
A seis meses del accidente fatal que terminó con la vida de Jonathan Álvarez Gelves, su familia decidió romper el silencio y difundió una extensa carta pública donde denuncia un caso de encubrimiento, cambio de chofer y mentiras posteriores al siniestro ocurrido el 21 de noviembre de 2025 en la zona Este de la ciudad.
Jonathan, de 28 años, falleció tras ser atropellado por un camión mientras circulaba en motocicleta desempeñándose como repartidor de medicamentos de Comepa. El hecho ocurrió en la zona de Enrique Chaplin y Florida, donde el joven fue embestido por un camión Volkswagen Worker con zorra. De acuerdo a la información publicada por EL TELEGRAFO en ese momento, tras la colisión cayó y fue arrollado por una de las ruedas del acoplado, muriendo en el lugar.
En un documento titulado “Seis meses de silencio. Hoy hablamos”, la familia expresó el profundo dolor atravesado desde entonces y aseguró que además de afrontar el duelo debieron investigar por sus propios medios lo sucedido. “Jonathan era una gran persona. Un gran hijo, un gran hermano y el padre de una niña de tres años por la cual se desvivía para darle lo mejor”, expresa el comunicado.
La familia sostuvo que durante estos meses atravesaron “noches sin dormir, tratamientos psicológicos y psiquiátricos, trabajos perdidos y días en los que levantarse de la cama cuesta”, mientras una niña continúa preguntando por su padre.
Sin embargo, aseguran que el dolor no terminó allí. Según denunciaron, “quien se declaró responsable del accidente no era quien manejaba realmente el camión”. De acuerdo al relato difundido públicamente, uno de los propietarios de una empresa sanducera se presentó inicialmente como responsable del hecho, aunque —afirman— el vehículo era conducido por un empleado que tenía la libreta profesional suspendida al momento del accidente.

“Durante los primeros días empezamos a escuchar rumores y versiones distintas a las declaradas oficialmente”, indicaron. A raíz de ello, señalaron que debieron hablar con decenas de personas, recopilar testimonios, revisar cámaras de seguridad y reconstruir minuto a minuto lo ocurrido aquella mañana.
“Tuvimos que convertirnos, sin quererlo, en investigadores del accidente que causó el fallecimiento de Jonathan”, manifestaron.
En otro de los pasajes más fuertes del escrito, la familia afirmó que cuatro meses después del siniestro, y luego de presentar pruebas, los involucrados reconocieron “parte de la verdad”. Según denunciaron, admitieron haber mentido “para que el seguro les cubriera el accidente”.
“Nadie se acercó a pedir disculpas. Nadie vino a decirnos la verdad. Nadie tuvo la humanidad de reconocer que habían mentido”, expresaron.
Asimismo, relataron un episodio ocurrido apenas tres horas después de la muerte del joven. Según indicaron, familiares concurrieron a una dependencia policial para retirar pertenencias y allí se encontraron con la persona que se había declarado responsable. “Con el dolor enorme de acabar de perder a su hijo, el padre de Jonathan le preguntó si la culpa había sido suya o de Jonathan. Esa persona, sabiendo que ni siquiera había estado manejando el camión, inventó un relato y encima le echó la culpa a Jonathan”, sostiene la carta.
La familia también denunció que el verdadero conductor “se fue del lugar del accidente”, no asistió a la víctima y ni siquiera llamó a una ambulancia. “En vez de quedarse y dar la cara, llamó al patrón y huyó”, señalaron.
Otro aspecto cuestionado en el documento refiere a que los camiones involucrados continuaron trabajando normalmente ese mismo día. “Siguieron trabajando como si nada hubiera pasado”, afirmaron. A lo largo del comunicado, los familiares remarcan que no solo les mintieron a ellos, sino también “a la memoria de Jonathan, a su hija Josefina, a sus amigos y compañeros de trabajo”. “Eligieron cuidar su empresa y su bolsillo antes que darle a una familia lo mínimo que merecía: la verdad”, expresa otro de los fragmentos.
En el cierre del mensaje, explicaron que decidieron hablar públicamente porque “la memoria de Jonathan merece la verdad” y para que su hija, cuando crezca, “sepa que su familia no se quedó callada”. “El accidente pudo haber sido un accidente. Todo lo que vino después, no. Eso fue frialdad. Eso fue cálculo. Eso fue inhumanidad”, concluye el escrito firmado por la familia de Jonathan Álvarez Gelves.

UNA LABOR IMPORTANTE
Consultado por EL TELEGRAFO, el abogado de la familia, Dr. Javier Riffaud, confirmó que desde un principio existían versiones contrapuestas sobre quién conducía el vehículo involucrado en el accidente.
“Cuando ellos me contactaron para trabajar en el caso ya estaban los rumores sobre la mesa de que la persona que dijo que manejaba no era efectivamente quien lo hizo”, señaló. Indicó que a partir de allí comenzaron a trabajar “en destapar toda la situación” y aseguró que lograron acreditar esa hipótesis. “Se pudo demostrar que efectivamente la persona que manejaba no era la que dijo ser el conductor”, afirmó.
Riffaud explicó además que presentaron un escrito ante Fiscalía y destacó el trabajo realizado por el fiscal actuante en la investigación. “Hubo una labor importante de avanzar, investigar y hacer eco de los derechos que tienen los familiares de las víctimas”, expresó.
Asimismo, indicó que la familia aportó medios de prueba que posteriormente fueron investigados. “Pudimos concluir que la persona que decía que manejaba no era quien efectivamente lo hacía”, reiteró. El abogado sostuvo que toda esta situación agravó el sufrimiento de los allegados a Jonathan. “La familia no pudo hacer el duelo en esos primeros momentos porque tuvieron la cabeza puesta en toda esta situación, lo que terminó profundizando todavía más el dolor”, lamentó.
Agregó que la investigación penal continúa abierta y que actualmente se trabaja sobre las responsabilidades y la causalidad del accidente.
Ingresa o suscríbete para leer la noticia completa y todo el contenido del diario.


Sé el primero en comentar