Movimiento Castores realiza voluntariado en complejos de viviendas y Colegio Don Bosco

El movimiento Castores que integran los colegios jesuitas Seminario y San Ignacio, de Montevideo y San Javier, de Tacuarembó, realizan trabajos de voluntariado durante las vacaciones de julio y retornaron este año a apoyar obras de construcción de viviendas y de reacondicionamiento en el colegio Don Bosco. Su trabajo se extenderá hasta el sábado en horas de la mañana y luego partirán hacia San José, donde efectuarán un campamento de reflexión.

En construcción

Unos de los grupos de adolescentes apoyaron las obras de construcción en Covisi 3, con limpieza del terreno, aberturas y pintado de paredes de las viviendas, en Zorrilla de San Martín e Instrucciones del Año XIII donde se levantan 41 casas. Victoria Janzys, coordinadora de unos quince jóvenes, explicó que durante la semana planean “hacer otras actividades con los niños de la zona, con animaciones, juegos y danza”.

Explicó que el movimiento Castores se desarrolla a nivel de estudiantes de Bachillerato, “con la idea de una experiencia de servicio en la fe. Durante todo el año, cada sábado de mañana realizan una actividad diferente como acompañamiento en ollas populares, ayudas en hogares de ancianos u obras en cooperativas de viviendas. Esto que hacemos en Paysandú es un campamento de trabajo o también llamado Pachacutí que en guaraní significa ‘mundo al revés’. En estos movimientos, el voluntariado es muy importante y todos los años se movilizan unos 30 grupos en todo el país. En la ciudad de Paysandú somos tres grupos, pero quedaron otros trabajando con Mevir”.

Julián Núñez, del San Ignacio, es la segunda vez que llega a Paysandú en una experiencia “renovada después de la pandemia para reforzar mi fe y enmarcar mi historia personal”. Victoria Rodríguez, estudiante del Seminario, relató que es su primera “y nueva experiencia en el pachacutí, donde los compañeros más grandes nos cuenta las experiencias y su disfrute en el servicio”.

En el colegio Don Bosco, el coordinador Agustín Celaya señaló a EL TELEGRAFO que esta tarea “la hacemos en un contexto de acompañamiento a los estudiantes porque somos exalumnos de colegios jesuitas del Uruguay. Primero vivimos esta experiencia y ahora lo hacemos como coordinadores. El voluntariado se hace en la primera semana de vacaciones de julio y es la actividad más importante para nosotros durante el año. Nos encontramos con otros colegios y vivimos en comunidad, más allá del servicio que realizamos”.

Esta semana llevarán adelante trabajos de limpieza de escombros y reacondicionamiento de las paredes, “para que lo pueda reutilizar el oratorio de al lado”. En este espacio se encuentran catorce jóvenes que estudian el bachillerato y tres coordinadores.

Covisepi construye su complejo de 46 viviendas en Felipe Argentó e Industrias y prevén inaugurar a fines de octubre próximo. Mateo Espiga es uno de los dos coordinadores del grupo de diecisés estudiantes que ayudan en la construcción. El año pasado, una delegación de castores realizó una tarea similar en esta cooperativa y retornaron este mes. “Los cooperativistas siempre están dispuestos a darnos una mano y apoyarnos. Vemos que todos estamos en la misma con el objetivo de la solidaridad y ayuda al otro. Además, en el movimiento tenemos un voluntariado basado en apoyos a la construcción así como en la Juventud Misionera Ignaciada (JMI) realizamos también actividades de animación. Vivimos cada día a full”, concluyó.