Comenzó fase de tratamiento de estudio sobre artritis reumatoide y busca ampliar participación

Estudiantes de la carrera de Fisioterapia del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte, sede Paysandú de la Universidad de la República, llevan adelante un proyecto de investigación orientado a mejorar la calidad de vida de personas con artritis reumatoide. La iniciativa ya comenzó a aplicarse en 10 pacientes, pero sus impulsores necesitan completar una muestra de 30 participantes, por lo que convocan a personas diagnosticadas con esta enfermedad a sumarse a la experiencia. El proyecto es desarrollado por Cristian Franchi, Juan Martín Llovet, María Emilia Rivero y David Pintos, estudiantes de tercer año de la carrera. Según explicaron a EL TELEGRAFO durante una visita a la sede de Clamar (Club de Ayuda Mutua Artritis Reumatoide), la propuesta combina la aplicación de corrientes galvánicas en medio acuático con ejercicios terapéuticos dirigidos específicamente a las manos, una de las zonas más afectadas por esta patología.
María Emilia Rivero explicó que “el proyecto está enmarcado en la Unidad Académica de Fisioterapia y en la materia Física Médica III. Lo desarrollamos durante todo el año y comienza identificando alguna problemática en la población y cómo desde la fisioterapia podemos ayudar e implementar el proyecto”.

Indicó que el equipo optó por abordar la artritis reumatoide en manos mediante una estrategia complementaria al tratamiento habitual. “Surgió trabajar sobre artritis reumatoide en mano y realizar un abordaje diferenciado de lo que se hace habitualmente, que es el baño galvánico”, puntualizó.
Para ello diseñaron un plan terapéutico que incorpora ejercicios antes, durante y después de la aplicación. Previamente, cada paciente atraviesa una etapa de evaluación individual.
“Antes de comenzar el tratamiento tomamos todas las dimensiones de la mano, evaluamos fuerza, movilidad y rango articular. Luego iniciamos el abordaje, siempre teniendo en cuenta el dolor mediante una escala y cómo varía entre el inicio y el final”, señaló.

El tratamiento comprende 18 sesiones. “Utilizamos corriente galvánica, una corriente monofásica superficial que actúa sobre la piel y tiene propiedades analgésicas. Aplicamos el polo positivo y cerramos el circuito con el polo negativo ubicado en la pierna de la persona”, detalló.

Según indicó, el objetivo es evaluar la efectividad de esta intervención. “Esta corriente tiene propiedades que realmente ayudan y nosotros buscamos demostrar que este abordaje funciona”.
A la vez, valoró el vínculo generado con Clamar. “Encontramos en la asociación una oportunidad tanto para ellas como para nosotros”.

EVALUACIÓN INDIVIDUAL Y SEGUIMIENTO DE RESULTADOS

Por su parte, David Pintos explicó que uno de los criterios de inclusión del estudio es contar con diagnóstico previo de artritis reumatoide.
Actualmente el equipo se encuentra en la etapa de evaluación inicial. “Cada proceso es individualizado. Realizamos diferentes evaluaciones en cuanto a calidad de vida, dimensiones de la mano, inflamación y deformidades producidas por la artritis. Basados en esas evaluaciones planteamos el tratamiento mediante un medio acuático, con las manos sumergidas en agua templada, combinando ejercicios con corriente galvánica”, detalló. Una vez completado el tratamiento, volverán a medir todos los datos registrados inicialmente. “Vamos a comparar los datos del inicio y del final del tratamiento”, precisó, y agregó que también tendrán en cuenta lo que transmiten las pacientes respecto al dolor, especialmente el que aparece por las mañanas, y las dificultades para realizar tareas cotidianas debido a la pérdida de fuerza y la inflamación.

El objetivo final será concluir la investigación a partir de los resultados obtenidos, explicó.
Actualmente participan pacientes derivados tanto desde Clamar como del Hospital Escuela del Litoral.
Las pacientes que comenzaron el tratamiento, aunque tan solo llevan entre tres y cuatro sesiones, transmitieron comentarios positivos, especialmente vinculados al dolor y la flexibilidad. “La mayoría padece mucha rigidez en esas articulaciones, que los limita a hacer muchas cosas en lo que es su vida diaria, como puede ser peinarse. Nos han dicho que han podido realizar diferentes tareas después de la aplicación”, valoró el estudiante.

Pintos señaló que el propósito de la iniciativa es contribuir a mejorar la calidad de vida y dejar una experiencia que pueda servir como antecedente para futuras investigaciones.
En este momento el proyecto cuenta con 10 personas inscriptas, pero el cometido es alcanzar una muestra de 30 participantes.
“Aprovechamos para invitar a quienes padecen esta enfermedad. Sabemos que afecta muchísimo la vida diaria y limita”, refirió.

Estimó además que en aproximadamente dos meses y medio podrían comenzar a obtenerse los primeros resultados comparativos de quienes ya iniciaron la terapia.
Respecto a la sesión, describió que tiene una duración de una hora y comienza con una entrada en calor mediante ejercicios para movilizar las manos. Luego pasa a la terapia con agua templada y aplicación de corriente galvánica. Posteriormente realizan ejercicios de pinza y trabajo específico de manos y dedos, y finaliza con elongación de la musculatura trabajada.

DESDE CLAMAR VALORAN POSITIVAMENTE LA EXPERIENCIA

La presidenta de Clamar, Santa Barrios; la vicepresidenta, Sueli Fleitas; y la secretaria, Milka Píriz, expresaron su satisfacción por haber sido convocadas a participar. “En principio fue una agradable sorpresa”, señaló Píriz.
“Nosotros sabemos y vivimos que la fisioterapia es un brazo muy importante de la reumatología. Por eso, hace 26 años que funcionamos y siempre trabajamos con fisioterapeutas. Las reumatólogas siempre insistían en que quedarse quietas era una trampa y que el movimiento y el ejercicio eran fundamentales, así que aceptamos enseguida”.

Píriz relató además su experiencia personal con la enfermedad. Recordó que inicialmente le diagnosticaron tendinitis y después se confirmó que era artritis reumatoide. “Hoy estoy mejor que cuando trabajaba porque varias estamos recibiendo medicación biológica a través del Fondo Nacional de Recursos. La enfermedad no se cura, pero se detienen los empujes y estar sin dolor es muy importante”. Respecto al proyecto, destacó que varias integrantes de la institución presentan compromiso funcional en las manos y valoró especialmente que las evaluaciones se realizaran en la propia sede de Clamar. “Ocho personas ya fueron evaluadas”, indicó.
Finalmente, la presidenta recordó la importancia del apoyo comunitario. “Colaborar con Clamar, poco o mucho, siempre ayuda”.

Las personas interesadas pueden comunicarse al celular 098 185 789. Desde la institución señalaron que el aporte de los socios resulta fundamental para su sostenimiento y destacaron también el respaldo recibido por instituciones del medio, como Rotary Club Paysandú, que colaboró en la adquisición del aire acondicionado y equipamiento para los ejercicios de fisioterapia.

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