El temporal del pasado martes no fue solo de viento, sino que los más de 100 milímetros que llovieron en pocas horas determinaron la rápida crecida de arroyos y cañadas. Es lo que pasó en el tambo La Morena del ingeniero agrónomo Roberto Ceriani, ubicado entre Esperanza y Porvenir, y en donde el cauce del arroyo Sacra estuvo a punto de llevarse la vida de varios terneros.
El tambo que cría ejemplares de la raza Jersey, tenía la ternerada –machos y hembras de entre 4 y 6 meses–, en un potrero que es atravesado por el Sacra. Producto de las intensas lluvias, creció tan rápido que los terneros que se protegían del viento de más de 130 kilómetros por hora en un barranco, quedaron atrapados a la altura del puente del camino que une Esperanza con Porvenir.
El justo llamado de Elizabeth Gómez y José Brasesco, productores de la zona de Paso Guerrero que se dirigían a Porvenir, que pasaban en esos momentos y vieron la situación, permitió que Ceriani, junto a su hijo Serafín, y Gonzalo, el funcionario que cumple las tareas en el tambo, lograran –de a un ternero por vez–, salvarlos y comenzar a cuidarlos para recuperar a los animales que quedaron más sentidos.
“Fue una desgracia con suerte porque acá en el predio viven dos de mis hijos, y tuvimos caída de árboles y varios gajos, consecuencias menores si las comparamos con lo de la zona de Porvenir y el camino de esa localidad a La Lata”, dijo a EL TELEGRAFO Ceriani, quien lleva ya dos jornadas utilizando el generador para contar con energía eléctrica, en su casa y para el ordeñe del tambo.
Precisamente, respecto al tambo, la crecida del arroyo Sacra le impidió efectuar uno de los ordeñes, “porque las vacas quedaron del otro lado y no pudieron ser arrimadas para el ordeñe”, dijo.
El mayor problema fue “en un bajo cerca del Sacra, donde seguramente los terneros se refugiaron en el terraplén del puente, y en ese momento comenzó a llover copiosamente, y los dejó arrinconados”. Para tratar de salvarlos “tuvimos que cortar los alambrados para poder sacarlos, perdiéndose dos terneros que se fueron con el agua, y tenemos doce que están en enfermería para ver si los podemos salvar porque pasaron mucho frío”.
Tras sacarlos uno a uno del agua, “se les hizo un refugio con una carpa para calentarlos, y se utilizaron productos reanimantes, y dándole agua con azúcar y sal para recuperarlos y que comiencen a moverse”.
Agregó Ceriani que “tuvimos varias horas para retirarlos del agua y pensábamos que se morían porque fue complicada la tarea y además quedaban tirados en el suelo, ya que en el agua estaban metidos hasta el hocico”.

