Fortalezas, amenazas, repechos y bajadas

En sintonía con las más ambiciosas metas planteadas en los acuerdos internacionales, Uruguay tiene planteado alcanzar en el año 2050 la neutralidad de emisiones. Esto supone una serie de transformaciones que ya se están procesando en el marco de lo que se denomina “Segunda transición energética”, que tiene entre sus pilares a la movilidad eléctrica, un ítem en el que el país ha dado pasos importantes, al igual que en la modificación de la matriz de generación eléctrica, aspecto en el que se ha posicionado sólidamente como una referencia internacional, viene “liderando el camino”, como planteara meses atrás una publicación del Ministerio en la que se aludía a este proceso. En ese artículo se destacaba, justamente, el haber conseguido descarbonizar la generación de electricidad. “Actualmente, el país puede abastecer casi la totalidad de su demanda eléctrica con generación renovable (hidroeléctrica, eólica, biomasa y solar), y es considerado por muchos como un modelo a seguir”.
En una entrevista en radio Sarandí esta semana, el director nacional de Energía, Christian Nieves —tomó el lugar de Fitzgerald Cantero cuando el exjerarca pasó a ocupar un puesto en un organismo internacional—, hizo un somero repaso por algunos puntos que hacen a esta transformación, en una entrevista que se hizo breve, considerando los temas relevantes que se abordaban; fue casi un punteo, podríamos decir. Sin embargo, alcanza para tener un pantallazo de cómo el gobierno actual está viendo la marcha de esta transformación y las perspectivas a futuro en un sector estratégico y que ha sido siempre una piedra en el zapato para un país que, como sabemos, no dispone de petróleo, el cual durante todo el siglo XX fue la materia prima clave en el funcionamiento del mundo y de la que esta transición busca reducir su dependencia. Nos viene como anillo al dedo, podríamos decir, a la vez que se abren nuevas oportunidades de inversión y exportación.
En la fase a la que nos llevará esta transición, los pilares fundamentales serán la movilidad sostenible y la economía del hidrógeno verde. Dos áreas en las que Uruguay viene trabajando y avanzando.
Uno de los conceptos que manejó Nieves es la fortaleza que ha mostrado el sistema frente a las olas de frío y de calor que hemos atravesado, fenómenos a los que, a estar por las estimaciones sobre los efectos del cambio climático, habrá que acostumbrarse porque serán cada vez más frecuentes. Igual que los períodos de déficit hídrico, como el que se anuncia como una posibilidad cierta para el verano próximo, si es que ingresamos en una Fase Niña. Esto, no olvidemos, también pone a prueba el sistema que, a decir del director, “está preparado para tolerar estas olas, y siempre tenemos el recurso de la importación, o de las térmicas. El año pasado, que fue un año que todos recordamos con la sequía, tuvimos que usar térmica, pero por suerte también pudimos comprarle a Brasil energía más barata que si tuviéramos que tener todo el tiempo prendida la térmica”.
De allí que resalte como una fortaleza “la integración que tenemos con nuestros vecinos, que generalmente le vendemos, porque somos exportadores netos, pero cuando necesitamos por alguna u otra razón está bueno tener esa posibilidad, esa herramienta”. Y hoy parece casi una afirmación que se suelta así nomás, pero pensar que hace relativamente pocos años, antes del comienzo de este siglo, digamos, Uruguay estaría en condiciones de exportar energía eléctrica, era digno de una novela de ciencia ficción.
Otro punto que valoró Nieves es el abaratamiento de la tecnología que abrirá una puerta grande al incremento de la generación fotovoltaica, pronosticó, además de destacar el complemento que supone para la generación eólica. “El eólico funciona mucho mejor, hay mucho más viento en la noche, y obviamente el fotovoltaico en el día”. Por ello cabe esperar que en el futuro cercano aparezcan más granjas solares, de mantenerse esta tendencia.
En el punto de la movilidad eléctrica los avances son notorios. Recordemos que hace poco más de un mes publicábamos en estas páginas que la tendencia creciente de la venta de vehículos eléctricos haría que a mitad de este año se superaran los números de todo el año pasado. “Comparando el 19 (2019) con el 23 (2023) que está cerrado, los vehículos livianos aumentaron 1.420%, y lo que es utilitario, ómnibus, camiones, 350%”. Pero el mayor componente de todas estas ventas han sido vehículos de uso familiar. Nieves adelantó que en breve se lanzará un programa que apuntará a electrificar también la movilidad comercial. “Probablemente en una semana estaremos anunciando un nuevo programa que se va a llamar Subite Cargo, que es para vehículos utilitarios, que incorporen vehículo y cargador. Ahí vamos a tener un subsidio en la compra, como se hizo en ediciones anteriores con el Subite Pasajeros; es una herramienta más”.
Pero la gran apuesta del país en materia energética es el hidrógeno verde, un área en la que están puestos los ojos de potenciales inversores y en la que tenemos grandes cartas a favor, como la estabilidad institucional, la tradición de respeto de los compromisos que el país asume, todo este desarrollo que estamos mostrando en las energías renovables y la creciente oferta de capacitación para atender las necesidades de personal técnico especializado que aparezcan.
Ahora bien, lo que no podemos es dar pasos en falso que perjudiquen esta posición favorable. No podemos permitirnos que en estos primeros pasos que se están dando aparezcan opacidades como las que recientemente se han denunciado, y menos en aspectos ambientales, que son justamente los que nos han traído hasta acá. No podemos perder en la bajada todo lo que hemos conseguido en el repecho.