“Charrúas ¿Genocidio o integración?” es el nombre que Diego Bracco le dio a su último trabajo, y que viene a plantear, ya desde su título, una pregunta que interpela al lector. Profesor de Historia, con un doctorado en la Universidad de Sevilla, Bracco ha vivido en Uruguay, Paraguay, Brasil, Inglaterra y España. Trabajó además en el Museo de Antropología del Uruguay y es autor de numerosos libros, ensayos académicos y novelas históricas. “Aunque yo intente relatar mi pasado con toda honradez, dentro de cinco años no lo voy a ver del mismo modo. Por lo tanto, cuando escribo un texto sobre el pasado indígena estoy preso de todas esas circunstancias, lo más sincero que puedo hacer es explicitarlas” aclaró Bracco, al tiempo que recordó que quienes leemos también estamos presos de nuestros preconceptos y nuestros moldes intelectuales.
TRES GRANDES EJES
Para el historiador, la documentación sobre el mundo charrúa se agrupó en tres grandes ejes. “El primero es casi de naturaleza geográfica, ¿A los charrúas, en donde los ubica la documentación? La primera sorpresa al respecto tiene que ver con los documentos que los ubican entre los ríos Paraná y Uruguay. Lo que hoy es Uruguay ‘no importaba nada’ para los españoles en el Siglo XVII. Los que documentaban a los charrúas en ese momento eran los correntinos, los santafesinos y los bonaerenses y eso fue así durante un larguísimo período”. Pero entonces, ¿por qué se registraron Charrúas en lo que hoy es Uruguay? Según Bracco existen dos razones principales. “Primero, porque en 1750 hubo un episodio muy hostil contra el mundo indígena entre los ríos Uruguay y Paraná. Murieron muchísimos charrúas y los que sobrevivieron se dividieron en dos grandes grupos: los obligados a vivir en el pueblo de Cayastá y los que se ubicaron en la inmensa estancia de Yapeyú, en donde se suponía que las tropas coloniales no podían ingresar. Es decir que los charrúas son preponderantes en lo que hoy es Entre Ríos, hasta que son desalojados a mediados del siglo XVIII, tan sólo sesenta años antes de las guerras de independencia” comentó el historiador.
El segundo eje en el que se articula la documentación, según Bracco está en preguntarse por la polémica, muy de nuestro presente, que refiere a la presunta voluntad de exterminio físico respecto de los charrúas. “Hay cientos de ejemplos que muestran que los charrúas fueron obligados a vivir en la sociedad colonial; es posible afirmar que no hubo una voluntad de exterminio físico, pero sí de un Etnocidio, una sistemática voluntad de terminar con la cultura del otro” remarcó. Y para finalizar, mencionó que el tercer gran eje consiste “en hacernos en voz alta la pregunta: Como sociedad, ¿qué sabemos de nuestro pasado indígena, y específicamente de los Charrúas? Allí se ponen frente a frente cientos de documentos. Acevedo Díaz describió en ‘La Cueva del Tigre’ a unos Charrúas que en trescientos años no habían negociado nunca, tampoco habían aprendido nada del mundo conquistador, y que habían nacido para la pelea, hablando además ‘un idioma gutural incomprensible’”.
“Entonces, los compartimientos estancos que hacemos, de ubicar a los indígenas por aquí y la sociedad colonial por allá no tienen razón de ser: todos estaban interactuando todo el tiempo”, remarcó, dejando claro que el libro no se ocupa de las elites coloniales ni de sus sucesores, un aspecto que no interesa al autor.

