Uruguay ha definido una política pública de promoción de la movilidad eléctrica estipulando una serie de beneficios hacia la adquisición de vehículos con esa motorización, tanto para transporte público, logística (última milla), como para uso familiar. Los resultados están a la vista: en los últimos meses los automóviles eléctricos por primera vez superaron en ventas de cero kilómetro a los de combustión interna. Ahora bien, ¿son tan ecológicos los vehículos eléctricos como para justificar el esfuerzo fiscal que se está haciendo? Entre quienes creen que no es tan así está el ingeniero sanducero Enrique Olivera, autor de un estudio que tituló "Greenwashing a la uruguaya", en el que sostiene que aun en Uruguay, donde la electricidad se obtiene de fuentes renovables, no es tan evidente la diferencia en la huella de carbono entre un eléctrico y un auto con motorización tradicional, sobre los que, además, pesa una carga impositiva excepcionalmente alta.
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Ingeniero industrial mecánico de profesión, Olivera se reconoce como un apasionado por todo lo relacionado al mundo del automóvil y el automovilismo y confiesa su molestia con respecto a la alta carga impositiva que tienen los autos en Uruguay. "A mí me molesta bastante que los vehículos en Uruguay están en la única parte del mundo donde están tan cargados de impuestos", una política que, entiende, "hasta afecta temas de seguridad", porque es una limitante para que la población pueda acceder a vehículos más modernos y, por lo tanto, seguros. "Mucha parte del valor del vehículo va en Imesi en los vehículos a combustión", indicó. Basta con ir a otros países en la región para comprobar que los valores son muy diferentes. "En Chile un auto cuesta la mitad del valor, el mismo vehículo, el mismo modelo", por la carga de Imesi y otros impuestos. "Un vehículo a combustión termina costando el doble del precio CIF, por decirlo de una manera". Y lo mismo ocurre con el combustible.
Pero parte de esta política cambió con los vehículos eléctricos. El boom que han tenido en las ventas, para Olivera, se debe a los beneficios impositivos.
"Lo catalogo en el informe como quizás un poco injusto respecto al vehículo a combustión, porque entiendo que se beneficia al vehículo eléctrico con el argumento de que es ambientalmente más amigable", planteó. De allí el título del informe. Greenwashing es, literalmente, lavado verde, y se aplica a las empresas que con algunas prácticas ambientalmente amigables esconden una realidad diferente.
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