(DW)
Las cuatro mayores cadenas hoteleras extranjeras en Cuba –las españolas Meliá e Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago Internacional–, recortaron o cerraron sus operaciones en la isla la semana pasada, en medio de la cada vez mayor presión del Estados Unidos de Donald Trump por forzar un cambio de régimen en La Habana.
“Lo significativo acá es que la presión de Estados Unidos por fin ha hecho retroceder a empresas extranjeras con un largo historial de participación en Cuba”, comenta a DW Ricardo Torres, economista cubano de la American University. En esa lista entraron, en el último mes, la naviera alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM. Antes, anunciaron sus retiradas también la aerolínea española Iberia o la minera canadiense Sherrit, entre otras.
Al embargo petrolero impuesto a la isla en enero de 2026, le siguieron varias tandas de sanciones a organizaciones políticas y empresariales gubernamentales, así como a los más altos funcionarios y a algunos de sus familiares –incluido el presidente Miguel Díaz-Canel y miembros de la familia Castro–. La más reciente vuelta de tuerca amenaza además con sanciones secundarias a entidades que mantengan relación con los sancionados.
En consecuencia, el Banco Central de Cuba anunció la víspera el cese de los servicios financieros internacionales Visa y Mastercard. El banco extranjero que los procesaba –y cuyo nombre no se reveló– interrumpió su relación con Fincimex S.A., el brazo financiero de Gaesa, el Grupo Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) que está en el centro de las sanciones de Washington.
El 5 de junio de 2026 se cumplió el plazo concedido por Estados Unidos a las empresas extranjeras con negocios en Cuba para liquidar las “operaciones que involucren a Gaesa”, que controla amplios sectores de la economía cubana (entre un 40 y un 70 por ciento, en dependencia de la fuente).
ando a Gaesa, Estados Unidos “hace muy difícil, si no imposible para muchas empresas extranjeras continuar sus actividades económicas en Cuba”, especialmente en el turismo, explica a DW el economista político Paolo Spadoni.
“Es un golpe muy fuerte a una economía ya muy debilitada”, con el turismo, las remesas y las exportaciones de servicios como fuentes más importantes de ingresos en divisas, aclara Spadoni. Y recuerda que el Ejecutivo de Trump ya había puesto trabas a las remesas de migrantes en EE. UU. y forzado la salida de brigadas médicas cubanas de varios países.
El “estrangulamiento” del país afecta a la población
Mientras Estados Unidos demuestra que está dispuesto a ejercer máxima presión y al gobierno de la isla se le acaban las opciones para esquivar sus sanciones, la población cubana verá una “intensificación de la escasez y las dificultades diarias”, advierte desde Washington Ricardo Torres. “Esta vez, las sanciones sí apuntan a un estrangulamiento del país, lo cual afecta a la población, aunque aparentemente solo estén dirigidas a funcionarios sancionados”, observa el también economista cubano Mauricio de Miranda.
“Trump busca la asfixia de Cuba para que haya un estallido social y tenga el pretexto para intervenir”, denunció el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en entrevista con elDiario.es. “La UE y España tienen que proteger a su empresariado y a sus ciudadanos. No pueden permitir que les impongan leyes extraterritoriales desde otro país”, reclamó.


Sé el primero en comentar