Un encuentro binacional apícola realizado en la sede Paysandú de UTEC permitió conocer la experiencia de productores de Tucumán, Argentina, que lograron una Indicación Geográfica (IG) para la miel de azahar de limón. La jornada, denominada “De productor a productor”, reunió a productores, técnicos e instituciones que trabajan para obtener una Denominación de Origen para las mieles de los Montes del Queguay.
La iniciativa busca distinguir las mieles de los Montes del Queguay por su origen y facilitar su comercialización en mejores condiciones.
La experiencia argentina fue presentada por Gerardo Gennari, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Famaillá, y Sergio Medina, presidente de la Cooperativa Norte Grande, quienes compartieron el camino recorrido y los resultados obtenidos.
EL TRABAJO PARA DIFERENCIAR LAS MIELES LOCALES
Desde el laboratorio de tecnología de la miel ApiUTEC, el trabajo de investigación sobre las mieles de los Montes del Queguay se desarrolla desde hace cinco años, con muestreos orientados a identificar sus propiedades y características. La tarea también ha incluido muestras del área protegida Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay.
Selva Cora, química investigadora de ApiUTEC, explicó a EL TELEGRAFO que el objetivo es poner en valor las mieles vinculadas a la flora nativa, que actualmente se comercializan sin una identificación diferenciada. Hoy “se vende todo a granel, se exporta a granel sin diferenciar, entonces va en un contenedor todo junto, y nos estamos perdiendo las bondades y las propiedades de nuestras mieles producidas en nuestros montes nativos, nada más y nada menos”, expresó.
El proceso busca avanzar hacia un sello que permita identificar el origen de la miel y distinguirla de otros productos en el mercado. “En principio vamos para la Denominación de Origen para Montes del Queguay. La parte analítica la tenemos completa, la parte de productores también, lo que falta ahora es asociarnos entre productores e instituciones en conjunto con la DNPI, que son los que gestionan y los que otorgan a nivel estatal este sello”, explicó.
TUCUMÁN, UNA EXPERIENCIA PARA TOMAR COMO REFERENCIA
La provincia de Tucumán concentra una importante superficie de cultivos de limón, en cuyo entorno los apicultores producen una miel con características particulares.
“La idea de nuestra participación acá es contarles un poquito nuestra experiencia en lo que respecta a la IG del limón, el desarrollo de este valor agregado con una distinción geográfica de origen del producto, que lleva todo un protocolo, un consenso. Hay valores históricos y productivos que se rescatan porque es todo muy particular, muy acotado a un territorio donde se produce el limón”, explicó Gennari a EL TELEGRAFO.
Según detalló, Tucumán cuenta con entre 35.000 y 40.000 hectáreas de cítricos, concentradas principalmente en una franja al pie de los cerros, y es el principal exportador y productor de limón a nivel mundial. En ese entorno, los apicultores ubican sus colmenas y obtienen una miel cuyo origen puede ser respaldado mediante controles y requisitos específicos.
El investigador señaló que los productores deben aceptar las normas establecidas, someterse a auditorías y acreditar que sus colmenas están ubicadas dentro del área correspondiente. “Y una vez que se cumplen todas esas cuestiones, más cuestiones analíticas, se hacen análisis de control por bloque, se certifican los lotes con un volumen determinado de kilos y se pueden vender garantizando el origen geográfico de estas mieles”, indicó.
La iniciativa cuenta con 33 productores inscriptos y permanece abierta a la incorporación de nuevos apicultores que cumplan con los requisitos establecidos, dijo el entrevistado.
EL DESAFÍO DE OBTENER UN MAYOR VALOR POR LA MIEL
Uno de los objetivos de estas distinciones es que el reconocimiento del origen se traduzca en mejores oportunidades comerciales para los productores. En Tucumán, la miel también se comercializa habitualmente a granel, en tambores de 300 kilos, aunque la identificación geográfica permite obtener un sobreprecio por el producto.
Gennari explicó que “la idea es salir de eso y si se vende o si se exporta tratar de exportarla diferenciada ya con todos los sellos y envasada”.
“Nosotros todavía no lo hemos hecho al menudeo, digamos, sí la vendemos a granel con un sobreprecio por ser miel de IG”, agregó.
El investigador destacó, además, la importancia de que los distintos actores involucrados acompañen el proceso. “La idea es tener todos los apoyos de la nación, de las distintas regiones, todos los actores involucrados en el proceso para poder agilizar las cuestiones burocráticas para que el productor, que en definitiva sea el que reciba mayor cantidad de dinero por el producto, es a lo que aspiramos con estas diferenciaciones”, afirmó.
La experiencia también mostró que la construcción de una Indicación Geográfica requiere un trabajo sostenido. Gennari recordó que el proceso tucumano tuvo antecedentes desde la década de 1980, cuando la miel comenzó a presentarse en distintos eventos y mercados.
Según explicó, “es una miel que tiene un color muy claro, es sutil el aroma floral entonces y muy apreciada en general por la gente, o sea tiene mucha demanda local. Y después hay países como Japón o Alemania, que tienen demandas de este tipo puntual de mieles”.
Subrayó también que el INTA acompañó a los productores desde las primeras etapas. “El INTA ha acompañado desde la formación de una cooperativa, que es la que lidera el proceso en Tucumán, que es la Cooperativa Norte Grande. Es una empresa que se incubó en el mismo INTA y ahora tiene su sede (…). Pero sí hemos estado desde los orígenes, y esta empresa de pequeños productores asociados del norte de Argentina, y que tiene presencia en otras provincias, es la que ha impulsado también fuertemente esta cuestión de la IG de limón”, concluyó.
UN TRABAJO CONJUNTO ENTRE PRODUCTORES E INSTITUCIONES
La jornada reunió a productores de los Montes del Queguay, de Nuevo Berlín, de Artigas y Treinta y Tres, además de representantes institucionales.
Cora valoró la convocatoria y la posibilidad de conocer de primera mano el camino recorrido por los apicultores argentinos. “La verdad que tenemos mucha expectativa, por suerte están llegando muchos productores”, expresó.
El proceso hacia la Denominación de Origen de las mieles de los Montes del Queguay cuenta con la participación de UTEC, a través de ApiUTEC y el Grupo de Investigación en Agroalimentos (GIE Agroalimentos), el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), mediante la DNPI y Dinapyme, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), la Intendencia de Paysandú, la Agencia de Desarrollo de Paysandú y Uruguay XXI.

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