Guillermo Rodríguez ha escrito varios libros en los que pretende mantener viva la historia lugareña, vivencias, anécdotas, tradiciones, personajes, reconocimientos. Fue uno de los ganadores del Fondo Concursable para emprendimientos turísticos en destinos emergentes. El Ministerio de Turismo con el apoyo del BID y la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), anualmente selecciona entre cientos de proyectos a los ganadores de este fondo para emprendimientos artístico-culturales de determinadas regiones, para así financiar propuestas de ciudadanos residentes en las diferentes regiones del interior del país.
Adicionalmente, se busca generar redes de emprendedores turísticos y brindar herramientas para que sean sostenibles, rentables y competitivas.
Uno de los proyectos seleccionados en esta oportunidad es el de Fraile Muerto, que presta servicios de cabalgatas, paseos en carruajes y todo lo que tiene que ver con el equino, manifestó Jacqueline Hernández, directora de Turismo de la Intendencia de Cerro Largo. Este premio le permitirá al autor solventar su nuevo libro “Ruedas y herraduras”, ya en proceso.
El escritor en charla con EL TELEGRAFO, aseguró que “esto es un gran compromiso que acabo de asumir con el Ministerio de Turismo, será un libro muy amplio, ambicioso”.
Guillermo Rodríguez nació en Fraile Muerto, y en su primer libro “Por mi pueblo, por mi viejo y por mí”, relata la historia desde que su abuelo (del mismo nombre) llegó en carreta hace 108 años al lugar, cuando solo “había dos o tres ranchos, una pulpería y la sala de primeros auxilios donde nacimos mi padre y yo, un lugar de pocos recursos”. Hoy Fraile Muerto tiene 114 años.
En su segundo libro “Memoria, gracias memoria”, Rodríguez repasa su vida desde niño y en “La historia es como es”, se pueden leer muchas historias, buenas y malas, pero todas reales. “Todas son experiencias vividas por mí”, dice orgulloso.
En “Con fe todo es posible”, retrata lo vivenciado en una cabalgata hecha “con amigos por Quebrada de Los Cuervos, en Treinta y Tres. Pedacitos de vida de todos los que participaron conmigo y que lo sintieron como un retiro espiritual”. A su vez, en el libro “Por los caminos de la fe y la esperanza” narra lo vivido durante dos meses y medio en la Patria Gaucha, el viaje a la Meseta de Artigas, asegura que fue una larga cabalgata que terminó recorriendo los médanos de arena de Rocha; otro de los libros es “Estar y siempre observar”, donde el objetivo se repite: acercar las experiencias personales a los lectores.
A caballo por el país
El ganador del premio contó a EL TELEGRAFO que para plasmar nuevas vivencias en el próximo libro “salí a dar la vuelta al Uruguay y voy narrando sobre los lugares que visito”. Al momento de la entrevista, estaba alojado en Termas de Guaviyú y asegura que “la forma de conocer que prefiero es la de andar a caballo, porque me permite acceder a lugares a los que no se puede llegar en otro vehículo. Acá en Guaviyú estuve visitando un cementerio viejo, un museo fantástico que no es dado a conocer y por eso no es visitado. Esas cosas son las que quiero difundir, los secretos del interior profundo”.
Toda su vida está dedicada a mantener las tradiciones y darlas a conocer. Con su esposa, abren su casa un mes al año (noviembre) para ser visitados y para “que quienes quieran puedan ver los más de veinticinco carros y carretas de diferentes tipos que usamos para trasladarnos a los distintos eventos de todo el país, también tenemos más de 200 objetos antiguos de todas clases, así como los caballos que cuidamos durante todo el año para que nos acompañen en las salidas. Además, damos talleres ilustrativos a los chiquilines de las escuelas rurales”.
En resumen, finaliza Guillermo Rodríguez, “este premio me da la oportunidad de escribir un homenaje a nuestros ancestros, a nuestra patria que se hizo a pata de caballo”.
