El senador del Partido Nacional y precandidato a la presidencia por el sector “Por la Patria”, Jorge Gandini, recorrió el norte del país y presentó una postura crítica sobre los controles que realiza Aduanas en las fronteras. Reconoció que “alguna medida más” puede adoptar el gobierno ante la diferencia cambiaria con Argentina, pero todas responden a una renuncia fiscal que debe pagar el Estado. De acuerdo a Gandini, si las fronteras se corren dentro del territorio para incluir a una mayor población en los beneficios del Imesi al combustible, “siempre habrá quien pida unos kilómetros más”.
Pobres
“Argentina tiene 50% de pobres y ni Milei ni Dios lo resuelven en unos meses. Son problemas que nos afectan, así como la diferencia cambiaria. Me parece que está cambiando el humor de aquellos que pueden gastar porque son los que hacen temporada en Uruguay. Pero falta mucho”, dijo a EL TELEGRAFO.
El legislador reconoció que “puede ser que hicieran falta nuevas medidas. Pero todas las medidas terminan siendo una renuncia fiscal y alguien paga la diferencia. En este caso, la paga el Estado. Es un gobierno que viene asumiendo dos trimestres de estancamiento económico, sin crecimiento. Por la sequía, pero porque buena parte del mejoramiento en los ingresos de las familias viene como parte de la recuperación salarial y termina consumiéndose en Argentina o en Brasil”.
Explicó que “más de mil millones de dólares pasaron para el otro lado. Eso lo siente el comercio y la industria uruguaya, pero también el gobierno que no percibe impuestos de allí. Ese es un argumento para decir que hay que bajar impuestos en la frontera porque ya no los percibe. Es verdad. Pero también es verdad que cada vez que hacemos eso, corremos la frontera. La sacamos del río Uruguay y vamos un kilómetros más adentro”.
Ejemplificó que en Fray Bentos, “el combustible vale 40 pesos y en Mercedes, 75. Hay 30 kilómetros de diferencia y la gente va a cargar a la estación de (paraje) La Víbora que vende muy bien, mientras que en Mercedes, nada. Entonces, la corremos a Mercedes y así se pedirán unos kilómetros. Pero sí, creo que hay políticas que nos quedan por hacer pero no van a compensar la diferencia cambiaria”.
Aduanas
Consultado sobre los controles que ejerce el organismo, Gandini aseguró que “hay que plantearse la labor de la Aduana. Recorro el país y veo que es un colador y no se controla absolutamente nada. Ni lo chico ni lo grande”. Aclaró que “no necesariamente” tiene una mirada crítica a la gestión de la dirección del organismo, sino a “la falta de funcionarios”. En departamentos fronterizos con Brasil, “me dicen que por allí pasan camiones. Es decir, se venden camiones. En las ferias de Montevideo se encuentran las marcas de cigarrillos más vendidas y son paraguayos. Y no es una persona que ingresó con un bolso con diez cartones, sino que hablamos de contenedores”.
No obstante, precisó que “tampoco decimos de quitarle a la gente la posibilidad de hacer rendir su salario para el consumo diario, pero hay que poner ciertos límites. Si nosotros bajáramos algunos impuestos importantes para que descendieran los precios de productos más buscados de este lado y, al mismo tiempo controláramos más en la frontera, la gente no necesariamente tendría que cruzar para comprar más barato”.
Gandini enfatizó que “hoy es imposible hacerlo, porque la diferencia es tal que sería atarle las manos a mucha gente”.
Pragmatismo
Opinó que “las políticas de fronteras son muy pragmáticas. Me consta que el gobierno hace esfuerzos y piensa en la microimportación y trata de importar productos de una manera diferente en las marcas muy buscadas con la misma empresa de un lado y otro. Algunos requieren ley, pero muchos otros no. Sin embargo, el pragmatismo tiene que ver mucho más con la gestión que con la ley”.
