Resultado económico de la cría significó una mejora de casi el 80% en un año

De acuerdo a un informe de la consultora APEO, el resultado económico de la cría medido como ingreso de capital ha aumentado de 61 a 109 dólares por hectárea, lo que significa una mejora de casi un 80% en un año. Esta mejora se produce en un sistema con coeficientes técnicos constantes, aclara el informe.
Al referirse a cuáles son, menciona un sistema que tiene 0,5 vaca entorada por hectárea, 74% de marcación con suplementación de la recría de terneras para llegar a entores de dos años y destete precoz a las vacas de segundo entore, enfatizando que es todo sobre campo natural.
Sobre cuáles son los elementos que habilitan a esta mejora, el ingeniero agrónomo Ignacio Buffa citó la mejora en los precios. “Este otoño con respecto al otoño pasado se han constatado subas de precios de todos los productos que vende el sistema criador, la vaca de invernada registró un incremento de 23%, el ternero lo ha hecho en un 4% considerando el precio promedio de este otoño con respecto al otoño 2018 y por último la ternera subió un 17%”.
Entiende que la mejora del precio de la vaca “resulta especialmente relevante para los sistemas de cría dado que la venta de la vaca significa más del 50% de la producción de un sistema criador”.
Otro elemento es la mejora de los pesos de ventas. “Analizando los remates por pantallas de este otoño con respecto a un año antes, los pesos han aumentado en torno a un 10% para todas las categorías de venta del sistema debido al buen año en términos climáticos”, precisó Buffa.
La combinación de más peso y más precio “permitió que la facturación del sistema de cría aumente de 154 a 195 dólares por hectárea, lo que significó que los ingresos mejoraran en 27% con respecto al año anterior”.
Por el lado de los costos se registra una reducción de 8% pasando de 93 a 86 dólares por hectárea. En esta reducción de costos, tuvo un rol importante el aumento del tipo de cambio, que pasó de 29 a 34 pesos por dólar, lo que significa un aumento de 18% en el tipo de cambio en un año.
“Con estos elementos si tuviéramos que pagar renta de 40 kilos de carne por hectárea (mitad vacas y mitad novillos) el resultado económico luego de pagar la renta, significaría que pasó de empate técnico para el otoño 2018 a 41 dólares por hectárea en este otoño 2019”.
DETERMINANTES DEL RESULTADO ECONÓMICO
“Podemos concluir con lo mencionado hasta acá que son los precios, clima y el tipo de cambio lo que determina el resultado económico”, explica el profesional. Esto sería, por lo pronto, poner la expectativa en factores ajenos a las cosas que controla el productor.
“Si tomamos como ejemplo las vacas entoradas por hectárea, vemos que si se incrementa en un 10% la cantidad de vacas entoradas el margen neto se incrementa en un 44%”.
Para este sistema criador los factores más importantes en la determinación del ingreso neto “son la cantidad de vacas entoradas por hectárea y la marcación del sistema. Estas dos variables pueden ser modificadas a través de por ejemplo la gestión del pasto, el seguimiento del sistema productivo, el monitoreo de la condición corporal de los vientres y la aplicación de tecnologías de proceso y de insumos. El mando lo tiene en mayor medida el productor”, dijo.
Otras variables como son los precios, “se ubican más abajo en su impacto en el ingreso neto. Este análisis permite identificar qué aspectos resultan relevantes focalizar del sistema productivo para lograr mayores ingresos netos. Este abordaje para nada reduce la importancia de tratar de vender al mayor valor posible o bajar la estructura de costos que tiene la empresa: esto hay que hacerlo y cada vez con mayor fuerza”.
DEFINICIÓN EMPRESARIAL
“Muchas veces hemos escuchado que no conviene preñar mucho porque me quedan pocas vacas para vender”, sostiene Buffa. “Esta frase presupone que se definió una estrategia empresarial que implica tener un sistema con muchas vacas, por lo tanto se verá afectado el comportamiento reproductivo teniendo una baja preñez y vendiendo vacas gordas”.
Por otro lado podría definirse una estrategia empresarial con menos carga y vender las vacas de invernada antes del invierno, luego del tacto. “Esto permite que le demos más campo a las vacas preñadas durante el invierno, evitando la pérdida de condición corporal de los vientres preñados. En APEO nos propusimos analizar y cuantificar económicamente estas dos estrategias”, indica.
“Analizamos los resultados de estas dos estrategias para entores a los dos años y a los tres años. Vemos que hay un diferencia de más de 40% en el resultado económico entre la estrategia de alta preñez frente a la de baja preñez. Esta diferencia se da tanto con entores de dos años como con entores de tres años”, explica.
“Reducir esta diferencia entre las dos estrategias por la vía de aumentar el precio de la vaca gorda en el sistema con baja preñez requeriría una suba del precio de tal magnitud que es muy poco probable que se produzca. Para el análisis presentado, la vaca gorda debería valer U$S 0,4 por kilo de peso vivo por encima de lo que vale hoy, para que el sistema de baja preñez iguale en resultado económico al sistema con alta preñez. Cabe puntualizar que tanto en el sistema que tiene alta preñez como baja preñez, la vaca sigue siendo al menos la mitad de la producción del sistema criador”.
LA AGENDA INELUDIBLE
“En Uruguay se preñan pocas vacas de las que son ofrecidas al toro, pero también tenemos que la mitad de los vientres que son entorados por primera vez, lo hacen a los tres años de edad”, sostiene Ignacio Buffa.
Si se analiza la eficiencia de la cría, a través del Parámetro de Eficiencia Reproductiva (PER), realizado por Pablo Caputti y Juan Manuel Murguia en 2003, este indicador resulta del cociente entre los terneros destetados sobre el total de hembras potencialmente fértiles. Este indicador permite sintetizar, además de los terneros nacidos sobre las vacas entoradas, la edad de entore de los vientres.
En el Uruguay el promedio de este indicador para los últimos 8 años es de 0,45; “esto quiere decir que precisamos más de dos hembras potencialmente fértiles para lograr un ternero. La brecha de mejora de este indicador es alta y muy relevante para lograr aumentar la cantidad de terneros que luego serán los novillos que el mundo nos va a demandar”, agrega el profesional.
Los problemas ocurren en el territorio, por lo que siempre es bueno analizar en donde se ubican las problemáticas.
Existe una región ubicada en parte de los departamentos de Artigas, Tacuarembó, Rivera y Cerro Largo que tienen un “PER” por debajo de 0,32 lo que implica que se necesitan tres hembras potencialmente fértiles para lograr un ternero.
“El sector agropecuario uruguayo tiene un notable sistema de información que permite ajustar los problemas en el terreno”, agrega Buffa. “Solucionar un tema tan complejo como es la eficiencia reproductiva de la cría dependerá por un lado de armonizar las acciones de la institucionalidad agropecuaria con una perspectiva territorial, y por otro la irrenunciable responsabilidad de los productores agropecuarios. Para definir qué hay que hacer y dónde, muchas veces la información ayuda”, finalizó.