Vuelvo a escribir porque en realidad hay muchas cosas que han pasado en estos últimos días, lamentablemente para los uruguayos, todo negativo. Orsi ha sido el peor presidente de los últimos tiempos. Y miren que para superar al impresentable Mujica hay que hacer mérito.
Orsi además es mentiroso y no tiene el poder que se necesita para gobernar. Tiene encima a los comunistas que no dejan de meterlo en líos, porque no hay nada más disparatado que el hecho de que obreros con grandes sueldos estén haciendo perder millones de dólares al país con los paros.
Lo peor es que el ministro de Trabajo es uno de ellos y los apoya para que compliquen todo.
El puerto de Montevideo es la salida de todo lo que hacemos los uruguayos con mucho esfuerzo y también la entrada de cosas muy importantes. Pero los sindicalistas siempre piensan que tienen razón. Opino que deberían echarlos a todos y poner a gente que quiera trabajar. Y les digo más: mucha gente lo haría por la mitad de lo que ganan esos señores.
Con la necesidad de trabajo que hay, están jugando con una fuente de trabajo solo por poder; me parece un disparate.
Ya lo dijo Macri: es muy difícil trabajar con esta gente que no tiene cabeza, no piensa, y todavía encuentra apoyo de legisladores que el sistema político sostiene, y por eso nadie cree en la casta política. Cada día la gente siente que son un grave problema que tiene este país, y más con un gobierno de izquierda.
Gobiernos que en el mundo están desapareciendo. Estos “genios” no saben gobernar. Ya pasó en Venezuela, Cuba, Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Nicaragua, Alemania, Francia. Por favor, compatriotas, vean estos ejemplos: tienen un sistema dictador, son corruptos, asesinos en algunos casos.
Yo sé que la militancia es muy complicada, es algo con lo que se nace o enseñan los padres, pero creo que esta realidad debe hacer pensar a la gente que estos gobiernos no le hacen nada bien; son unos mamarrachos.
Que unos padres tengan que contratar un abogado para que haga el reclamo de un medicamento para salvar la vida de su hijo, y que al mismo tiempo se hagan operaciones sin problema de costo para cambio de sexo, es insólito.
Solo puede pasar en este país, y la oposición y los sindicatos mirando para otro lado. Son tan hipócritas que tendrían que renunciar todos y llamar a elecciones urgente.
Lo mejor sería que saliera un partido nuevo con ideas de cambiar todo el Estado, los privilegios, los sueldos, que los políticos pasen a ganar el 50% de lo que ganan y sin aumento por dos años, sacarles todo lo extra, el auto, el chofer, las secretarias. Así empezaría a tomar rumbo el país. Ahora el gobierno y los sindicatos son como un Gran Hermano y miran para otro lado cuando tienen que pelear por toda la gente.
Y todavía el ministro de Economía —que uno confía que sabe cómo se manejan los números— puede enojarse con un periodista porque le dijo que hay sueldos de 25.000 pesos aquí en Uruguay. Es increíble, algo que todos sabemos, como que hay jubilados con 20.000 pesos.
Pero después de contagiarse con la casta política, se les complica el cerebro y manejan otra realidad. ¿Qué se puede esperar de una persona tan importante para el país como el que maneja la economía, que no está pensando desde el primer día que asumió como ministro cómo levantar a los más sumergidos?
Quiere estar bien con el Fondo Internacional y matarnos a todos con los impuestos. Nace un niño, nace un animal y ya está pagando impuestos.
Es imposible vivir en un país tan chico pero tan recaudador, para un Estado enorme que no hace nada para achicar gastos.
Achicar el Estado es el gran problema que tenemos todos los uruguayos: un Estado muy grande para gobernar un país de tres millones de habitantes, que todavía no le devuelve nada a la sociedad en buenos servicios de seguridad, salud y educación. Esto último es un desastre; en la semana de vacaciones, no haber coordinado con tiempo con las intendencias el plato de comida de miles de niños da vergüenza.
Si no es porque nuestro intendente salió a aclarar lo que estaba sucediendo, se puso la camiseta y solucionó el problema, todo seguía igual.
Pero nadie de la prensa dijo una palabra, algo raro en un tema tan sensible que deja claro lo desprolijo que gobierna el Frente Amplio.
La frutilla de la torta es que el diputado del Frente Amplio de nuestro departamento lleva los suplementos con él al Parlamento, algo que cuesta mucha plata, y lo peor es que entre los tres no hacen nada positivo para nuestra ciudad; hablan nada más, son patéticos.
Ángel


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