Solicitada

Paradojas

Derechos de la Naturaleza. Son derechos atropellados y negados. Contaminación de suelos, aguas, aire, con desechos de toda clase, talas indiscriminadas. Quedan pocos lugares donde los humanos no hayan hecho daños. No se respetan las culturas ancestrales, que estaban en armonía con la naturaleza.
Aplicado al Uruguay, es preocupante el tema de los agrotóxicos. Me pregunto: si hace 30 años o más que se vienen aplicando, ¿cómo los gobiernos no han tomado medidas? Si es verdad que son cancerígenos, ¿cómo no ha habido un exceso de enfermos? ¿Existen datos estadísticos para ver la incidencia en la salud? He leído que actualmente se está haciendo rotación de cultivos de trigo, soja, colza, para mantener los nutrientes del suelo y mitigar el tema de los agrotóxicos. La gente utiliza plaguicidas sin ton ni son. Habría que aplicar el dicho de Paracelso: “Todo es veneno, nada es veneno, sólo depende de la dosis”.
Respecto a la contaminación de los ríos con desechos que se ven, ¿no es posible aplicar lo que hacen en otros países? Con tanto avance tecnológico, ¿no pueden descontaminarse los ríos que arrastran metales en sus aguas?
Un caso paradójico el del río Santa Lucía. No hay dinero para solucionar el problema. Pero sí lo hubo para el Antel Arena, que es cultura. Pero, ¿de qué sirve la cultura si no tienen agua limpia para tomar?
Otro caso paradójico: los anticapitalistas. Hablan pestes del capitalismo salvaje. Está bien, tienen razón en parte. Pero el capitalismo viene de la mano con el consumismo excesivo que nos convierte en esclavos. Y ellos viven con todo lujo, con todas las tecnologías capitalistas, son los principales consumidores de artículos de lujo, a veces innecesarios. ¿En qué quedamos?
Es curioso el caso de la China, un país con un gobierno autoritario, donde no hay libertad para disentir, pero con una economía capitalista. ¿Cómo se explica?
También Japón nos asombra con su paradoja: 130 millones de habitantes, todos amontonados, sin distancia social, vencen al COVID-19. ¿Por qué? Por su cultura de disciplina y respeto a las normas sociales, siempre piensan y actúan en colectivo, las individualidades quedan en segundo plano.
Para terminar, recuerdo lo que dice un filósofo español actual: “Se habla mucho de la libertad de expresión, pero ¿de qué te sirve esa libertad, si no hablas más que imbecilidades? Lo importante es la libertad del pensamiento, que nadie te la puede cercenar”. Sanducera

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