Escribe Ernesto Kreimerman: La renovación política se abre paso en EE.UU.

Hay una afirmación sobre la realidad política de los Estados Unidos que cada vez es más asumida como una verdad evidente, formando parte del paisaje político estadounidense de manera prácticamente incuestionable. Se trata del emergente Democratic Socialists of America (DSA).

Aparecen nombres como Claire Valdez, Darializa Ávila Chevalier, Melat Kiros, junto a otros más conocidos, como Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib y Zohran Mamdani. Todos ellos van expandiendo su influencia y consolidando avances; cada paso ha estado marcado por la prudencia, pero también por una dosis de audacia.

Tres referentes del siglo XX

El DSA tiene sus orígenes en el Partido Socialista de América (Socialist Party of America, SPA), cuyos dirigentes más notorios fueron Eugene V. Debs, Norman Thomas y Michael Harrington.

Debs fue un reconocido dirigente sindical, fundador de los Industrial Workers of the World y candidato en cinco oportunidades a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Socialista de América. Su consecuente militancia sindical y política le valió un amplio reconocimiento, convirtiéndose en uno de los socialistas más conocidos de la historia estadounidense. Vivió entre 1855 y 1926 y fue en las elecciones de 1912 cuando obtuvo su mejor resultado electoral, con cerca del 6 % de los votos.

Norman Mattoon Thomas (1884-1968) fue otro destacado dirigente del SPA y también candidato presidencial en varias ocasiones. Su plataforma socialista y pacifista continúa siendo reconocida hasta nuestros días. Al definir su pensamiento, Thomas destacaba su condición de antimilitarista y socialista cristiano. Escribió varios libros, entre ellos una apasionada defensa de los objetores de conciencia de la Primera Guerra Mundial, ¿Es la conciencia un crimen?, y posteriormente Socialismo reexaminado, considerada una de las expresiones más representativas del consenso socialdemócrata de los años sesenta.

Edward Michael Harrington Jr. (1928-1989) fue igualmente un destacado socialista democrático estadounidense. Sobresalió como escritor; su obra más conocida fue The Other America (1962). Sin embargo, Harrington no limitó su actividad al ámbito intelectual: también fue dirigente político, teórico, profesor de Ciencia Política y comentarista radial. En 1982 fue uno de los fundadores de los Democratic Socialists of America y su primer líder de mayor proyección.

DSA, 1982

En 1972, durante la convención anual del partido, el SPA decidió transformarse en una organización menos radical y adoptar el nombre de Social Democrats USA.

Al año siguiente, Harrington, quien encabezaba una facción minoritaria del SPA y se había opuesto a esa transformación, fundó el Democratic Socialist Organizing Committee (DSOC). Otra fracción dio origen al Socialist Party USA.

Los Democratic Socialists of America nacieron oficialmente en 1982 como resultado de la fusión entre el DSOC y el New American Movement (NAM), una alianza de intelectuales socialistas y comunistas con raíces en los movimientos de la denominada Nueva Izquierda de las décadas de 1960 y 1970.

Para dimensionar el peso político de aquella corriente, basta señalar que, al momento de la fusión, el nuevo DSA reunía alrededor de cinco mil afiliados provenientes del DSOC y aproximadamente mil del NAM.

Hoy, el Democratic Socialists of America es una organización política que ha recorrido un sostenido proceso de crecimiento. Ha superado las tensiones propias de toda etapa fundacional y ha comenzado a influir en las principales ciudades del país, con dirigentes que destacan por su personalidad política sin descuidar el trabajo colectivo.

Entre sus figuras más conocidas se encuentran Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib y Zohran Mamdani. Si bien el DSA no es un partido político, ha participado intensamente en procesos electorales a través de las elecciones internas del Partido Demócrata. Su crecimiento organizativo también ha sido significativo: pasó de unos seis mil miembros en 2015 a superar los cien mil en la actualidad.

El órgano de conducción del DSA es el Comité Político Nacional (CPN), integrado por veinticinco delegados que cumplen funciones similares a una junta directiva. Sus integrantes son elegidos cada dos años por la Convención Nacional. Cada capítulo del DSA tiene derecho a enviar delegados en proporción a su tamaño y también existen representantes elegidos “en general” para las zonas donde no existen capítulos activos.

Para integrar el Comité Político Nacional se establece que no más de la mitad de sus miembros sean hombres y que, al menos, el 20 % de los cargos estén reservados para personas racializadas. En 2025 se aprobó ampliar el número de integrantes de 16 a los actuales 25. Este comité elige, además, un Comité Directivo integrado por cinco de sus miembros. Las oficinas nacionales del DSA y del DSA Fund se encuentran en las ciudades de Nueva York y Washington D. C.

El huracán Bernie

Las adhesiones crecieron de manera exponencial cuando la organización se movilizó en torno a la campaña presidencial del senador por Vermont Bernie Sanders en 2016. Aunque aquella batalla electoral terminó en derrota, tanto esa campaña como la de 2020 revelaron una energía política inédita dentro del sistema estadounidense y, particularmente, en la izquierda.

Para numerosos analistas, ambas campañas constituyeron la primera gran señal de advertencia para el establishment demócrata: una parte importante del electorado buscaba un cambio y había encontrado en Sanders un vehículo para expresar esa expectativa.

El largo recorrido político de Sanders nunca fue sencillo. Incluso como candidato independiente que competía dentro de las primarias del Partido Demócrata debió enfrentar fuertes cuestionamientos. Sin embargo, a partir de 2016 el escenario comenzó a modificarse. El movimiento progresista inició un proceso de crecimiento, articulándose con quienes se definían como socialistas democráticos y encontraban en Sanders un referente político e intelectual.

Otro punto de inflexión llegó en 2019, cuando las representantes Alexandria Ocasio-Cortez, por Nueva York, y Rashida Tlaib, por Michigan, ambas integrantes del DSA, comenzaron a actuar coordinadamente junto con otros legisladores progresistas en el Congreso. Su presencia generó inquietud e incluso preocupación dentro del liderazgo tradicional del Partido Demócrata. Ambas reconocen la influencia política ejercida por Sanders.

En términos generales, tanto simpatizantes como críticos coinciden en que el número de legisladores y dirigentes progresistas ideológicamente cercanos al socialismo democrático es considerablemente mayor que el de quienes integran formalmente el DSA.

Creciendo

Los socialistas democráticos han obtenido importantes éxitos desplazando a legisladores tradicionales en distritos fuertemente liberales, para luego imponerse con comodidad en las elecciones generales de esos mismos distritos.

La incógnita sigue siendo si lograrán reproducir esos resultados en elecciones altamente competitivas. En procesos electorales anteriores, los republicanos obtuvieron buenos resultados vinculando a los candidatos demócratas con Bernie Sanders y el socialismo democrático para presentarlos ante el electorado como excesivamente liberales y alejados de las preocupaciones de la mayoría de los ciudadanos.

Las operaciones

No está claro si podrán ganar las operaciones de medio orden, que esperan la misma impronta, con una proyección fin en términos militares. Hay una vitalidad relacionada al enemigo. Ya están prontos, desplegados, a la espera de una reserva.

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