Los que nos hemos criado y educado en este país entre el fútbol y las familias, armados en una situación de distinta coyuntura social, tanto a nivel mundial, como local, podemos sacar conclusiones verdaderamente insoslayables. Con la disputa de la Copa América y el armado del plantel rediscutido por la forma de ser del técnico actual, muy introvertido, muy para adentro de sus pensamientos y sus explicaciones; no lo juzgo porque si se lee o escucha a la prensa, todos saben un montón, aunque casi ninguno haya pisado nunca una cancha o haya vivido el lógico trajinar de todo lo que rodea el deporte de competencia, lo cual es muy difícil de atravesar con éxito para llegar. Lo voy a comentar porque lo he vivido y porque es una manera de ser de algunos entrenadores. Se bajó Cavani, ganó una forma de actuar y no dejar que se manoseara su trayectoria muy exitosa y larga por cierto, incluida su persona. Evitó roces y realmente sumó al grupo una decisión que no provocaría malos encuentros y no los hubo, por cierto. Dejó un grupo en Montevideo para que le quede más fácil decidir la eliminación. Qué feo es eso para jugadores con trayectoria como Merentiel. Pero entre todo esto quedó alguien muy querido, muy real, que soportó el banco y el ser suplente, que se aferró a su persona, su cualidad deportiva y se quedó firme para sumar. Se comió la ansiedad y otras cosas feas de decir y finalmente con 30 minutos de actuación salvó a la celeste de su historia. Estuvo cerca de dos goles, pegó un tiro en el palo, hizo un gol importantísimo y un penal en la definición. Yo lo defino como el gran jugador uruguayo por su forma de correr la cancha, su ubicación, sus perfiles de definición, su manera de cabecear, el uso de su cuerpo, sus pases magistrales. Un jugador de su edad que ha puesto sus años corriendo distinto, más planificado y ciertamente llegando a todos lados usando la cabeza en beneficio de los pies, pero llegando a todos igual. Si lo hubiéramos tenido en cancha 30 minutos más, sin duda que llegábamos a la final. No por ser joven se tiene una actuación buena, un joven debe saber lo que Luis ha aprendido para ser brillante aún con su edad. Quiero con esto entrar a otro tema, que tiene una gran incidencia social entre nosotros y que es el de las personas mayores. Es tan frágil el pensamiento de las familias que ahora cuando un veterano/a llega a cierta edad, es como una molestia mantenerlo entre la familia, es más fácil internarlo en una casa de cuidados. No se ha tenido la inteligencia de hacer que los abuelos/as puedan volcar su sapiencia hacia la sociedad, transfiriendo tantas experiencias como años que tienen. Hoy que se ve que plantean novedades, transformaciones, los planes de gobierno de todos los partidos, vienen las elecciones y esta vez son muy importantes, ya que se engaña muy poco, hay mucha información. Si Luis Suárez le molestaba a cierto grupo de gente que no sabe nada, aún con toda la alegría que nos ha dado y lo que nos ha enseñado a querer a este país, espero que lo asociemos a este problema tan importante como son nuestros mayores: ¡no los alejemos de nuestras casas y nuestras vida!, pues son tremendamente importantes. Me ubiqué de esta forma y en este sentido con ambos temas porque son similares, se ha transformado la manera de ser y de actuar haciendo trizas una manera de vivir en familia, que nos permitió ser la Suiza de América, para entregarle a la forma deshumanizada de vivir hoy. Da para pensar y actuar diferente y actuar en consecuencia. V.E.S, “Deportista de pie”

