Mientras se multiplican las advertencias sobre El Niño y el riesgo de un río Uruguay en aguas altas, los datos del presente muestran una realidad distinta: el río corre tranquilo, por debajo de su caudal medio histórico y sin signos de creciente.
Según el último reporte de CTM Salto Grande --18 de junio--, el caudal erogado por la represa fue de 2.573 metros cúbicos por segundo, apenas el 38% del promedio de junio (6.672) y poco más de la mitad de la media anual. En la estación de Paysandú de la CARU, el río se ubicaba en 0,54 metros, un valor normal e incluso bajo, muy lejos de las cotas de alerta.
El fenómeno climático que motiva las advertencias aún no se estableció. Según el Servicio Meteorológico argentino, las condiciones son consistentes con una fase neutral del ENOS, aunque hay un 90% de probabilidad de desarrollo de El Niño en el trimestre junio-agosto. Sus efectos sobre las lluvias recién se sentirían entre setiembre y diciembre.
La CTM fue cautelosa: aclaró que El Niño "no implica automáticamente lluvias o crecidas extraordinarias". Los grandes episodios históricos —como 1983 y 1998— reflejaron ríos crecidos durante semanas, algo que por ahora no ocurre.
Con los caudales actuales de la cuenca alta y media del paterno, se puede establecer que al menos hasta finales de mes no hay crecientes en el horizonte.


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