“Y esto recién empieza. Todavía tenemos todo un mes de Festín por delante, con nuevos elencos, nuevas obras, actividades de formación y espacios de intercambio”, afirmó Pablo Peralta, director de ARAS, al comenzar el segundo fin de semana de Festín, el festival de teatro independiente que se desarrolla durante setiembre en la Sala Carlos Brussa, Carlos Albo 1018.
La programación continúa hoy viernes a las 20.30 con Cartas que nunca envié, una obra inédita escrita por la joven sanducera Valentina Roura, de 22 años, y llevada a escena por el grupo Metamorfosis, también de Paysandú, y debutante.
La propuesta parte de una idea sencilla y reconocible. “Todos tenemos una carta que nunca enviamos, que no necesariamente está escrita en papel”, señala la sinopsis. La obra tiene una duración de 45 minutos, está dirigida a todo público y cuenta con dirección de Valentina Roura y Solano Alvares.
El elenco está integrado por Hugo Ramírez, Cecilia Ramos, Alexandra Muriera, Eluney Rodríguez, Lucy Acosta, Yessy Cabillon, Juan López, Solano Alvares, Paulina Guidali, Silvia Huayek, Fermina Gómez, Ximena Gómez, Marcos Machado y Liliana Giosa.
La propuesta fue concebida como una creación profundamente vinculada a Paysandú, tanto por su autora como por quienes la llevan al escenario. Desde el grupo se destaca que se trata de “una historia que nació de nuestra propia tierra, de nuestras propias voces y de nuestras ganas de contar” y de “un producto hecho con esfuerzo, con dedicación, con sueños y, sobre todo, con mucho amor por el teatro”.
Las entradas tienen un valor de 300 pesos, mientras que el abono para todas las funciones del fin de semana cuesta 750 pesos. La boletería de la Sala Carlos Brussa abre dos horas antes de la función.
“UN LUGAR DE ENCUENTRO ENTRE ARTISTAS”
Al evaluar el primer fin de semana del festival, Peralta destacó especialmente el clima generado entre los elencos, la organización y el público. “El comienzo de Festín fue muy emocionante para todos los que estamos detrás de la organización. Fueron muchos meses de trabajo y preparación, y finalmente llegó el momento de abrir las puertas de la Sala Carlos Brussa y recibir a los primeros elencos y al público”, señaló. El director de ARAS sostuvo que desde el inicio “se generó un clima muy lindo” y explicó que uno de los objetivos centrales era que los grupos participantes encontraran un espacio de intercambio. “Para nosotros era importante que los grupos que llegaban se sintieran recibidos, que pudieran disfrutar de la sala y, sobre todo, que Festín fuera realmente un lugar de encuentro entre artistas”.
Peralta valoró además la respuesta obtenida en las primeras jornadas.
“También fue muy importante la respuesta del público. Ver a la gente acercarse, ocupar las butacas y acompañar las distintas propuestas fue una enorme satisfacción. Porque un festival se construye entre quienes están arriba del escenario, quienes trabajan para que todo suceda y quienes vienen a disfrutarlo”.
“Creo que lo más lindo de este comienzo fue justamente eso, ver que todo lo que habíamos imaginado y trabajado durante tantos meses comenzaba a suceder en la realidad”, agregó.
“La intención es que cada jornada siga siendo una oportunidad para encontrarnos alrededor del teatro independiente”, resumió Peralta.

