Hacerse la película

La semana pasada el ministro de Industria, Energía y minería, Omar Paganini se reunió en Los Angeles, California, Estados Unidos, con altos ejecutivos de las empresas Netflix y Amazon con el objetivo de profundizar la inversión que ambas ya realizan en el sector audiovisual uruguayo. El secretario de Estado llevó bajo el brazo un instrumento que ha dado resultado y ha permitido a Uruguay acercase a números convenientes para estas empresas realizadoras de producciones millonarias y aprovechar el gran caudal de conocimiento técnico que el país ha desarrollado en los últimos años. Este instrumento, que se llama Programa Uruguay Audiovisual (PUA), es una gran apuesta que hizo el país, que permitió que la producción audiovisual se triplicase en 2021 en comparación con 2019, alcanzando los 84 millones de dólares de exportaciones.
Detrás de las producciones que permitieron elevar a esos números a la producción audiovisual en el territorio nacional estuvieron plataformas como HBO, Sony, Star+ y Disney, además de Netflix y Amazon, entre otros. Una de las herramientas de este programa es el sistema cash rebate, que reintegra impuestos a las empresas que ruedan en el país.
Además de estas cifras de producción, se logró generar empleos de alta cualificación y especialización (y de altos ingresos), contribuyendo además a la reconversión de varios sectores afectados por la pandemia para acoplarse a este movimiento. Esto, por supuesto, también repercute en mejoras en las producciones nacionales.
El instrumento se ha desarrollado durante este período de gobierno. Al inicio de este quinquenio el PUA recibía un aporte de 4 millones de dólares anuales, aporte que luego creció a 7 millones y luego, visto el éxito obtenido, se fortaleció con 5 millones de dólares adicionales para alcanzar los 12 millones que se ejecutaron en 2021. De acuerdo a los datos publicados por el Ministerio de Industria, Energía y Minería, en el lapso considerado se multiplicaron por seis las semanas de rodaje: mientras que en 2019 se alcanzaron los 167 días, en 2020 la cifra subió a 280 y en 2021 fueron más de jornadas de filmación.
Es sabido en el mundo que el sector audiovisual crea empleo altamente calificado y muy bien remunerado, permite también valorizar la industria creativa y la producción nacional. Pero además, estas producciones ocasionan una importante demanda de servicios indirectos: hotelería, traslados, catering, alquiler de locaciones y servicios logísticos. Por ello se considera que esta actividad dio una gran mano como factor de reconversión para varios sectores de actividad –principalmente los vinculados al turismo– mientras duró el cierre de fronteras.
Estima el Ministerio de por cada dólar invertido en el PUA se logró un retorno “multiplicado por entre seis y diez veces gracias a la contraparte de inversión privada, mientras que cada dólar de reembolso se multiplicó por entre cinco y nueve veces en la creación de valor agregado local, de acuerdo al análisis de algunas producciones desarrolladas en el marco del programa”. Cada dólar devuelto por el sistema cash rebate generó un valor superior en impuestos recaudados por las actividades locales.
Otro dato importante que publicó el Ministerio es que en el marco del PUA se alcanzó en 2021 un acuerdo con la New York Film Academy, con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que permitió subsidiar la capacitación en cursos de producción de televisión y cine para profesionales uruguayos.
Todo esto está pasando en Uruguay y Paysandú parece estar durmiendo una siesta, luego de un impulso interesante que se intentó dar durante el pasado período de gobierno departamental, pero que parece haber caído en saco roto. Estas oportunidades bien podrían aprovecharse en el departamento. Lógicamente, no se puede pretender acaparar de entrada varias producciones, pero sí pensar en comenzar a recorrer el camino y que, de a poco, la gente que se formó en Paysandú para desempeñarse en el sector, empiece a encontrar un lugar.
Pero, ¿qué se puede hacer en concreto? Lo primero, que es un trabajo que quedó pendiente, es trabajar en una cartera de locaciones que ofrecer a quien quiera desarrollar una producción audiovisual, que se conozcan y se tengan en cuenta. En Paysandú hay lugares únicos, y no solo hablamos de paisajes, también hay edificios e instalaciones que no tienen igual, como los Talleres de AFE, que mantienen sus características originales tal como fueron inaugurados entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, o el magnífico Castillo Morató. Hay instrumentos para que quien llega al país pueda tener en cuenta estas locaciones, pero si no se emplean no hay forma.
La forma de entrar en este mundo es trabajar poniéndose al servicio y tratando de convencer a quienes ya llegan con ideas y con recursos para desarrollar sus proyectos. Hay que hacerse la película, por supuesto, pero con los pies sobre la tierra, y aprender a aprovechar las herramientas que se han generado y han demostrado su éxito.