En la última tripartita efectuada en el Ministerio de Trabajo, la empresa Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) –bajo la multinacional AmBev– puso sobre la mesa de negociaciones que maneja la reestructura o el cierre, en el marco de su evaluación del negocio en Uruguay. La diferencia con el escenario de la maltería de Paysandú, es que el sindicato de Pilsen salió de la instancia ministerial con un panorama un poco más claro.
FNC señaló que necesita bajar 80 puestos para su ecuación económica, aunque sin aclarar si los quitará de Montevideo o Minas. En el caso de la maltería, los trabajadores consideraron que la información es muy básica y aguardan a otra instancia el 18 de agosto en el Ministerio de Trabajo.
La reestructura
“En determinados aspectos podemos decir que logramos lo que buscábamos y era la certeza en los planteos de la empresa. Igual, sobre la mesa hay dos escenarios. Uno es el cierre de la planta y el otro es una reestructura. Ambos están pendientes de una resolución, luego de una reunión entre la empresa y los ministerios de Economía e Industria”, dijo el dirigente del sindicato de Pilsen, Bruno Pastorino.
Ante la posibilidad del cierre, “la empresa optará por la megaimportación. Es decir, que se quede en el país para importar y eso abarcaría únicamente cien puestos de trabajo. La otra –que impulsan los trabajadores– es que la industria permanezca en el país, sujeta a 80 puestos de trabajo menos con la eliminación y discusión de beneficios ya acordados de forma bipartita en los últimos 15 años y ubican a los salarios por encima del laudo”, señaló a EL TELEGRAFO.
Desde esta semana se activa la cláusula de 45 días para retomar las negociaciones bajo el escenario de la viabilidad de las plantas en Montevideo y Minas. “Ambas están sujetas a los resultados de las reuniones. En este marco, quedará pendiente una respuesta a los trabajadores para el 18 de agosto”, agregó. Aclaró que en la industria afecta a un total de 400 puestos de empleo entre ambas ciudades. “Hasta que no se realice la reunión con el gobierno, no nos dicen de dónde se sacarán esos 80 puestos. Preguntamos por la planta de Minas y nos respondieron que continuará en el seguro”, indicó el dirigente.
La empresa basa sus cálculos en la cantidad de hectolitros que salen desde Uruguay en relación a la cantidad de trabajadores y, según los costos internos, “deberían ser 80 puestos menos para ser rentables, de acuerdo a los números de la empresa”.
En medio de las negociaciones, se activó la cláusula de paz. Hoy lunes convocan a una asamblea general nacional porque el siguiente planteo de la reestructura es la logística.
En general, “son muy pocos” trabajadores que se encuentran con causal jubilatoria a raíz de las reestructuras anteriores entre 2022 y 2024. En aquel momento, quienes se encontraban en la franja de personas mayores de 55 años se retiraron con incentivos, jubilaciones o prejubilaciones.
Ahora, quienes se encuentran más cerca de esa etapa tienen unos 50 años. “Es una situación mucho más crítica que la reestructura pasada porque ya no hay pulmón en la zafra como resultado de las últimas dos instancias y, por eso, la discusión debe comenzar este lunes”.
Incluida la maltería
Pastorino recordó que durante las negociaciones incluyeron la discusión de la problemática en la maltería. “En esta reunión obtuvimos información muy básica, pero a diferencia del sector cervecero, en el maltero no pusieron nada sobre la mesa para discutir la reestructura. Resolvimos que activamos la cláusula de 45 días entre el sindicato de Pilsen y la empresa, pero no aceptaremos que se active en la maltería porque no hay material para una discusión”.
La empresa se comprometió a la presentación de mayor información el 18. “Por lo tanto, dijimos en el Ministerio de Trabajo que lo activaremos ese día. Es decir, continuaremos juntos en las negociaciones y cada uno con sus particularidades. Esto significa que la maltería de Paysandú sigue con sus medidas activas”, aseguró.
El gobierno
En la tripartita pasada estuvieron presentes los subsecretarios de los ministerios de Economía e Industria y el ministro de Trabajo. “Eso fue un giro de 180 grados. Hicimos todos los reclamos para que el gobierno nos prestara atención y la empresa pusiera los papeles sobre la mesa. La información que tenemos hasta ahora, es el resultado del cambio de estrategia del gobierno que entendió y empatizó con nuestros reclamos”, consignó.
Sin embargo, restan nuevas negociaciones a otro nivel –donde los trabajadores no cuentan con representaciones– en las carteras de Economía e Industria para evitar su retiro de Uruguay.

