Escribe: Lic. Ps. Yasmin Buono: Reconstruir el amor propio para sentir y mirarnos con otros ojos

Existen preguntas que pueden abrir puertas muy profundas dentro de cada persona: ¿qué siento cuando alguien me elogia?, ¿cuándo fue la última vez que me sentí orgulloso de mí?, ¿qué creo que necesito ser o hacer para que me acepten o amen? Pueden aparecer momentos en que las personas están más pendientes de mirar a los otros, a lo que tendrían o deberían hacer; sin embargo, estas preguntas plantean un movimiento hacia uno mismo. Estas interrogantes están relacionadas con un concepto que se ha popularizado en estos últimos tiempos, como la autoestima. Construir estima o una relación saludable con uno mismo implica reconocer nuestras propias emociones, necesidades, límites, deseos y también aquellas partes de nuestra historia que aún necesitan o buscan aprobación.

El amor propio que se construye en conjunto

Por momentos, se presenta la autoestima como algo interno: aprender a quererse, confiar en uno mismo y dejar de depender tanto de la mirada externa. En este sentido, los vínculos siguen jugando un papel fundamental. Abraham Maslow incluyó el amor y la pertenencia entre las necesidades humanas fundamentales. En su modelo, necesitamos vínculos, aceptación y conexión antes de poder desplegar plenamente otras necesidades relacionadas con la propia estima y la realización personal. Necesitar de esa conexión de los demás no significa tener poco amor propio. El problema surgiría cuando nuestra propia sensación de valor depende exclusivamente de ser aceptados.

“Si me quieren, entonces valgo”

Pensemos en un caso: Mariana, 38 años. En su trabajo recibió reconocimiento, pero en lugar de disfrutarlo respondió automáticamente: “no es para tanto, cualquier otro podría haberlo hecho”. Cuando su madre o pareja le dicen que están orgullosos de ella, sospecha que lo dicen para hacerla sentir bien. Sin embargo, cuando Mariana recibe una crítica, pasa horas y horas pensando en ella.

¿Qué sucede?

No necesariamente falta capacidad; lo que podría existir es dificultad para recibir lo positivo porque internamente podría encontrarse instalada la idea de “mi valor tiene que ser demostrado”, “el cambio tiene que ser muy importante para sentir que hice algo bueno”. Reconocer qué sentimos frente a un elogio, una crítica, un rechazo o una indiferencia es una pequeña forma de acercarnos al autoconocimiento, y además la base para poder comprender las emociones de los demás. Ser conscientes de qué nos sucede es el primer paso para comenzar a responder de otra manera. Tal vez podríamos sentir y construir vínculos desde un nuevo lugar: “te quiero y valoro tu mirada, porque mi valor no comienza ni termina en ella”.

(097352937)

 

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