
Treinta y nueve años después del derrumbe ocurrido en una obra de Azucitrus que provocó la muerte de cinco trabajadores de la construcción (Walter Amado López, Juan Sofildo Pintos, Juan Ramón Bergara, Carlos Gerardo Pereyra y Amado Aranda), el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) realizó este lunes un acto de homenaje en la plazoleta “25 de Mayo”, ubicada frente a la planta sobre avenida Roldán y Bolivia. Durante la actividad, dirigentes nacionales y departamentales del gremio colocaron una ofrenda floral y reiteraron reclamos vinculados a la seguridad laboral en la industria de la construcción.
El sindicato sostiene que aquel episodio –ocurrido en 1987 durante un derrumbe de un galpón en construcción– sigue siendo un punto de referencia inevitable para discutir las condiciones laborales en este rubro y el alcance de las políticas de prevención de accidentes de trabajo en Uruguay.
El presidente del Sunca, Richard Ferreira, afirmó a la prensa que la conmemoración no se limita al recuerdo de las víctimas, sino que funciona como una instancia para revisar las condiciones actuales de seguridad en el sector.
“Venir a trabajar no puede significar que alguien termine muriendo o accidentándose. Han existido avances importantes desde 1987, porque en aquel momento estábamos ante una industria sin acuerdos, sin normativa y sin derechos, pero esos avances siguen siendo insuficientes”, recalcó.
Ferreira sostuvo que durante las últimas décadas se consolidaron regulaciones y mecanismos que modificaron el funcionamiento de la industria, entre ellos el decreto 125 sobre seguridad laboral y la ley de responsabilidad penal empresarial. Sin embargo, remarcó que la accidentabilidad continúa siendo elevada.
“El año pasado hubo 13 accidentes fatales en la construcción y este año ya murió un trabajador. Cada accidente interpela y obliga a preguntarse cuánto falta todavía para garantizar condiciones seguras”, dijo.
El dirigente sindical vinculó además la precarización laboral y el crecimiento de la informalidad con el aumento de los riesgos en distintos sectores productivos. “No alcanza solamente con hablar de cantidad de puestos de trabajo. También hay que discutir la calidad de esos empleos”, afirmó.
Ferreira valoró como una señal positiva la reciente creación de un observatorio sobre seguridad y salud laboral integrado por el Ministerio de Trabajo, el Banco de Seguros del Estado y el Banco de Previsión Social. También destacó que la Inspección General del Trabajo haya anunciado denuncias penales contra empresas por incumplimientos vinculados a la ley de responsabilidad empresarial.
“El sindicato hace tiempo viene denunciando que hay empresas que incumplen normas básicas de seguridad y que eso no puede quedar solamente en observaciones administrativas”, indicó.
Un antes y un después
De su lado, el secretario de Seguridad Laboral del Sunca, Ángel Silva, definió la tragedia de Azucitrus como “un antes y un después” para la organización sindical y para la discusión pública sobre higiene y seguridad en la construcción. “No estamos hablando de un peso más o un peso menos. Estamos hablando de la vida y la salud de los trabajadores. A partir de aquel accidente el sindicato impulsó conquistas históricas en normativa y prevención, pero los problemas siguen existiendo”, expresó.
Silva aseguró que el país todavía presenta niveles alarmantes de accidentabilidad laboral. Citó cifras oficiales según las cuales en 2025 se registraron unos 40.000 accidentes de trabajo en Uruguay y aseveró que, pese a la existencia de leyes y reglamentaciones, continúan ocurriendo muertes evitables.
“No puede pasar que cada diez o doce días muera un trabajador o una trabajadora simplemente por ir a trabajar”, afirmó. “Y muchas veces hay accidentes en otros rubros que ni siquiera llegan a conocerse públicamente”. Insistió además en que el Ministerio de Trabajo necesita fortalecer sus capacidades de fiscalización. Según dijo, la cantidad de inspectores resulta insuficiente para controlar el cumplimiento efectivo de las normas de seguridad en todo el país.
Silva recordó que la obra donde ocurrió el derrumbe era vista entonces como un proyecto importante para Paysandú y para cientos de trabajadores de la construcción. “Era una obra que representaba expectativas de trabajo y desarrollo para el departamento, pero terminó convirtiéndose en una tragedia que paralizó a la ciudad y al país”, subrayó.
También el militante sanducero del sindicato, Ruben García, remarcó que el recuerdo de los cinco obreros fallecidos forma parte de la identidad cotidiana del gremio. “Fue un accidente que nunca debió haber sucedido”, dijo. “Por eso el 25 de mayo quedó para nosotros como el día de la seguridad en la industria de la construcción y lo tenemos presente todos los días, no solamente en esta fecha”, añadió a la prensa.
Durante la oratoria central, el presidente del Sunca Paysandú, Mahtías Machuca, afirmó que los trabajadores fallecieron “por negligencia empresarial” y agradeció la presencia de delegaciones sindicales y dirigentes llegados desde distintos departamentos.


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