Señor director, 443 millones de pesos es el déficit que han dado como resultado las dos últimas rendiciones de cuentas de la Intendencia Departamental de Paysandú; año 2021: 259 millones y año 2022: 184 millones, total 443 millones de pesos. Tales cifras se dan de bruces con las declaraciones de jerarcas departamentales a este diario, donde afirman que existe un “resultado equilibrado”, seguramente estamos manejando criterios y matemáticas muy distintas.
Ahora bien, a los números que se exponen se debe agregar una Resolución del Tribunal de Cuentas de la República de fecha 12 de abril de 2023 muy dura con la Intendencia, la que evidentemente no ha tenido la publicidad que debería, desconocemos por qué, máxime cuando constata el primer déficit aludido de 259 millones de pesos.
Asimismo, con relación al Fideicomiso, dicha Resolución señala –para nuestro asombro– que la Intendencia no presenta: “…la descripción del fideicomiso (forma de pago, tributos comprometidos, quién ejecuta las obras, quién paga a los acreedores, etcétera) ni el detalle de las obras ejecutadas, sino el detalle de las compras de maquinarias efectuadas (sin distinguir a qué obra deben adjudicarse) y sin exponer las fechas de las facturas. No surge el proveedor y dónde fueron imputados esos gastos”. Vale decir, que la Intendencia no le suministró al principal órgano de contralor, elementos mínimos para que pudiera ejercer sus funciones y emitiera una opinión contable sobre el mismo.
También es alarmante que en dicha resolución se señale que, de acuerdo a la rendición de cuentas de la Intendencia, el déficit habría sido de $12.049.752, pero el real resultado negativo ajustado según el Tribunal, asciende a lo ya expuesto, es decir $259.470.436. Obviamente uno piensa que estos desajustes tendrían que haber sido subsanados por las autoridades departamentales, las que con sus equipos técnicos y políticos deberían estar deseosos de aclarar estas diferencias.
Pues nuevamente para nuestro asombro, en la misma Resolución del Tribunal se agrega un párrafo bajo el título Reunión de Cierre, y en dicho lugar se explica que el día 8 de diciembre de 2022 se realizó una reunión por Zoom con la presencia del director de Administración, con dos contadores del Departamento de Hacienda y funcionarios del Tribunal, y se concluye como resultado de la reunión, que los descargos de las autoridades departamentales no ameritan modificaciones a las observaciones realizadas.
Lo dicho, un montón de cuestiones que llaman la atención y que deberían estar en conocimiento de toda la población. ¿Cómo es posible que una Intendencia que se dejó saneada financieramente, con dinero en caja para afrontar todos los compromisos, con un fideicomiso de 25 millones de dólares, se encuentre con estos números en rojo? ¿Cómo? ¿Cómo es posible que el intendente departamental conociendo este informe del Tribunal de Cuentas no concurriera a la Junta Departamental a dar las explicaciones del caso sobre esta desastrosa administración de los dineros públicos? ¿Cómo es posible que a tres años de gestión de este gobierno no se haya entregado a la Junta Departamental una rendición de cuentas que informe cómo se viene ejecutando el fideicomiso, ni se haya hecho una evaluación de su impacto en el empleo del departamento? A esta altura, todo esto ya no nos sorprende, sencillamente porque este es un gobierno signado por estas opacidades, de espaldas a la gente, que no le gusta que se lo controle ni se le pida cuentas, consecuencia de ello son estos resultados catastróficos que las rendiciones de cuentas de los años 2021 y 2022 nos muestran.
Por último, el panorama se oscurece aún más si tomamos en consideración que a estos números habrá que sumarle los gastos por el traslado del Departamento de Servicios, que implica los 600 mil dólares que costará la adquisición de Casa Ghelfa, el terreno y las construcciones de Lafemir en Camino a Casa Blanca, las mejoras que deberán realizarse a ambos inmuebles para permitir radicar allí oficinas municipales y las que se están realizando en el Estadio Abierto con igual fin, sumado a ello la construcción de un Hogar Estudiantil Universitario en la antigua Vialidad, una zona inundable.
En fin, no quiero aburrir con más números, pero lo que sí está claro es que el actual gobierno departamental está llevando adelante una gestión económica de los dineros públicos no sólo desastrosa, sino que de espalda a la gente, vendiendo una supuesta gran gestión para ocultar un despilfarro sin precedentes. Creemos que ya es hora de que el Intendente Departamental deje de hablar de otros intendentes y de política nacional y se dedique a explicar a los sanduceros qué es lo que está haciendo con nuestro dinero, y, lo que es mejor, nos diga cómo va a financiar ese déficit sin aumentar la recaudación.
Federico Álvarez Petraglia

