Lacalle afirmó, sin pestañear, ante un grupo de periodistas que las actuaciones delictivas del exjefe de la custodia presidencial expuestas en la prensa “es humo” con intenciones políticas de la oposición.
¡Sorprende la lectura que hace Lacalle de la realidad!
¡Inquieta la interpretación que hace Lacalle de los hechos denunciados!
¡Asombra como Lacalle minimiza y disimula las actividades de Astesiano “persona de su mayor confianza”!
Veamos si ese “humo” es realmente humo o está en su imaginación:
-La fiscal Fossati dictó prisión preventiva del exjefe de custodia presidencial y amigo personal de Lacalle y su familia. ¿Humo?
-Astesiano está siendo acusado de integrar una organización de falsificación de documentos para facilitar la obtención de pasaportes a ciudadanos de origen ruso. ¿Humo?
-El juez de la causa a instancias de Fossati, condenó a un excónsul en Moscú por el delito de “venta” de miles de pasaportes con documentación adulterada. ¿Humo?
-La cúpula de la Policía Nacional está siendo indagada por la fiscal. ¿Humo?
-La fiscal Fossati abre otra carpeta a raíz de la documentación encontrada en los chats del teléfono de Astesiano. ¿Humo?
-El Senado repudia de forma unánime la denuncia de que una empresa privada solicitó a Astesiano investigar a los senadores Bergara y Carrera del Frente Amplio. ¿Humo?
-El Ministerio de Defensa anula una licitación “ganada” por la misma empresa con la que colaboraba Astesiano en espiar la vida privada de los senadores Bergara y Carrera. ¿Humo?
-La presidenta de UTE anula una compra directa, sin pasar por el Directorio, una adquisición propuesta por su esposo a la empresa asociada a Astesiano de espiar a los senadores frenteamplistas. ¿Humo?
La fiscal Fossati, todos los senadores de la República entienden que las denuncias que se hicieron públicas en los medios de comunicación no es “humo”.
Es evidente que las desesperadas declaraciones de Lacalle acusando a la oposición de atacarlo no están basadas en pruebas, sino en “humo” que expelen los medios, sin embargo, algunos de ellos son los más importantes del país y no se pueden calificar de integrar la oposición como El Observador, Búsqueda, entre otros.
Lacalle, evidentemente, se siente acorralado ante las investigaciones que está realizando la fiscal Fossati, muy a pesar de su gusto, ya que hace unas semanas, solicitó ser sustituida del caso. Es obvio que sospecha de la caja de Pandora que está abriendo a consecuencia de las actividades delictivas de Astesiano operando desde la propia Torre Ejecutiva, a escasos metros de la oficina del Presidente Lacalle que se desvive por ningunear, minimizar, obstaculizar y evita enfrentar.
Gracias a la actividad de periodistas profesionales como el señor Lucas Silva de La Diaria, lograron obtener copia de los chats del celular de Astesiano, los que pretendieron borrar el director de Inteligencia, Claudio Correa y el que condicionó la entrega a borrar las comunicaciones entre Lacalle y Astesiano.
Me pregunto:
¿Qué sabríamos de los contenidos si no se hubieran hecho públicos?
¿Cuánto tiempo (conveniente para Lacalle) le hubiera tomado a la fiscal Fossati analizar los chats, si La Diaria necesitó integrar un equipo para identificar y construir un cronograma de diferentes diálogos de WhatsApp entre Astesiano y sus socios/clientes?
¿Cuántos años pasarían (convenientes para Lacalle) para hacer público las andanzas de la organización delictiva que integraba Astesiano con la oficina en el corazón del Poder Ejecutivo?
Me pregunto, y nos preguntamos cientos de miles de ciudadanos, si la declaración de Lacalle ante los hechos es saludable para proteger la institucionalidad.
Lacalle no parece comprender lo delicado de la situación y focaliza sus declaraciones en posturas políticas radicalizadoras y confrontativas que inevitablemente conducen a caminos de incertidumbre.
Parece darles la espalda a los senadores en la interpretación de los hechos, parece estar confundido con la interpretación de las condenas e investigaciones que está haciendo la Justica con el caso de las actuaciones delictivas de su amigo Astesiano.
Lacalle equivoca el camino para enfrentar los hechos terribles y de altísimo peligro institucional que implican las denuncias contenidas en los chats de Astesiano.
Prefirió la confrontación, el ocultamiento de los hechos y en cambio, eligió la confrontación con la oposición en lugar de aunar fuerzas en torno a la Justicia para “ir hasta el hueso”.
Lacalle demuestra, un día y al otro también, que él es humo político, que carece de estatura de gobernante, el traje de presidente le queda demasiado grande, no alcanza con basarse en la imagen preconstruida y guionada desde la Oficina de Comunicaciones. Cree que gobernar es a través de hacer declaraciones diarias frente a periodistas que no lo cuestionan, que no le plantean preguntas comprometidas, que, en cambio, le levantan centros para que cabecee solo. ¿Recuerda alguien que lo cuestione? Solo una vez se dejó entrevistar por un avezado y experimentado periodista de la BBC con muestras claras de haberse preparado para la entrevista y Lacalle quedo “pegado” como dicen los chicos. Cree que gobernar en base a resultados de encuestas dudosamente construidas, con reducido número de encuestados vía celular “representativos” de toda la población, “encargadas” todos los meses y siempre “mostrando” resultados favorables a pesar de todos los desaciertos…. Curioso, ¿verdad?
Por otro lado, llama la atención lo poco que concurre Lacalle a la su oficina de la Torre Ejecutiva. Lo vemos todos los días en actividades en el exterior y me pregunto: ¿cuándo se reúne y estudia los asuntos a resolver? Supongo que cada tema, cada decisión debe ser cuidadosamente analizada y eso por transitiva representan horas de trabajo, de discusión. Le observo poca contracción al trabajo y en cambio, exceso en apariciones públicas de todo tipo, en especial las vinculadas con actividades vinculadas a los llamados “malla oro”.
En definitiva, el que es humo es Lacalle, no la actuación delictiva que organizó Astesiano desde el corazón de la Torre Ejecutiva y negarla es peligroso para la salud institucional del nuestro país.
María M. Guerrero

