable: el diagnóstico de resistencia, la planificación técnica con el veterinario y la adopción de medidas de manejo integrado es esencial para preservar la sostenibilidad de nuestras empresas ganaderas y el prestigio de nuestros productos en el mundo. La garrapata común del bovino, Rhipicephalus microplus, no es un actor nuevo en el campo uruguayo. Si bien es un artrópodo introducido –y por lo tanto no nativo de América–, esta plaga ha acompañado históricamente la evolución de nuestra ganadería, estableciéndose con mayor presencia en la región norte de Uruguay donde las condiciones climáticas de temperatura y humedad favorecen su ciclo biológico. Históricamente, el control se sostuvo con la intervención química. Los baños de inmersión y posteriormente, pour-on e inyectables, permitieron mantener las cargas parasitarias bajo control y minimizar las pérdidas económicas. Sin embargo, este enfoque ha llevado a la situación crítica que enfrentamos hoy: la resistencia a los garrapaticidas.

Cada vez que aplicamos un acaricida, estamos ejerciendo lo que técnicamente se denomina “presión de selección”. En toda población numerosa de individuos (ej. garrapatas), siempre existe una variabilidad genética que determina que algunos individuos posean cierta capacidad de sobrevivir frente a la exposición a un químico o ambiente determinado. Si esta exposición ocurre de manera repetida a un mismo acaricida sin rotación y con dosis subóptimas, se eliminan los individuos susceptibles y se favorece la reproducción de aquellos que presentan resistencia.

