Lo que debía ser el cierre perfecto de unas vacaciones familiares terminó convirtiéndose en una experiencia angustiante y desesperante para una familia sanducera que se encontraba en Bayahibe, República Dominicana. Emiliano, su esposa Luciana –embarazada de seis meses– y su hijo Lautaro, de 7 años, vivieron minutos de incertidumbre cuando un voraz incendio se desató en el complejo hotelero donde se alojaban, apenas un día antes de emprender el regreso a Uruguay.
El siniestro comenzó sobre las 11. Según relataron, las llamas se originaron a escasos 50 metros del lugar donde se encontraban y, en cuestión de minutos, una densa columna de humo comenzó a cubrir gran parte del hotel, generando escenas de pánico entre los huéspedes.
Mientras sonaban las alarmas y cientos de personas intentaban ponerse a salvo, la preocupación de la familia se multiplicó. Luciana, cursando el sexto mes de embarazo, abrazaba a Lautaro en medio de la confusión, mientras observaban cómo el fuego avanzaba y el humo se volvía cada vez más intenso.
En medio de la desesperación, Emiliano tomó una decisión extrema. Consciente de que en la habitación habían quedado los documentos y pertenencias indispensables para poder regresar al país, ingresó nuevamente al edificio pese al riesgo que representaban las llamas y la escasa visibilidad provocada por el humo.
Arriesgando su vida, logró llegar hasta la habitación y rescatar los pasaportes de la familia, además de algunas prendas de vestir. Entre ellas, la ropa de Lautaro, quien observaba con angustia el dramático episodio sin comprender del todo la magnitud de lo que estaba ocurriendo.
Afortunadamente, la familia logró ponerse a salvo y no sufrió lesiones físicas, aunque el impacto emocional de la situación fue inevitable. Lo que debía ser el último día de descanso antes del regreso quedó marcado por el miedo, la tensión y la incertidumbre de ver cómo, en cuestión de instantes, unas vacaciones soñadas estuvieron a punto de transformarse en una tragedia.
Tras el susto, Emiliano, Luciana y Lautaro ya están en Paysandú con la tranquilidad de haber salido ilesos, pero con una historia que difícilmente olvidarán y que permanecerá grabada para siempre en la memoria familiar.

