Esta semana se conoció que existió un planteo formal al gobierno desde la Cámara Uruguaya de Turismo para que se creen nuevos días feriados en el calendario uruguayo con el propósito de que haya “más fines de semana largos” como una forma de fomentar el turismo interno. En un artículo publicado por el diario El País el ministro Tabaré Viera confirmó que se recibió tal solicitud y que no solamente se ha descartado, sino que además el ánimo del gobierno va en el sentido absolutamente contrario, en el de disminuir los feriados que “se corren” –como se dice coloquialmente a las fechas patrias que se “celebran fuera de fecha” para promover la extensión del asueto del fin de semana artificialmente–.
Los operadores turísticos uruguayos vienen sufriendo desde el inicio de la pandemia, cuando durante algunos meses vieron cómo se detuvo la actividad por las medidas dispuestas en el marco de la emergencia sanitaria. Las consecuencias de esto se extendieron en algunos casos puntuales, como los de los centros termales, que no pudieron reabrir cuando las medidas se empezaron a flexibilizar y estuvieron cerrados algún tiempo más. Luego, con las fronteras aun cerradas, el gobierno, y los operadores en general, hicieron una fuerte apuesta por el turismo interno, incluso empresas que acostumbraban vender paquetes turísticos en el Interior encontraron una salida vendiendo destinos internos. Pero con la apertura de los puentes y la constatación en la cancha de lo que se venía advirtiendo: una gran diferencia cambiaria que hacía muy barata a la Argentina para los uruguayos, comenzó una larga noche que todavía persiste.
En este contexto es muy atendible la solicitud de los operadores turísticos porque desde el gobierno se generen las condiciones que favorezcan la circulación turística dentro del país, y los fines de semana “largos” son efectivos, porque suman un día al descanso, lo suficiente como para salir, pero insuficiente como para irse lejos. Sin embargo, y es lo que hemos estado viendo, Argentina queda muy cerca y entonces si solamente se habilita un día extra por fin de semana nada asegura que en lo que se traduzca no sea un nuevo “éxodo” como el que se vivió el pasado fin de semana.
La presidenta de la Cámara Uruguaya de Turismo, Marina Cantera, planteó que las diferencias cambiarias y de precios con países limítrofes siempre existieron, y que este tipo de fenómenos podrían considerarse “cíclicos”, y que “van a seguir pasando”. Indicó que “la visión de todos los operadores” es que la situación actual “obviamente afecta al turismo interno” porque “hay una porción” de la ciudadanía “que siempre decide viajar” al exterior, pero hay otra “que esos fines de semana largos los tiene para viajar dentro del país”, y esa última porción “se ha ido retrayendo”, por lo que “el turismo interno está cayendo”. Esto, agregó, se nota más en temporada baja, en los fríos meses de otoño e invierno en los cuales “se depende pura y exclusivamente del turismo interno”, que hoy sufre los impactos del abaratamiento de Argentina. Señaló, por ejemplo, que el litoral “la está pasando realmente muy mal” y que días atrás estuvo en Termas del Daymán, que “está en su temporada alta” en este momento “y realmente no había nadie”.
Pero la preocupación ya se va proyectando también hacia la próxima temporada, por el efecto que puede tener esta diferencia sobre las perspectivas para el verano y el ánimo de los argentinos, históricamente nuestros principales clientes turísticos, para cruzar el charco. De allí que haya mucha expectativa por los beneficios de que se pueda disponer, tanto para extranjeros como para uruguayos, como las exoneraciones de IVA en los alojamientos y en otros servicios.
“Lo que tenemos que hacer es tratar de motivar a otros turistas extranjeros para venir a Uruguay en otros momentos del año, que no solo necesitemos de los argentinos en temporada alta y del turismo interno durante el resto del año”, explicó Cantera. Decirlo es fácil.
Ahora bien, si lo de los feriados no son lo suficientemente efectivos para movilizar el turismo interno porque muchos aprovecharían para volver a cruzar –y que tampoco son convenientes para el resto de la economía–, habría que pensar en otras formas de incentivarlo. Tampoco es que propongamos que se invente algo absolutamente nuevo, muchos países desde siempre han fomentado la actividad turística dentro de fronteras como una forma de activar la economía. Sin ir más lejos Argentina –veámoslo como un ejemplo extremo– anunció la implementación de la quinta edición de Pre-viaje, un sistema por el cual reembolsa a los turistas internos una parte de los gastos en los que incurra. Sí, directamente se devuelve parte del importe gastado. “Esta edición tendrá un tope de reintegro del 50% o 70% del valor del viaje. Se destaca que las fechas en las que se puede utilizar contemplan el fin de semana largo de octubre. Los viajes deben ser realizados desde el 29 de setiembre hasta el 17 de octubre. Además, a partir del 7 de setiembre se podrán realizar las compras con los créditos del programa. El tope de reintegro del programa será de $100.000”, adelantó el ministro de Economía argentino —y candidato presidencial– Sergio Massa, que ya de paso prometió que el programa seguirá en caso de acceder al sillón de la Casa Rosada.
Pero es que también en nuestro país hubo un programa que facilitaba a los uruguayos acceder a destinos turísticos internos, a buenos precios, con buena financiación y que permitía a los operadores de destinos del interior del país, incluso algunos poco difundidos, recibir excursiones que se movilizaban en empresas de transporte de todo el país. Hablamos, claro está, del Sistema Nacional de Turismo Social, que fue de las cosas que no sobrevivió al cambio de gobierno, pese a la promesa presidencial de que no se tocarían las cosas que funcionaban bien.
Se pretendió reemplazarlo por otro programa, Turismo para todos, que buscaba básicamente los mismos objetivos pero sin recurrir al aparato administrativo del Ministerio de Turismo, apelando a despertar el interés de privados, que no se despertó.

