Ayer se celebró la ceremonia de apertura de los 33º Juegos Olímpicos que se celebran en París este 2024.
En una histórica jornada, realizada en la principal arteria natural que tiene la ciudad, el río Sena y no en un estadio como generalmente lo ha sido en otras olimpíadas, se vivió una fiesta que duró aproximadamente cuatro horas y en la que interactuaron artistas, deportistas y público en general. Aunque la lluvia dijo presente en la fiesta, como en un filme se fue tejiendo una historia en la que un personaje anónimo muy bien caracterizado recorrió la ciudad, llevando consigo la antorcha olímpica.
La expectativa fue total en las más de 500.000 personas que se acercaron al Sena, como también los miles de internautas y telespectadores que desde distintos países siguieron el evento.
En esa recorrida por la ciudad de la antorcha olímpica se produjo la presentación y el desfile de los atletas de cada delegación, que en embarcaciones navegaban por el río con atuendos y banderas características de cada país.
En un desfile colorido y natural, la primera embarcación que navegó por el Sena fue la de Grecia, al ser el primer país en realizar los Juegos Olímpicos; la segunda fue la del equipo de Refugiados Olímpicos. Luego siguieron los países por orden alfabético y el que cerró este gran desfile náutico fue Francia, el país anfitrión, que desfiló detrás de Estados Unidos y Australia que serán las próximas sedes de los Juegos (Los Ángeles 2028 y Brisbane 2032). Nuestros deportistas, aunque algunos no pudieron ser parte de la fiesta, compartieron embarcación con Turkmenistán, Tuvalu y Ucrania.
En la fiesta de apertura no faltó absolutamente nada, desde los Minions a desfiles de moda, actividad muy característica en esta ciudad. Entre los artistas que dijeron presente, Lady Gaga brindó un espectáculo de cabaret interpretando “Mon truc en plumes” , un clásico del cabaret parisino.
En el palacio de Versalles una banda de metal Gojira brindó un espectáculo montado en distintas ventanas, inspirado en la revolución Francesa, en el que hubo fuego y hasta la representación de María Antonieta decapitada.
Una de las representaciones más emblemáticas fue la de los 80 bailarines que interpretaron el Moulin Rouge.
Uno de los puntos más altos de la jornada fue sin dudas cuando el misterioso personaje que ofició de hilo conductor durante toda la ceremonia, recorrió los seis kilómetros de río para culminar en el Trocadero en un caballo metálico llevando consigo la primera bandera olímpica y entregando la llama olímpica al exfutbolista Zinedine Zidane, quien luego se la entregó a Rafael Nadal para comenzar su traspaso a manos de otras grandes leyendas del deporte como Carl Lewis, Nadia Comaneci y Serena Williams, entre otros quienes la llevaron para encender el pebetero Olímpico.
Celine Dion cerró la emotiva fiesta interpretando “L ‘Hymne a l’ amour” un clásico de Edith Piaf de 1950.
En una jornada sin precedentes y con el arte y el deporte conviviendo, Francia brindó un verdadero espectáculo como puntapié inicial a la cita máxima del deporte en el planeta.
Durante 19 días, los grandes atletas mundiales darán todo de sí en este gran evento mundial que tuvo una fiesta de inauguración de película.

