Es notorio que una gran cantidad de uruguayos está más pendiente de los informativos de la TV Argentina, que de los nuestros. Las elecciones están más cerca y son entregas diarias con todos los aditamentos de la mejor serial o la más imaginativa comedia.
Suspenso: Milei es el favorito, pero hoy habla Cristina.
Se hace difícil discernir entre “¡la libertad, carajo!” o la “Argentina se va al carajo”.
Para algunos los informativos argentinos son más divertidos, menos acartonados y están jugados. Es probable que tengan otro desparpajo; sorprenden, y que están jugados ni que hablar: nadie puede tener dudas sobre para qué lado patean. Descartemos aquello de información equilibrada. Nada es subliminal. El televidente no tiene cómo equivocarse. Los periodistas de allá son militantes, aguerridos; pero eso sí, no son operadores políticos ni propagandistas al servicio de un partido o una ideología que ocultan, se aprovechan y abusan de la profesión periodística. No se someten, tampoco, a lo políticamente correcto. Lo que los argentinos hacen lo hacen a cara descubierta, no engañan y esa es la primera y principal noticia: mostrar y denunciar al público de qué lado están unos y otros, cómo se ubican, se acomodan o para quién trabajan. Y el público a partir de ahí elige, decide y sabe a qué atenerse. Un libro nunca viene mal.
La competencia no es fácil, es cierto. Aquí solo hay ronroneos y murmullos en torno a las candidaturas pero con nada formalizado. Peleas subterráneas y encubiertas, pero todos son pre. Por su parte Pereira, siempre presente, aburre. Otra noticia es que los narcos se van: por la puerta principal, o la del costado y con tobilleras, pero se van. Nos queda Suárez.
Argentina es otra cosa. Y no pasa por si los noticieros son más o menos divertidos o por la favorable diferencia cambiaria de hoy; se trata de que lo que ocurra nos va a afectar.
Gana Massa –difícil pero no imposible–, y el kirchnerismo conseguirá transformar a la Argentina en Venezuela. Puestos ahí, como en aquel país habrá huida y huirán por aquí y muchos se quedarán o pretenderán quedarse aquí. Y no todos traerán capitales. Hay que preverlo.
¿Cuántos uruguayos retornarán? Son decenas de miles y no a todos les debe ir bien.
Para Bullrich está peleada y si llegara a ganar, más peleada aun. Parece la candidata más sensata, con coraje probado y un buen equipo, pero tendrá una oposición peronista que no le dará tregua y sus socios son pocos. No puede contar con Milei, creo –éste si pierde dirá que hubo fraude y gritará más fuerte contra “la casta” sin la necesidad de explicar sus consignas y “soluciones”–, y no sé hasta dónde Bullrich puede confiar en los radicales; no son muy confiables, ella lo ha podido comprobar durante la campaña.
Y Milei, si gana, puede ir para cualquier lado. No es nada difícil que haga alianza con peronistas y radicales y así se integre con todos los derechos de la casta. Se ha asociado, por ahora, con el veterano sindicalista Luis Barrionuevo; flor de ficha. Cuando Batlle lanzó aquello de que “todos los argentino son unos ladrones, desde el primero hasta el último”, citó al referido sindicalista que dijo que la solución para Argentina, es que todos se pongan de acuerdo en no robar durante dos años.
¿Será esa la solución que busca Milei? Si es esa será una solución muy dura, porque dada la actual crisis que vive Argentina va a necesitar que el “acuerdo” tenga una vigencia de por lo menos 50 años.

