Culminó Fortaleciendo Familias, una forma de “volver a enseñar a criar”

En el merendero MEBA, del barrio Río Uruguay, tuvo lugar el último encuentro de Fortaleciendo Familias, con una charla a cargo de la Dra. Lorena Quintana, madrina e impulsora del proyecto, y la posterior entrega de certificados a las once familias que culminaron el programa. La propuesta incluyó siete encuentros, en los que se buscó generar espacios de encuentro, aprendizaje y fortalecimiento de los vínculos entre padres, madres e hijos.

El programa es impulsado a nivel nacional por la oenegé Andamio, liderada por Quintana, quien ha coordinado la formación de facilitadores en todo el país y la implementación en los distintos departamentos, formando equipos que desarrollan los talleres de manera gratuita y con un fuerte compromiso social.

Durante el encuentro de cierre, Quintana explicó las características del programa y señaló que actualmente se está llevando adelante en 20 lugares del país, citando entre ellos, además de Paysandú, los departamentos de Rivera, Artigas, Río Negro, Soriano, Montevideo, Canelones, Maldonado y Durazno.

“Y así al país entero vamos a llegar para que muchas familias tengan oportunidad de unirse, de generar este vínculo que creemos es sumamente importante para lo que estamos viviendo hoy en día en nuestra sociedad”, expresó.

Según Quintana, este es el programa que “más evidencia” tiene en cuanto a resultados para prevenir las adicciones y los problemas de salud mental en jóvenes.

Señaló que esta problemática “es una realidad en el país” y que antes no se veía de la misma manera en el Interior. Incluso en zonas rurales, observó, “tienen el mismo problema de las drogas y problemas de salud mental”.

Aseguró que los estudios de seguimiento realizados varios años después con jóvenes que participaron en el programa han mostrado resultados en materia de prevención. “Lo que logra prevenir eso es la unidad de la familia. Una mamá, una abuela, un papá que entendió la importancia de escuchar, la importancia de estar cerca de sus hijos, la importancia de mostrarles amor, de reconocer sus cualidades, todo lo que fueron haciendo como deberes en estas semanas, de ponerles límites, de marcarles normas, las reglas en casa. Eso es volver a enseñar a criar. Nadie nació sabiendo ser padre”, sostuvo.

AMOR Y LÍMITES

Entre otros conceptos, Quintana señaló que “la forma más efectiva de criar a nuestros hijos tiene dos caras”.

“La primera es la demostración de amor. Tu hijo tiene que saber que es amado y que es aceptado como es”, explicó. Eso implica expresarlo en palabras, pero también compartir tiempo, conversar y jugar en familia. “Tiene que ver con el tiempo que yo te dedico”, resumió.

También es importante reconocer aquello que los hijos hacen bien y conocer sus sueños y proyectos.

“La segunda cara son los límites. Tiene que ver con decir que no, y está implícito el ‘me importás, me preocupo por vos’. Eso aumenta la autoestima de tu hijo. Cuando decís que no y ponés reglas y normas, eso da seguridad. Cuando yo sé lo que se espera de mí, eso le da seguridad a tu hijo y desarrolla su autoestima”, afirmó.

Según explicó, las reglas y normas también enseñan que las acciones tienen consecuencias. “Más vale que aprendan en casa que las reglas hay que cumplirlas porque si no hay una consecuencia, y no que las tengan que aprender afuera, donde las consecuencias son mucho mayores y más graves”, sostuvo.

Aclaró que existen límites que son negociables, pero también otros que “no son negociables nunca”, como la violencia y el consumo de drogas.

Todo esto se genera a través de “la herramienta más grande de este programa, y es la comunicación”, remarcó.

LAS HERRAMIENTAS QUE QUEDAN

“Hoy es mucha más necesaria esta unidad, esta familia fuerte para enfrentar lo que se viene en la etapa que sigue, en la adolescencia”, señaló durante la charla.

Sostuvo que al finalizar el programa quienes más aprenden son los padres, madres y abuelas, que incorporan herramientas para poner en práctica en la vida cotidiana.

“Hicimos una reunión dos años después de haber pasado por el programa, con jóvenes y con los padres, y nos sorprendimos de lo que habían cambiado los chiquilines”, contó la profesional, agregando que aquello que aprendieron jugando en estos talleres, pudieron luego aplicarlo en situaciones de la vida real.

Para Quintana, “la mejor nota que podés tener como papá es que tu hijo sepa que cuando tiene un problema te lo puede venir a contar a vos, que sepa que el corazón tuyo está para ayudarlo y que vos estás para estar cerca y ser parte de su vida”, expresó.

Invitó a no olvidar “qué es lo verdaderamente importante, que la vorágine de la vida, que lo que nos parece tan importante, no nos haga olvidar que esto que ustedes hicieron –brindarle tiempo a la familia, mejorar la relación con sus hijos, que se sientan amados, aprender a ponerles límites y normas– va a cambiar la familia”, afirmó.

Finalmente destacó que durante esta semana cerca de 300 familias en todo el país estaban culminando la implementación del programa. “Sabemos que para cambiar lo que vive nuestro país tendríamos que llegar a 300 mil, pero por algo se empieza. Es el granito de arena. Por eso, agradecida a todos ustedes por ser parte”, expresó.

Luego de la charla se compartieron testimonios de las familias y se realizó una recorrida por el salón donde se exhibió el material trabajado durante los siete talleres. Finalmente, las once familias recibieron sus certificados y un presente. La jornada culminó compartiendo una torta y refrescos.

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