Francisco Collet brindará hoy charla sobre la restauración de la Basílica

El arquitecto Francisco Collet Lacoste presentará hoy, a las 20, los trabajos de restauración realizados en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, en una actividad abierta al público y sin costo. La exposición incluirá imágenes de las distintas etapas de la intervención y un recorrido por el templo para observar detalles arquitectónicos y constructivos que habitualmente no están al alcance de los visitantes.

La actividad se desarrollará en el marco del proyecto de Incentivo Cultural del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) “Turismo para Todos”, que busca promover el acceso y la valoración del patrimonio cultural. La propuesta apunta, en particular, a mostrar el trabajo realizado sobre uno de los principales edificios patrimoniales de Paysandú desde una perspectiva vinculada con las personas que participaron en su recuperación.

Collet, quien trabaja desde hace más de una década en torno a distintos proyectos relacionados con la Basílica, centrará su exposición en la experiencia de intervenir sobre el edificio y en los conocimientos necesarios para recuperar sus elementos constructivos y ornamentales.

“No es un enfoque de fechas, histórico, de estilos, de formas, porque todo eso ya lo tiene de alguna manera la Basílica como referencia para la ciudad”, señaló el arquitecto a EL TELEGRAFO. Su intención, dijo, es compartir aquello que pudo conocer directamente durante el proceso de restauración.

El proyecto general de intervención había sido presentado años atrás y aprobado por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Para su elaboración se reunió documentación histórica y material publicado sobre la Basílica, con participación de historiadores y especialistas de nuestra ciudad.

“Toda intervención tiene un fundamento histórico, estudiado por especialistas, que le dan el sentido y el valor a la obra”, aseveró Collet. Su exposición se concentrará en otro aspecto: el contacto directo con la materialidad del edificio y con las técnicas utilizadas para recuperar sus componentes.

Entre los trabajos realizados se encuentran el análisis de los revoques, la recuperación de sectores deteriorados, la reconstrucción de elementos perdidos y la reproducción de molduras y detalles ornamentales mediante procedimientos compatibles con los utilizados originalmente. Para los nuevos revoques se emplearon, incluso, arenas provenientes de Paysandú.

“Para hacer una verdadera restauración no se trata simplemente de una pintadita”, aseguró. La intervención requirió estudiar los materiales existentes y procurar que las nuevas piezas y superficies mantuvieran las características de la construcción original.

Uno de los aspectos que mostrará durante la charla será el trabajo desarrollado a gran altura. Los equipos llegaron hasta unos 38 metros para intervenir sectores de las torres y la cúpula, donde pudieron observarse detalles constructivos y ornamentales que habitualmente permanecen ocultos para quienes recorren el templo desde el nivel del suelo.

“Al tomar contacto palmo a palmo con esa cúpula, uno se encuentra con una cantidad de detalles. Es como tomar contacto con aquellos artesanos que lo hicieron”, destacó. A partir de esa experiencia, se reconstruyeron molduras, hojas de capiteles y otros elementos que habían desaparecido.

La charla también abordará la participación de trabajadores y técnicos locales. Collet hizo énfasis en la intervención de profesionales y empresas de Paysandú en distintas áreas de las obras, así como la incorporación de jóvenes que pudieron formarse en técnicas específicas de restauración.

Entre ellos mencionó a Kevin, un joven sanducero que adquirió conocimientos durante los trabajos y posteriormente continuó desarrollándose en ese campo. También resaltó la participación de técnicos vinculados con la seguridad y la infraestructura, además de otros trabajadores que intervinieron en diferentes etapas.

Para el arquitecto, esa dimensión humana constituye uno de los principales contenidos de la exposición. La restauración, afirmó, es una tarea colectiva en la que el trabajo del arquitecto representa apenas una parte de un proceso mucho más amplio.

“Nosotros somos el último eslabón, somos simplemente un instrumento final”, dijo. En esa cadena ubicó también a los sucesivos párrocos que impulsaron las obras, a quienes realizaron aportes económicos, a los proveedores de materiales y a los trabajadores que ejecutaron cada tarea.

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