América Latina se apronta para el Niño más fuerte registrado

A partir de setiembre se aguardan fuertes lluvias que causarán inundaciones, comenzando en Sudamérica por el sur de Brasil.
América Latina se prepara para lo que los expertos consideran podría ser El Niño más fuerte registrado, lo que plantea dudas sobre cómo afectará el fenómeno climático a la región exportadora de alimentos más importante del mundo. De acuerdo a un informe de la agencia Reuters y que reproduce Todo El Campo, El Niño, caracterizado por temperaturas superficiales inusualmente cálidas en el océano Pacífico tropical central y oriental, altera los patrones meteorológicos a nivel mundial. En América Latina, suele traer lluvias más intensas al sur mientras aumenta el riesgo de sequía más al norte, afectando a la agricultura, la producción de energía, las rutas comerciales y el medio ambiente. Un invierno inusualmente húmedo en el hemisferio sur, las alteraciones en los ecosistemas marinos del Pacífico y las condiciones secas ya están afectando a partes del Caribe y el Amazonas. Los investigadores esperan que el fenómeno se fortalezca a partir de setiembre y potencialmente supere la intensidad de El Niño de 2015-16, el más fuerte registrado en la actualidad.

RIEGO DE CULTIVOS

En las fértiles Pampas argentinas, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, El Niño suele traer precipitaciones superiores a lo normal. A pesar de las preocupaciones sobre un El Niño fuerte o “super”, los analistas dijeron que más agua suele ser buena para los cultivos. Germán Heinzenknecht, meteorólogo de la Consultoría Argentina de Climatología Aplicada, afirmó que, como en ciclos anteriores, El Niño podría impulsar las cosechas de soja, maíz y trigo proporcionando humedad en el suelo para la siembra y mejorando la disponibilidad de agua durante el verano de diciembre a febrero. Sin embargo, el exceso de humedad puede aumentar las enfermedades fúngicas y lavar los nutrientes de los campos fertilizados.

INFRAESTRUCTURA VULNERABLE

Un El Niño más fuerte también podría significar que algunas zonas rurales se inunden, aunque en su mayoría serán tierras geográficamente propensas a tales eventos, añadió Heinzenknecht. Las carreteras embarradas o inundadas pueden impedir que los agricultores sudamericanos accedan a los campos, lo que complica los esfuerzos para aplicar fertilizantes y productos químicos para proteger los rendimientos, añadió. Muchas de las carreteras rurales que cruzan los núcleos agrícolas del sur de la región ya están en mal estado. Las fuertes lluvias de setiembre también podrían provocar inundaciones en ciudades y rutas de transporte hacia puertos, lo que llevó al gobierno paraguayo a poner unidades militares en alerta y movilizar equipos civiles de ingeniería en julio. La costa norte de Perú sufre inundaciones mientras que las tierras altas sufren escasez de agua, un patrón que probablemente se repita en Chile y en otras partes de la costa del Pacífico, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Las temperaturas más altas del mar también están empujando a las especies pesqueras comerciales a aguas más profundas y reduciendo las capturas. El cambio ya ha afectado a la industria pesquera peruana, con una caída del 31% en la actividad en los primeros cinco meses del año.

OPORTUNIDADES ENERGÉTICAS

Lluvias desiguales podrían ser buenas noticias para el creciente sector exportador de energía de Argentina. Condiciones más calurosas y secas previstas para el norte y oeste de Brasil podrían impulsar la demanda de gas natural argentino para abastecer a las centrales térmicas, según la Olade, Organización Latinoamericana y del Caribe para la Energía. El sur de Brasil y el noreste de Argentina, en cambio, experimentarán un fuerte aumento de las precipitaciones, lo que hinchará el río Paraná y permitirá un mayor uso de las presas hidroeléctricas a lo largo de su curso. Las precipitaciones aumentaron en las cuencas hidroeléctricas del sur de Brasil en julio, alcanzando el 256% de la media a largo plazo, según datos del operador de red ONS. “Cada El Niño cuenta una historia diferente”, dijo Leydson Dantas, especialista del Instituto Nacional de Meteorología de Brasil, añadiendo que a veces puede caer un mes de lluvia en algunas zonas del centrooeste y sureste de Brasil en una semana.

VÍAS FLUVIALES EN RIESGO

Las condiciones más secas esperadas en el norte de Brasil amenazan la vasta red fluvial de la cuenca amazónica, un corredor de transporte clave para el mayor exportador mundial de soja. Las previsiones también apuntan a un riesgo creciente de sequía, calor extremo e incendios forestales en Brasil, Colombia y Venezuela, amenazando los cultivos y la producción ganadera.  

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