Desde hace una década, Ajupe cuenta con un espacio de gerontopsicomotricidad destinado a personas mayores, en el marco de un convenio con la Universidad de la República (UdelaR). El taller está a cargo de la licenciada en Psicomotricidad y especialista en Gerontopsicomotricidad Luciana Báez Vitalis, quien dialogó con Pasividades sobre el trabajo que se realiza en los encuentros.
Actualmente funcionan dos grupos de alrededor de 25 personas cada uno. En la institución se realizan dos talleres por semana. La propuesta trabaja con las personas mayores desde una mirada integral, teniendo en cuenta no solamente el movimiento, sino también los aspectos emocionales, cognitivos y sociales.
“La psicomotricidad en sí como disciplina y como profesión lo que aporta es una mirada integral del sujeto”, explicó Báez Vitalis.
Según señaló, se trata de un abordaje que busca respetar los derechos de las personas y generar espacios donde puedan participar, expresarse y ser escuchadas.
MUCHO MÁS QUE MOVIMIENTO
En los encuentros se trabajan distintos aspectos relacionados con el envejecimiento: el movimiento, la coordinación, las emociones y los vínculos.
Se tratan situaciones como la ansiedad, la depresión y los sentimientos de aislamiento, que pueden aparecer, a raíz de la jubilación, la pérdida de la pareja o la muerte de personas cercanas.
“Este espacio está para eso, para escuchar, para dar un lugar donde se opina, donde pueden expresar sus emociones, sus deseos, sin ser juzgados ni teniendo una mirada estereotipada o negativa sobre las personas mayores”, sostuvo.
“La gran mayoría valora como un crecimiento personal, sobre todo en esto de tener un lugar donde puedan ser y actuar sin ser juzgados, desde una perspectiva donde se respetan sus derechos humanos. Se los trata como personas íntegras, no con la mirada centrada en la discapacidad o limitación, o pérdida de autonomía, que se tiene muchas veces sobre la vejez”, subrayó.
“La vejez no tiene por qué mirarse con esto de que ‘ah, el adulto ya no puede, ya es más lento, no es capaz’”, afirmó.
RECUPERAR LA CONFIANZA Y LAS GANAS
Al hablar de los beneficios del taller, la especialista destacó algunas de las cosas que le dicen los participantes.
Algunos le cuentan que antes sentían que ya no servían para nada, pero que en el taller volvieron a sentirse útiles, escuchados y valorados como personas.
Además, uno de los comentarios que más escucha es que algunos participantes “como que llegan cansados de tanto ir al médico, de alguna problemática familiar, y ahí se olvidan de todo”.
En estos talleres también se aborda el miedo a las caídas, uno de los problemas frecuentes durante la vejez, y se busca mantener las capacidades cognitivas y físicas durante el mayor tiempo posible.
MANTENERSE ACTIVO PARA CONSERVAR LA AUTONOMÍA
Para la especialista, mantener la actividad es fundamental durante el envejecimiento. El movimiento, la memoria, la coordinación y los vínculos sociales necesitan ser ejercitados para conservar las capacidades durante más tiempo. “Todo lo que no se ejercita se va perdiendo y deteriorando mucho más rápido”, observó.
En ese sentido, explicó que trabajar el equilibrio, la estabilidad postural y la coordinación ayuda a mantener la reserva funcional y puede contribuir a prevenir situaciones como las caídas.
Más allá del ejercicio, para Báez Vitalis el contacto con otras personas también es fundamental. “Necesitamos del otro, la sociedad, el par, el grupo, para sentirnos vivos”, afirmó. Por eso, en Ajupe se organizan jornadas sociales en las que los participantes comparten juegos, meriendas y comidas preparadas por ellos mismos.
UNA PROPUESTA QUE CRECIÓ
“La vida sigue y si no hace nada el deterioro viene por nosotros y es mucho más rápido”, observó la especialista al ofrecer una recomendación a quienes ya no tienen la misma movilidad, confianza o autonomía que antes. “Hay que tratar de mantener lo más posible la autonomía, que es lo que nos hace poder ser libres de tomar decisiones, de autodeterminarnos, de decidir esto lo quiero para mi vida, esto no”, explicó. El espacio de gerontopsicomotricidad funciona en Ajupe desde hace 10 años. Según recordó la especialista, al comienzo costaba reunir participantes, pero con el tiempo la situación cambió y actualmente hay lista de espera. “Creo que el espacio de la gerontopsicomotricidad es un espacio sumamente rico que hay que aprovechar”, concluyó.



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