Disfrutable concierto ofreció el Ensamble del Río de la Plata

La música volvió a hacerse presente en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, esta vez con un concierto organizado en forma conjunta por la Comisión del Órgano Histórico y Ceupa UNI3 (Centro de Estudios Universitarios Permanentes y Abiertos). La música estuvo a cargo del Ensamble del Río de la Plata, integrado por el pianista Javier Toledo, de Montevideo, la violinista Natalia Cabello y el violoncelista Pablo García, ambos de Buenos Aires. En su tercera visita a Paysandú, el grupo binacional de música de cámara reafirmó su extraordinaria calidad musical.

En representación de la Comisión del Órgano, el párroco Ruben Avellaneda dio la bienvenida a todos los presentes y presentó a los músicos. Aurora Rivero, en representación de la Comisión Directiva de Ceupa, transmitió el saludo de la presidente del Centro, Miriam Fuidio, y agradeció al público, a la Comisión del Órgano, “que nos invitó a participar en la organización de este evento”. También recordó que el piano usado en el concierto “fue donado a Ceupa hace muchos años por la señora Elena Hontú, participante de Ceupa desde los primeros años”, y desde hace unos años se encuentra en custodia de la Comisión del Órgano. Destacó también que el concierto estuvo enmarcado en las actividades que Ceupa, creado en 1992, viene impulsando para celebrar sus 30 años.

Un concierto muy especial

Para los integrantes del Ensamble, se trató de una noche muy especial, dijo el pianista Javier Toledo al agradecer la posibilidad de volver a tocar en Paysandú. Según dijo, la invitación los motivó a retomar su actividad, que se había visto interrumpida por la pandemia. “Fueron dos años de silencio para la música y la cultura, en varios sentidos. Para nosotros, al estar separados por el Río de la Plata y tener las fronteras cerradas, fue una pausa total. Y bueno, fue un poco a raíz de esta invitación que volvimos a reactivar el proyecto y a programar toda esta temporada, con una gira que estamos pudiendo concretar. Ayer (por el sábado) estuvimos en Montevideo, hoy (domingo) estamos acá, y en noviembre vamos a estar por Buenos Aires”. La parte musical se inició con un bloque de música clásica, en el sentido del término que refiere al Clasicismo, período del arte que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XVIII. Los tres músicos interpretaron el Trío para piano, violín y cello en Sol mayor, de Joseph Haydn, uno de los grandes compositores del período clásico. La obra consta de tres partes, que llevaron al público por diferentes climas y sensaciones. La primera parte es un tema con variaciones, la segunda es más lenta y melancólica, y la tercera es alegre y vivaz, con influencias de folclore húngaro y música gitana. Luego el pianista se retiró por un momento, para que la violinista y el violoncelista interpretaran el Dúo para Violín y Cello en La mayor, Op.6 Nº 3, una obra no tan conocida, pero de gran belleza.

De la Música académica a la popular

Concebido como un espacio de búsqueda e investigación en torno a la música de cámara, el Ensamble no solo aborda el repertorio clásico, sino que apunta a incluir compositores menos conocidos, y en cada concierto busca incluir al menos una obra uruguaya o argentina. Con ese marco, hubo un segmento de piano solista dedicado a la música uruguaya, que comenzó con “Triste N.º 2”, y “Estudio arpegiado”, de Eduardo Fabini. El célebre compositor tiene una especial significación para el Ensamble, explicó Toledo. “Fabini estudió composición y violín en el Conservatorio Real de Bruselas, que fue donde nos conocimos Natalia, Pablo y yo, hace varios años, cuando estudiábamos por allá”. La participación solista del pianista se completó con otra pieza uruguaya: “Tamboriles”, de Luis Cluzeau Mortet. Luego los tres músicos volvieron a reunirse para la parte final, donde estuvo más presente la música popular. Cada año eligen a un compositor sobre el que trabajar y homenajear, explicaron. En este caso el elegido fue Astor Piazzolla, “un compositor que nos gusta mucho a los tres”. Al no haber podido celebrar como correspondía los 100 años de su nacimiento, cumplidos en 2021, lo vienen haciendo ahora. Comenzaron versionando su mayor clásico, “Adiós Nonino”, en una versión con arreglos de José Bragato, violoncelista que tocó junto a Piazzolla. Continuaron con “Fracanapa”, con arreglo del propio Javier Toledo. Como cierre del concierto se escuchó una versión de “El jangadero”, canción litoraleña compuesta por Eduardo Falú y Jaime Dávalos. El exquisito arreglo, también de Toledo, instaló un clima realmente mágico, donde la comunicación entre artistas y público alcanzó su punto máximo. El prolongado y entusiasta aplauso motivó a los músicos a interpretar un bis, que fue la milonga “Payadora”, de Julián Plaza.

Eduardo Lemes