José Pereyra, director del Banco de Previsión Social (BPS) en representación del sector empresarial, dejará el cargo en diciembre, tras cinco años de gestión y luego de las elecciones de noviembre, a las que no se presentará. En entrevista con EL TELEGRAFO, durante una de sus últimas recorridas por el Interior, cuestionó la falta de controles en el organismo, planteó “rever todo lo que hace” el BPS y trasladar algunas funciones a organismos especializados. También puso el foco en vivienda, salud, préstamos y deudas empresariales, aunque aseguró que se retira “totalmente optimista” sobre la posibilidad de cambiar la institución.
“NADIE CONTROLA NADA”
Pereyra explicó que esta última gira está concentrada en los complejos habitacionales para jubilados, donde aseguró haber encontrado problemas que deberían haberse detectado y solucionado antes. Mencionó el caso de “una señora con EPOC, todo húmedo, la pared negra, transpirando con agua”, mientras en el mismo complejo había “dos viviendas libres prontas para entregar y no se han entregado y dos hechas pedazos que no se han arreglado”.
Resumió su visión con una frase que, recordó, le transmitió años atrás un empresario: “La gente no hace lo que se le ordena, hace lo que se le controla. Y ahí en el BPS hay descontrol, que nadie controla nada”.
Al evaluar sus cinco años en el Directorio, sostuvo que uno de los principales problemas es la escasa atención que recibe una institución que administra una parte muy importante de los recursos públicos. “Es un tema que interesa poco y ese es el problema. Se maneja un tercio, un cuarto del dinero del país”, señaló, para afirmar luego que “Uruguay está de espaldas al BPS”.
También cuestionó la forma en que los distintos sectores seleccionan a sus representantes. “Los partidos políticos no mandan el mejor actor que tienen, los actores que más se destacan, para el BPS”, dijo, y extendió el planteo a gremiales empresariales, sindicatos y jubilados.
Pese a ello, aseguró que se retira con una visión positiva. “Si se me pregunta si me voy pesimista u optimista con esta realidad, increíblemente me voy totalmente optimista”.
“El día que los partidos políticos se tomen en serio el BPS, el día que las gremiales se tomen en serio el BPS, el día que los sindicatos y los trabajadores se tomen en serio el BPS y el día que los jubilados se tomen en serio el BPS, vamos a tener un verdadero ámbito de seguridad social”, afirmó.
“REVER TODO LO QUE HACE EL BPS”
Pereyra destacó una propuesta presentada durante el diálogo social. “La propuesta era rever todo lo que hace el BPS y discutir cómo gastamos el dinero”.
Entre los ejemplos citó la política habitacional. “Gastamos dinero en vivienda, hacemos edificios para las jubilaciones más bajas y en estado de vulnerabilidad por edad y por situación económica. Pero resulta que hacemos edificios con garaje”, cuestionó. “Si estoy pensando dársela a las personas más vulnerables de la sociedad, ¿por qué le pongo garaje? Después no se sabe cómo, aparecen autos”.
A su entender, la vivienda para jubilados debería ser gestionada por el Ministerio de Vivienda y también corresponde revisar otras funciones. “El BPS tiene cinco centros de salud, trabaja de salud sin saber de salud”, sostuvo. Mencionó médicos del organismo reconocidos internacionalmente que deben afrontar sus propios gastos para concurrir a recibir premios, mientras los directores disponen de viáticos cuando viajan.
“El BPS no sabe de salud. Compra medicamentos, se le vencen, compra por tres, por cuatro, no coinciden los turnos de la salud con los turnos de los funcionarios”, aseguró.
PRÉSTAMOS Y DEUDAS
Otro cuestionamiento estuvo dirigido al sistema de préstamos para jubilados. Según Pereyra, un informe del propio organismo establece un déficit acumulado de 61 millones de dólares. “El BPS genera préstamos que tienen costos de un organismo que no trabaja de banco”, sostuvo, y recordó que el Banco República ya tiene entre sus cometidos otorgar préstamos sociales.
“Yo prefiero aumentar las jubilaciones, o por lo menos prefiero estar en un organismo que no dé jubilaciones de hambre y no tire plata en un montón de cosas, como por ejemplo el tema de los préstamos”.
En cuanto a las deudas empresariales, destacó el proyecto de ley en cuya elaboración participó y que busca ofrecer una salida a miles de personas. Estimó que comprende distintas situaciones de unos 40.000 empresarios, con alrededor de 4.000 casos especialmente comprometidos. “Va a ayudar a mucha gente, pero no a toda la gente que nosotros queríamos”, reconoció.
Pereyra insistió en que la propuesta no pretende condonar el capital. “La deuda se honra y se paga. Si hay deuda, que se pague. Yo no discuto las deudas. Pero sí discuto las multas, moras y recargos y los intereses”.
Además cuestionó la actualización en Unidades Reajustables y sostuvo que debería utilizarse la Unidad Indexada para evitar que las obligaciones se vuelvan impagables. “Fue lo que pedimos, por lo menos que lo hicieran en Unidad Indexada, por lo menos mantener el nivel de plata”, afirmó.
“SENTIR QUE SOS ÚTIL PARA OTROS”
Pereyra confirmó que no buscará continuar en el BPS después de diciembre y que analiza propuestas para regresar a la actividad privada. “Me parece que uno puede aportar, por lo menos en una etapa, mucho más desde afuera que desde adentro”, señaló.
Entre los aspectos que destaca de sus cinco años mencionó un cambio de posición dentro del Directorio ante decisiones que pudieran ser consideradas inconstitucionales y su participación en dos proyectos de ley, vinculados a certificaciones y deudores.
Sin embargo, al hacer su balance final puso el acento en el contacto directo con las personas y en las recorridas por el país. “Es indescriptible la sensación de ayudar a otros. Ese tipo de cosas, de sentir que sos útil para otros, nunca la sentí en ningún ámbito de la vida”.
Y resumió que se lleva especialmente los casos de “gente que, si no hubiera existido ese método de ir, recorrer, andar y estar, hubiera tenido al Estado de espaldas y no los hubiera ayudado”.
“Empresarios que estaban por tirar la toalla, trabajadores o gente para jubilarse. Creo que estos cinco años por lo menos les respondimos a ellos”.

