Con una sala colmada y muchas emociones, Mabel De Agostini presentó su primer libro

La presentación tuvo lugar en el Instituto de Formación Docente (IFD) “Ercilia Guidali de Pisano”.

Con una sala desbordada de público, múltiples muestras de afecto y una emoción que atravesó toda la velada, la maestra sanducera Mabel De Agostini presentó su libro “Contigo aprendí a leer, aunque yo no quería. Reflexiones sobre la enseñanza de la lectura”, publicado por Editorial Amanuense. Entre familiares, colegas, exalumnos, excompañeras de trabajo, referentes culturales, autoridades, integrantes de organizaciones sociales y vecinos, más de 200 personas se reunieron en el auditorio del Instituto de Formación Docente (IFD) “Ercilia Guidali de Pisano” para acompañar a la autora, reconocida por sus muchos años de trabajo en torno a la alfabetización y la promoción de la lectura.

La apertura estuvo a cargo de la directora del IFD, Luján Mayans, quien destacó el orgullo de recibir a una egresada de la institución y el significado de cerrar con esta actividad el Mes del Libro. La mesa estuvo integrada además por Rodolfo Bolaños –editor del libro junto a Valia Libenson, también presente–; el maestro Rubén Tiliman, autor del prólogo; el educador, actor, mago y tallerista Sebastián Peñaranda, y la maestra Analía Aliandre, hija de la autora y moderadora de la velada.

Palabras nacidas de la experiencia

Bolaños, en nombre de la editorial, recordó cómo nació el proyecto y el largo proceso de escritura, destacando el valor de una obra que, aunque surge de experiencias vividas en una escuela rural de Paysandú, dialoga con la realidad educativa de toda América Latina. Por su parte, Sebastián Peñaranda protagonizó una de las intervenciones más distendidas de la noche, que (en lo que luego se supo fue una especie de sketch humorístico), se vieron varias veces interrumpidas por mensajes en video, enviados por referentes como los escritores Rodolfo “Fito” Lacava y Ricardo Alcántara, o Mónica Girolami, de la oenegé Educate. Peñaranda evocó el tiempo de trabajo compartido con De Agostini, y cómo insistió para que transformara en libro el enorme caudal de experiencias acumuladas durante su trayectoria docente.

Rubén Tiliman recordó las numerosas experiencias compartidas con la autora en proyectos de promoción de la lectura y destacó la importancia de registrar una trayectoria construida en el territorio. También reivindicó el lugar del libro y la lectura en tiempos de creciente digitalización. El momento central llegó cuando la propia autora tomó la palabra. Evocó especialmente los 33 años que pasó como maestra de primer año en la Escuela Granja 25 de San Félix, experiencia que constituye el corazón del libro. Allí, según explicó, comprendió que la alfabetización no consiste solamente en enseñar a leer y escribir, sino también en construir vínculos, comprender realidades y aprender junto a los niños y sus familias.

Lejos de definirse como una teórica de la educación, afirmó que el libro nació de la experiencia. “Lo que tengo es territorio”, dijo, al señalar que las catorce historias reunidas en la publicación pertenecen en realidad a los niños, familias y comunidades que formaron parte de su vida docente.

Una noche de afectos y reconocimientos

Durante la presentación se fueron sucediendo recuerdos y anécdotas, muchas de las cuales motivaron la risa de los asistentes. De Agostini evocó situaciones ocurridas en el aula, aprendizajes inesperados y errores convertidos en lecciones pedagógicas, que reafirmaron su convicción de que leer es una decisión profundamente personal. Un momento muy emotivo estuvo relacionado con Felipe, exalumno de la Escuela 25 y protagonista de una de las historias del libro, que fue además quien inspiró el título de la obra al recordarle, durante una visita reciente: “Yo no quería aprender, pero vos me enseñaste”. De Agostini compartió completo el relato dedicado a Felipe, donde narra cómo despertó su interés por la lectura mediante un libro en 3D sobre castillos medievales, y al finalizar le obsequió el ejemplar que había sido protagonista de aquella experiencia.

Entre las intervenciones espontáneas del público se destacó la de Juan Alberto Silva, otro exalumno de la Escuela 25, quien recordó el impacto que las maestras tuvieron en la vida de sus estudiantes, y afirmó que quienes dejan huellas profundas en los demás nunca desaparecen realmente. La presentación estuvo marcada además por numerosos regalos y reconocimientos, que fueron desde un delantal con la portada del libro estampada y una escultura inspirada en el puño de Nelson Mandela, hasta mensajes de antiguos maestros, compañeros y colectivos culturales. “Contigo aprendí a leer, aunque yo no quería” reúne catorce relatos basados en experiencias reales, acompañados por reflexiones pedagógicas, y cada uno de estos gestos reforzó una idea que estuvo presente durante toda la noche: el libro es también el resultado de una construcción colectiva. La presentación dejó en claro que se trata de una obra que trasciende el ámbito educativo para convertirse en un homenaje a la escuela pública, a las familias, a los niños y a las comunidades que dieron sentido a una vida dedicada a enseñar. Al despedirse, la autora agradeció a quienes la acompañaron en el proceso de escritura y, entre aplausos, dejó una promesa: “Nos vemos en el próximo libro”.

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