Gino Alderete asume el desafío la selección femenina con el Sudamericano en el horizonte

La designación del sanducero Gino Alderete como entrenador de la selección uruguaya femenina de básquetbol cierra un período de transición que se había extendido más de lo previsto tras la salida de Alejandro “Gallego” Álvarez a fines de 2024. La Federación Uruguaya de Basketball (FUBB) resolvió postergar el nombramiento en un contexto sin competencia internacional inmediata, pero con el calendario reactivado y la cercanía del próximo Sudamericano –a disputarse en agosto–, la elección terminó por definirse.

“Se hablaba un montón desde que renunció Alejandro Álvarez, cuando dejó de ser parte de la Federación, sobre muchos entrenadores y, obviamente, que ahí la ilusión estaba latente”, señaló Alderete a EL TELEGRAFO. “Luego se comunicaron conmigo; y ya veníamos desde hace un tiempo viendo las posibilidades que se pudiera dar. Algo que se concretó el lunes pasado en la Federación”, agregó.
La demora en la resolución, explicó, respondió en parte a la ausencia de compromisos internacionales en 2025. “Como Uruguay no tenía competencia internacional a nivel de mayores del año pasado, se optó por dejar ese cargo vacante y se decidió retomarlo ahora que estamos a tres meses de la competencia”.

El entrenador sanducero llega al cargo en un momento de crecimiento moderado pero sostenido de la rama femenina, con mayor presencia de jugadoras en el exterior y un nivel competitivo que, sin embargo, aún enfrenta limitaciones estructurales. “La realidad del básquetbol femenino es que viene creciendo, todavía tenemos problemas claramente demográficos, de población, de genética, de economía en el deporte”, sostuvo. “Son temas financieros complicados también, lo cual no nos permite dar un salto de calidad como para explotar. Pero sí se vienen haciendo pasos cortos pero firmes”.

En ese escenario, Alderete comenzará a trabajar con una base amplia con experiencia internacional y desarrollo local. “Hoy en día nos encontramos con una selección que, más allá de que aún vendría a ser una preselección y que aún no está la lista definida de las que viajarían al Sudamericano, con muchas chiquilinas jugando afuera del país durante gran parte del año”, aseveró. “También hay un núcleo de jugadoras interesantes acá en la liga local, por lo tanto, tenemos que ver cómo vienen con su rendimiento actual”.
La conformación del plantel será progresiva. El inicio del proceso, previsto para los próximos días, incluirá la elaboración de un calendario tentativo y una primera nómina. “Nos juntaremos para tirar un calendario de entrenamientos tentativos, también vamos a hacer una lista tentativa de inicio. La idea es tratar de digerirlo para la semana que viene, tener alguna que otra reunión con alguna jugadora y ya comenzar la otra semana a entrenar”, afirmó.

El técnico no descarta la presencia de jugadoras sanduceras, aunque remarca que la competencia por los lugares será abierta. “En la mira hay (jugadoras sanduceras), luego hay que ganarse el puesto”, afirmó. En paralelo, adelantó que buscará alinear el funcionamiento del seleccionado femenino con la estructura conceptual de la rama masculina. “Queremos seguir por una identidad al igual que el masculino, tratar de juntar las dos ramas y tratar de que sea una sola identidad uruguaya”, dijo.

Ese camino, reconoció, implicará ajustes individuales y colectivos. “Para eso hay que cambiar. Algunas jugadoras tendrían que cambiar el rol o adaptarse a hacer cosas nuevas o podría haber mutaciones en la lista, pero eso no lo vamos a saber hasta que inicien los torneos y hasta que se pongan a entrenar con la preselección”.

Con experiencia

Alderete asume con un recorrido que respalda su elección. Se coronó bicampeón de la Liga Femenina con Defensor Sporting en 2020 y 2021, y alcanzó la final de la Liga Sudamericana, un logro inédito para un club uruguayo. “Fuimos el primer equipo uruguayo que llegó a un Final Four (que entonces se jugó en Paysandú) y a una final de Sudamericano”, recordó. “Fue un hito también para el deporte acá”, acotó.
Más recientemente, lideró el crecimiento competitivo de Yale, al que llevó a tres podios consecutivos, incluyendo un subcampeonato. “Yale nunca había jugado en Serie 1, nunca había jugado con los equipos más importantes y esos tres años que me tocó dirigir nos subimos al podio las tres veces”, repasó. “Clasificamos inclusive a la Sudamericana. No la vamos a jugar, la vamos a mirar por tele, pero contento de que sigan equipos uruguayos yendo a representar y haber sido parte”.

En paralelo a su nuevo papel al frente de Uruguay, trabajará como entrenador de Aguada, uno de los clubes con mayor convocatoria del país. “Tengo que llevar las dos cosas en paralelo, es un desafío”, admitió. “Es un club muy popular, tiene una mística muy linda, la gente se identifica mucho con ganar y exige mucho”. Formado como jugador en Pelotaris, con pasos posteriores por Anastasia de Fray Bentos y Allavena, Alderete acumula dos décadas de trayectoria a sus 37 años. “Para mi cargo soy joven, pero creo que tengo mucha experiencia”, dijo.

El desafío inmediato será competitivo, pero también personal. El propio entrenador reconoce que su estilo, marcado por la intensidad y la cercanía con el juego, deberá ajustarse a las exigencias del seleccionado. “Soy muy pasional, dirijo dentro de la cancha, tengo un juego muy particular con los árbitros que no es de falta de respeto, pero conozco mucho el reglamento”, explicó. “Tengo una manera muy particular de motivar, soy muy intuitivo”.

La clave, según define, será encontrar un equilibrio. “El gran desafío es ser entrenador de la selección sin dejar de ser yo mismo. Creo que ese es el desafío que se me viene”, mencionó Alderete.
Uruguay llegará al Sudamericano de agosto con la necesidad de revertir el rendimiento de la última edición, en la que no obtuvo victorias, y recuperar el nivel que le permitió, en 2022, alcanzar una medalla de bronce en los Juegos Odesur. El torneo, que además otorga plazas para la AmeriCup 2027, será el primer examen del nuevo ciclo. Para Alderete, el margen de mejora existe, aunque exige realismo y continuidad.

“Vamos a darnos cuenta de que, si nosotros nos dedicamos realmente, nos podemos acercar de manera bastante peligrosa, sobre todo a nivel de clubes”, sostuvo. “A nivel de selección es muchísimo más difícil, pero a nivel de clubes es más sencillo”, concluyó el DT.

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