La ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, recorrió obras de infraestructura al norte del río Negro y, tras una visita a Tacuarembó, evaluó los trabajos que se realizan por la ruta 4 desde la ruta 26 hasta Guichón. La primera etapa finalizada de 23 kilómetros comprende desde el kilómetro 380 hasta el kilómetro 403 en Paysandú. La segunda etapa se encuentra en ejecución y se extiende hasta el kilómetro 420.
En ese tramo de obra, Sandro Fagúndez –camionero de profesión– planteó la posibilidad de “un anexo de obra desde Guichón a las termas de Almirón con iluminación fotovoltaica con una senda peatonal y la construcción de un tercer carril en la zona de los cinco repechos para el tránsito pesado”. En la oportunidad también presentó su proyecto “Lucero” que propone la colocación de implementos reflectivos en forma de bozales, arneses, cogoteras o polainas que otorguen visibilidad a los equinos cuando transitan por las rutas y se encuentran sueltos.
“La ministra tomó de buena manera el planteo sobre la ruta y se comprometió a entregar el proyecto de los reflectivos para los caballos al presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) Marcelo Metediera y al presidente del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), Esteban Vieta”, dijo Fagúndez a EL TELEGRAFO.
Obras
Explicó que “para los pobladores de esta región es fundamental tener una salida al norte porque siempre decimos que a Guichón hay que venir, pero nadie pasa por acá. La única ruta que llega es la 90 y la ruta 4 está bituminizada hasta Andrés Pérez, que son las obras finalizadas por Vialidad del ministerio”, agregó.
En cuanto a la necesidad de construir dos puentes sobre la ruta, Fagúndez aseguró que “no sería viable salir a la ruta 26, bituminizando la 4, si los puentes siguen siendo inundables. Porque cuando eso ocurre, quedan aislados hacia el norte y la colonia Juan Gutiérrez.
Proyecto lucero
Fagúndez presentó su proyecto “Lucero” en la Liga del Trabajo de Guichón a comienzos de 2024 y explicó que los dispositivos son como “una herramienta de prevención” de siniestros de tránsito en la vía pública o en las rutas nacionales provocados por caballos sueltos.
La iniciativa, que lleva adelante a costo propio, consiste en la colocación de implementos reflectivos en forma de bozales, arneses, cogoteras o polainas que otorguen visibilidad al animal suelto. Si bien reconoció que con su planteo el animal queda en el espacio público, enfatizó que “se trata de evitar el choque con los caballos sueltos”. A pesar de las disposiciones vigentes que establecen sanciones administrativas y la requisa de los animales a quienes infringen la ley, hasta el momento el problema permanece sobre las calles de las ciudades, en espacios públicos y en rutas nacionales.
Explicó que “no es una gran inversión porque son cintas reflectivas, otra cinta que va debajo para más resistencia y velcro. Con eso se puede hacer una cogotera o el bozal que envuelve la cabeza. Por eso, el nombre de Lucero que es la estrella que brilla más y va colocado en la cabeza del caballo”.
Fagúndez había presentado su propuesta a las instituciones involucradas ante la ocurrencia de un siniestro como la Policía, Bomberos o el Centro Auxiliar y manifestó su deseo de ser recibido en la Junta Departamental.
Incluso su propuesta se enfoca “en el bienestar animal y de las personas. Se trata de evitar los accidentes y todo lo que viene después con la muerte de las personas o los caballos, ante una problemática a nivel nacional”.
Fagúndez recordó al exdiputado Juan Carlos Moreno, quien había demostrado gran interés en la iniciativa y antes de culminar la administración anterior había coordinado una reunión con la comisión de Ganadería, que finalmente no cristalizó.

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