
Un grupo de viaje sanducero vivió tensos momentos al encontrarse vacacionando en Colombia, país que —a pocos días de la asunción del nuevo presidente Abelardo de la Espriella— debió soportar un sismo de 7,4 grados en la escala Richter que también se sintió en Panamá y Ecuador. El temblor se dio a las 7 de la mañana en la zona oeste y provocó graves daños en Pereira, Manizales y Cali. Hay más de un centenar de muertos y se decretó el estado de "desastre nacional". Siete aeropuertos fueron afectados y debieron dejar de operar, entre ellos el que los compatriotas deberían utilizar para su regreso al país.
VACACIONES "MOVIDAS"
El sismo se registró mientras el grupo uruguayo se encontraba en el pueblo de Salento, a media hora de viaje de Córdoba, que aparentemente fue una de las áreas más afectadas.
Mientras se preparaban para desayunar, comenzó todo. En medio del caos, entre gente que corría despavorida en pijama o semidesnuda con sus mascotas en brazos, los viajeros sanduceros debieron salir a la calle desde el apartamento donde se alojaban, "cuyas paredes se sacudían cual si fueran de cartón". El sismo duró un par de minutos. "Se rajó el hormigón y teníamos que cuidarnos de que no se nos cayeran encima las columnas de luz", relató a EL TELEGRAFO una de las sanduceras.
En diálogo con los pobladores, reunidos en una zona descampada alejada de la parte edificada, los viajeros pudieron saber que se trató de un episodio más fuerte y de mayor duración que el mayor registrado hasta la fecha en esa zona, ocurrido en 1998 en la zona de Quintío.
Dado que inicialmente no permitían retornar a las casas en prevención de posibles réplicas, "durante el día la gente deambuló por el pueblo, porque habíamos quedado sin luz, sin gas, sin internet". Los sanduceros expresaron alivio ante los pocos lesionados registrados en su zona, aunque presenciaron muchos ataques de pánico entre los habitantes.
Al caer la noche, los dos supermercados de cadenas internacionales estaban cerrados, por lo que los cinco matrimonios sanduceros procuraron cenar con alimentos adquiridos en almacenes barriales y lograron pasar la noche en una casa de una planta antisísmica.
El cónsul uruguayo en Colombia se comunicó con ellos para saber su estado de salud y procurar su retorno seguro al país, que se concretaría en la presente jornada de habilitarse el aeropuerto correspondiente.
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