Humo blanco para la Plaza de Palos

Finalmente el ciudadano sanducero que había adquirido los dos terrenos donde se encontraba la Plaza de Palos, aceptó la oferta de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), dando por terminada la problemática que se había generado y había llevado a una movilización de los vecinos para que el espacio ubicado en Enrique Chaplin y Uruguay –que fuera desmantelado hace algunas semanas–, volviera a ser lo que fue durante más de tres décadas.
Así se solucionó el conflicto, antes de que los vecinos lo plantearan ante el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, en ocasión de la inauguración de la remodelación del Estadio 8 de Junio, en la noche del sábado.

En diálogo con EL TELEGRAFO, el comprador explicó que “en mí nunca estuvo la intención de quedarme con esos terrenos, después de ver la importancia que había por parte de los vecinos, en lo que se refiere al uso de la plaza”, y aclaró que “nunca tuve la intención de sacarles una plaza a los vecinos, porque previamente se me dijo que la iban a trasladar”.

Al notar la repercusión social que tuvo el hecho, “me arrepentí y deseo de corazón que esos terrenos queden como plaza pública para el uso y goce del barrio, refiriéndome a niños, adolescentes y ancianos”, finalizó.

Como se recordará, al menos un centenar de vecinos del barrio Obrero se convocaron hace varias semanas en el espacio ubicado en Enrique Chaplin y Uruguay, luego de enterarse que los dos padrones donde se había instalado la denominada Plaza de Palos fueron vendidos por la Agencia Nacional de Viviendas (ANV).
Allí, habían indicado que se había vendido una plaza que tenía 34 años de existencia y que se había comenzado a gestionar durante la intendencia del arquitecto Walter María Belvisi.

El malestar de los vecinos llegó cuando retiraron los juegos de madera. Fue cuando se enteraron que la ANV había vendido los dos terrenos sin fijarse que había una plaza. “Nos confirmaron que se había vendido en 2023 y los vecinos nunca fuimos informados”, dijo oportunamente Ariel Cruz, vecino de la zona.
A partir de allí, “iniciamos una campaña, nos juntamos en la plaza a hacer una defensa y recuperación del espacio público, más allá de que nos digan que ya está todo resuelto”.

Cruz enumeró oportunamente que “de esta plaza dependen cerca de 20 barrios, hay cuatro CAIF, cuatro canchas de fútbol, una escuela, el centro comunal Gamundi, hay asociaciones de discapacidad que realizan actividades con juegos y gimnasia. Incluso partidos políticos hacían sus actos. Es una plaza con muchas actividades durante el año”.

Fue así que los vecinos se hicieron sentir. El comprador inmediatamente tuvo la mejor voluntad para devolverla, pero anunciando que deseaba negociar, porque él la había comprado dentro de la Ley. Hasta que llegó la comunicación por los carriles necesarios. La ANV lo contactó y de esa charla salió el humo blanco para los vecinos y el barrio vuelve ahora a tener su Plaza de Palos.