Colegio Médico Del Uruguay: Recuperar el humanismo

En 1984, cuando comenzamos este noble apostolado, nos entregaron, como es tradición, los Consejos de Esculapio (también llamado Asclepio), considerado el Dios de la Medicina y del cuidado de la Salud por los Griegos, mucho antes del tiempo de Homero, aunque algunos historiadores defienden la teoría que fue un simple mortal, Médico, si es posible considerar a un médico un simple mortal. No por considerarlo superior al resto, sino por las extraordinarias condiciones en las que transcurren nuestras vidas. Con el tiempo de desempeño de la profesión he podido comprobar la veracidad de tales enseñanzas. La ciencia – arte de la Medicina, requiere el arte de la percepción del otro. Articular las ciencias involucradas en los procesos biológicos y su permanente desarrollo, mantener la intuición y el discernir entre el conocimiento y la experiencia, en busca de la excelencia. Es un arte en sí mismo.

No existen enfermedades, sino enfermos, y no existen pacientes sino padecientes, esta otra dimensión, la de “percibir la magnitud de la dolencia”, es una forma aún más sutil del arte de curar. Aquella que involucra, curar con la presencia (confianza), con la palabra (empatía), y con una mirada de comprensión y un toque sutil (estoy aquí), hace sentir al otro que también somos humanos.

Luchar por mantener el humanismo de la medicina en estos tiempos, es sinónimo de que algo se ha perdido en el camino. ¿Qué esperamos para defender y recuperar esa pincelada de arte? Hagámoslo por nuestros pacientes, por nuestros maestros, pero sobre todo, por nosotros mismos.
“La Medicina es mi religión, mi templo, es mi conciencia, y preservar la integridad física y espiritual del prójimo, mi destino”.
Dr. Oscar Mendoza
Sabarrós