Clamar desde hace 24 años apoya y contiene a pacientes limitados por “una enfermedad crónica”

El grupo de pacientes realizando ejercicios.

En el mes mundial de la artritis reumatoide, desde Clamar (Club de Ayuda Mutua Artritis Reumatoide) que se encuentra celebrando su 24 aniversario, recordaron la importante labor de apoyo y contención que desde este espacio se les brinda a los pacientes afectados por esta patología, que los limita en acciones cotidianas. Solventa sus gastos con el esfuerzo de sus propios integrantes, a través de beneficios y la cuota social, pues no reciben ningún apoyo estatal, y en la ocasión agradecieron el apoyo de la Intendencia, a través del Presupuesto Participativo, que les permitió adquirir equipamiento.

“Somos un grupo de personas que compartimos experiencias, esperanzas y enseñanzas, para aceptar y convivir con los cambios que nos genera la artritis reumatoide en nuestras vidas”, recordó la socia fundadora de esta Asociación Civil, Delfi Rodríguez. “Surgió por iniciativa de la Dra. Laura Rodríguez de Juanicó, en Montevideo. Más tarde cuatro reumatólogas de Paysandú decidieron apoyar la iniciativa formando así el grupo” en nuestra ciudad, en 1999, amplió.

“Hoy tenemos nuestra sede en Lucas Píriz esquina Varela donde se realiza terapia psicológica grupal y fisioterapia”, explicó, para destacar que “el principal objetivo es brindar un lugar de apoyo y contención para sobrellevar esta patología y así lograr una mejor calidad de vida”.

AVANCE DE LA CIENCIA PERMITE FRENAR LA ENFERMEDAD

La artritis reumatoide “es una enfermedad crónica, deformante, que no se cura, pero que ahora con estos medicamentos biológicos” se puede frenar, lo que “es muy importante”, rescató por su parte la presidenta de Clamar Paysandú, Milka Píriz.

En el proceso de esta enfermedad, para el paciente “es importante el acompañamiento, la contención”, valoró, y por ello recordó “ese agradecimiento eterno que tenemos hacia las reumatólogas que decidieron que se fundara” Clamar, y “que nos acompañaron los primeros tiempos, que vinieron fisioterapeutas, psicóloga a apoyarnos, porque más que nada es una enfermedad emocional”.
Además, comentó que muchas pacientes tienen prótesis (de caderas, de rodillas), “porque afecta todas las articulaciones” (pies, manos, cuello, entre otras) y por ello también se la denomina “poliartritis”. “Si nos quedamos solas no podríamos vivir”, observó, comentando que “en los primeros tiempos cuando te diagnostican ni siquiera nuestros propios familiares nos comprenden” y por ello su reconocimiento a las reumatólogas de Paysandú que en algún momento convocaron a sus familiares para concientizarlos del alcance de esta enfermedad, que condiciona y limita al paciente en tareas cotidianas como “no poder destapar una botella, no poder abrir la canilla”.

Afortunadamente “la ciencia ha ido avanzando a pasos agigantados” y “hoy por hoy encontramos muchos medicamentos biológicos que no la cura, pero la frena”, destacó.

La sede de Clamar funciona en Lucas Píriz y José Pedro Varela.

LA IMPORTANCIA DE LA TERAPIA GRUPAL

A Clamar asisten entre “20 y 25 personas, pero somos muchos más”, dijo la tesorera de la institución, Silvia Miñoz. Hay mucha “gente que está diagnosticada pero no concurre”, sostuvo, por lo que enfatizó en que este espacio “es una gran ayuda, es importante el acompañamiento entre todas, la terapia grupal”.

Generalmente se acercan por recomendación profesional, comentó, recordando que quienes deseen asistir pueden concurrir a su sede los días martes de 15 a 17.

En forma semanal se realizan sesiones de una hora y media con la fisioterapeuta Analía Colman, quien explicó que se llevan adelante “ejercicios de todo tipo al ser una enfermedad que limita muchos las articulaciones. Son siempre sesiones grupales”, aunque cuando el paciente tiene algún dolor específico se trabaja de forma más personalizada para que esa “persona pueda hacer lo mismo pero de otra manera para que no sienta dolor”.

Santa Barrios, una de las socias fundadoras, comentó que Clamar funciona con los recursos que obtienen de distintos beneficios y la cuota social mensual, y agradeció “a la Intenencia que nos ha dado una mano, porque estas cosas –bicicletas, caminadores, pelotas, bandas elásticas– las compramos con el Presupuesto Participativo y con la Zona Azul”, cerró.
Finalmente comentaron que el edificio donde funciona Clamar pertenece al Sindicato de AFE pero se están realizando gestiones para que se les conceda en comodato.