
Un hombre de 41 años resultó lesionado en un siniestro con equinos sueltos en la zona de calle Antonio Estefanell, al oeste de la ciudad, próximo a las 18.30 de la víspera.
Coincidentemente, apenas unos minutos antes una lectora denunciaba a través del WhatsApp de Cortocircuitos Ciudadanos que dos equinos galopaban libremente por avenida Dr. Roldán, uno de los tantos lugares donde suele repetirse esta situación. De acuerdo a la información recabada en el lugar, el hombre circulaba en la motocicleta Asaki, matrícula ICK 297, cuando al pasar Costa Rica, después del puente de la cañada, se le atravesaron varios caballos que habrían salido de un predio cercano. En tanto, una unidad de UCEM asistió al conductor en el lugar, diagnosticándole traumatismo en pierna derecha, aunque recibió el alta allí mismo sin necesidad de traslado.
“Los sueltan los gurises”
Según trascendió, el propietario del lugar manifestó que desconocidos suelen cortarle los alambrados, situación que habría provocado que los animales quedaran sueltos.
Asimismo, efectivos de Brigada de Tránsito indicaron que les dijeron que “unos gurises” dañan el cercado de forma reiterada. Sin embargo cuando el cronista gráfico intentó registrar fotográficamente el lugar por donde habrían escapado los animales, fue violentamente increpado por algunas personas. Aún así logró tomar imágenes donde se aprecia claramente que el alambrado se encontraba en buen estado, aunque no cumple con la norma legal por contar con sólo tres hilos.

Sin solución
El problema de los animales sueltos en la vía pública parece no alcanzar una solución, y diariamente se repiten estas situaciones que han provocado serias lesiones y hasta muertes en siniestros de tránsito en Paysandú. Actualmente la Intendencia cuenta con un funcionario que se encarga del retiro de los animales cuando recibe una denuncia a través del 911, y los propietarios deben pagar una multa para hacerse de ellos nuevamente, así como un plus por cada día que pasa hasta que los levanta.
Sin embargo en muchos casos cuando el dueño se hace presente al momento de ser retirados, suele ocurrir que se les perdona la multa y se le permite llevarlos sin consecuencias. En cambio, cuando ocurre alguna fatalidad, casi la totalidad de las veces el propietario responsable no aparece, y como generalmente los animales son “orejanos” –sin marcas--, se hace imposible identificarlo.
De esta forma los infractores continúan actuando impunemente sin hacerse cargo de los daños físicos y materiales que producen sus equinos, en tanto el trabajo del funcionario municipal no logra los resultados esperados.
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