Una doble vía más que necesaria

El pasado 20 de abril EL TELEGRAFO informó que el delegado uruguayo en la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, Daniel Arcieri, se había reunido con el ministro de Transporte y Obras Públicas José Luis Falero, con quien había considerado una serie de proyectos que tiene en marcha o en carpeta esta secretaría de Estado en beneficio de Paysandú y la región. De acuerdo con la nota mencionada, “Arcieri destacó a EL TELEGRAFO que ‘particularmente insistimos en la necesidad de avanzar en el estudio de la doble vía de Ruta 3 frente a Paysandú, entre Avenida de las Américas y Puente de Sacra, desde que este emprendimiento sería de gran significación desde el punto de vista urbanístico y mejoramiento del tránsito en un nudo de confluencia a la ciudad. En este sentido, el ministro nos confirmó que se dispondrá de un equipo técnico en el segundo semestre del año destinado a analizar las alternativas técnicas, evaluación, etcétera, para de esa manera ir avanzando para, estudio técnico mediante, evaluar costos y poder proyectar definiciones en este tema’, señaló el delegado uruguayo en el organismo binacional”. Algunos meses más tarde, el 14 de julio, EL TELEGRAFO publicó lo siguiente: “el Ministerio de Transporte y Obras Públicas ha comenzado a estudiar posibles proyectos para la construcción de un tramo de doble vía en la Ruta 3. Esta iniciativa abarcaría, al menos, el tramo desde Park Way hasta Avenida de las Américas”.
La iniciativa de Arcieri es una importante propuesta que apunta a solucionar una situación que se he generado con el correr de los años y a la cual hasta ahora nadie le había “hincado el diente”. Factores tales como el crecimiento del parque automotor, el incremento del transporte de cargas y la extensión de la ciudad en la zona mencionada justifica con creces la idea del dirigente nacionalista. Tanto los accesos a la altura de Park Way como de Avenida Salto y de Avenida a las Américas constituyen un verdadero peligro para el tránsito vehicular y para los peatones que por allí circulan. En igual situación se encuentran los cruces a la altura de la calle Ayacucho y las calles al norte de Avenida Salto, especialmente a la altura del autódromo de Cams, en este último caso una verdadera “ruleta rusa” para todos quienes por allí circulan. Se trata de una franja en la cual se mezcla un importante volumen del tránsito de ruta con el suburbano, lo que genera una “tormenta perfecta” para accidentes de todo tipo. La existencia de una importante estación de servicios junto al puente del arroyo Sacra agrega más dificultades a lo que parece una carrera de obstáculos de un videojuego.
En un artículo publicado en el mes de junio de 2021 en la página web de la Ancosev (Asociación Nacional de Consumidores por la Seguridad Vial) el especialista en temas de seguridad vial Manuel Da Fonte expresaba lo siguiente en relación con los cruces de la ruta 3 a la altura de la ciudad de Paysandú: “La ruta pasa por la ciudad de Paysandú a lo largo de 9 kilómetros. Existen 3 cruces con infraestructura de cruce. Los 3 con diseños viales diferentes, lo cual genera de por sí, un mayor riesgo. Uno de los cruces es un pasaje en desnivel, con un diseño vial de acceso y egreso bastante complejo y que no evita entrecruzamientos a nivel sobre la ruta 90, por lo cual también se producen siniestros en este cruce. Aparte de estos cruces con infraestructura, existen en este tramo de tan sólo 9 kilómetros 13 cruces más, y múltiples accesos laterales a la ruta, desde predios y establecimientos al lado de la ruta.
Está documentado que la siniestralidad de una ruta se incrementa en forma proporcional al número de cruces y accesos laterales por kilómetro. A mayor número de cruces, mayor cantidad de siniestros. Si existen 3 cruces con infraestructura de cruce, y uno de ellos es un pasaje sobreelevado, con estructura de trébol, ¿cuál sería la justificación para tener 13 cruces más en ese tramo de ruta?
Alguna autoridad del MTOP o de la Intendencia de Paysandú, o de Unasev, ¿podría explicar los fundamentos de mantener esta situación que genera tantos siniestros?
A tan sólo 700 metros al norte, y a 1.000 metros al sur, del puente de ruta 3 sobre la ruta 90, existen cruces a nivel sin infraestructura ninguna. Existen calles paralelas a la ruta que permiten dirigir el tránsito hacia el trébol y hacerlo cruzar con seguridad. ¿Cuál sería la justificación para no cerrar estos riesgosos cruces a nivel, que implican tan sólo 1 minuto (sí, tan sólo un minuto) de recorrida extra en auto, para llegar hasta el cruce en desnivel?
Por algo en el mapa de siniestralidad vial del Portal Geográfico Ciudadano de Unasev, este tramo de la ruta 3 está en rojo por la acumulación de siniestros graves. No es apelando a los conductores distraídos que solucionaremos la inseguridad vial. Por el contrario, nosotros creemos que hay que apelar a las autoridades distraídas, que exponen a los usuarios a arriesgar sus vidas circulando en estas vías inseguras, para que pongan atención en los elementos de riesgo en la infraestructura vial, y los corrijan. Cerrar cruces innecesarios y múltiples, es una medida de bajo costo y que produce grandes resultados”.
De acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “los accidentes viales dejan 1,3 millones de personas muertas y 50 millones más heridas de gravedad en el mundo cada año. “Los accidentes en las carreteras son una epidemia silenciosa y ambulante”, afirmó el secretario general de esa organización, António Guterres, en su intervención ante los representantes de los 193 Estados miembros de la ONU, los cuales se han propuesto con la meta de reducir a la mitad el número de víctimas fatales y lesionadas para 2030.
Guterres recordó que el 90% de los accidentes de tráfico ocurren en los países de renta baja y media y que son la primera causa de muerte entre los niños y jóvenes de cinco a 29 años. Guterres explicó que esas defunciones tienen mucho que ver con una infraestructura pobre y falta de planificación urbana, al igual que con sistemas laxos de salud y protección social, falta de educación vial y desigualdades persistentes tanto entre los países como dentro de ellos”.
La iniciativa de Arcieri apunta, precisamente, a solucionar esos problemas de infraestructura y de planificación urbana a los que hace referencia el secretario general de la ONU y por eso mismo reflejan un enfoque moderno y adecuado del problema que, en caso de concretarse, se traducirá en menos accidentes de tránsito con los beneficios tanto en materia de vidas humanas como de recursos materiales que exigen los accidentes viales. A esto debemos sumarle que además de dotar a nuestra ciudad de una entrada moderna y segura, la mencionada doble vía generaría puestos de trabajo que tan necesarios resultan en este momento frente a la dura realidad de nuestro departamento tanto en materia de desempleo como de informalidad laboral.