Ciclo Orgánico y Plan Juntos: la huerta y el compost en la promoción de comunidad

Desde hace cuatro años, Rolando Calvo lidera Ciclo Orgánico, un emprendimiento ecológico en Paysandú que combina gestión de residuos con educación ambiental, como quedó reflejado en la reciente vinculación con el Plan Juntos del Ministerio de Vivienda.
La iniciativa de Calvo comenzó como un servicio de recolección de residuos orgánicos a domicilio y ha evolucionado hacia un modelo de triple impacto, involucrando a familias y comunidades en prácticas sostenibles.
“Nuestro objetivo es cerrar el ciclo. No solo gestionar residuos y transformarlos en compost, sino enseñar a las personas a hacerlo en casa y producir su propia huerta”, explicó el emprendedor, satisfecho con la expansión del proyecto. Hoy, la iniciativa no sólo brinda un servicio a unas 130 familias en Paysandú, sino que busca replicar el modelo en otras localidades.

Huertas en viviendas del Plan Juntos

Uno de los hitos recientes para Ciclo Orgánico estuvo representado en su colaboración con el Plan Juntos del Ministerio de Vivienda, una iniciativa que entrega viviendas a familias en situación vulnerable. Calvo destacó que el impacto de su intervención va más allá de la mera entrega de llaves. “No fue sólo entregar la casa, sino también trabajar con la comunidad. Les dimos talleres de huerta urbana, principios agroecológicos y les enseñamos a hacer compost”, comentó a EL TELEGRAFO. “Una cosa lleva a la otra”, subrayó.
En esta primera etapa, se habilitaron casi 30 viviendas en un barrio nuevo de calle Montevideo, en una zona al sur del arroyo Sacra, en cuya inauguración estuvo presente el presidente Luis Lacalle Pou.
Cada una de las casas se entregó con una mesa de cultivo fabricada en los talleres de carpintería comunitarios. “El día de la entrega, los vecinos recibieron su mesa lista para plantar. Muchos la usan para aromáticas y, en un futuro, para pequeños cultivos o incluso como jardines decorativos”, agregó Calvo.
Los talleres no se limitaron a enseñar técnicas agrícolas. “Queremos que las personas se apropien de estas prácticas, que no dependan de nosotros para mantener la huerta o gestionar sus residuos”, señaló el también profesor de educación física.
Además, Ciclo Orgánico proporcionó compost, plantines y semillas a los vecinos, asegurando que el conocimiento transmitido tuviera un impacto inmediato y duradero. “Muchos ya están pensando en instalar una compostera en sus hogares”, celebró el impulsor del proyecto.
“Que nos tengan en cuenta es un reconocimiento al trabajo recorrido y es una responsabilidad también. Y la idea es, hace un tiempo, no solamente encargarnos de los residuos orgánicos y transformarlos en compost, sino cerrar el ciclo y ya también enseñar y dar las herramientas para producir”, continuó.

Un modelo para continuar

Más allá del impacto local, Ciclo Orgánico se proyecta como un modelo replicable en pequeñas comunidades. “Con pocos recursos y buena organización, una sola persona podría gestionar los residuos orgánicos de un pueblo entero”, afirmó Calvo, subrayando que hasta el 50% de los residuos domiciliarios son orgánicos y, por tanto, reciclables.
El emprendimiento se sostiene mediante un sistema de pago mensual: cada familia abona 500 o 600 pesos –dependiendo del balde– por el servicio de recolección y recibe compost cada tres meses. “Nosotros siempre decimos que la gente no debería hacerlo por el compost. Si quieren compost barato, pueden ir a un vivero. Se trata de un compromiso con la sostenibilidad y la comunidad”, explicó Calvo.
“Esto es un emprendimiento de triple impacto: social, ambiental y económico. Lograr ese equilibrio es lo que permite sostener la iniciativa en el tiempo”, reflexionó. A pesar de su éxito, el camino no ha sido fácil. “Al principio, la gente no entendía por qué debía pagar para que se llevaran sus residuos. Nos llevó tiempo concientizar, pero hoy, con más de 130 familias participando (que alcanza a alrededor de 500 personas), el modelo está consolidado”.
A su vez, Ciclo Orgánico no planea detenerse aquí. Con la continuidad del Plan Juntos y nuevas entregas de viviendas, seguirán impartiendo talleres. “Estamos a disposición para continuar colaborando con el Plan Juntos y sumar nuevos vecinos al proyecto”, indicó Calvo. Además, el equipo busca expandir su presencia a otras localidades cercanas a Paysandú, como Porvenir y Esperanza, reduciendo la cantidad de residuos enviados a vertederos. Calvo concluyó destacando la importancia de seguir promoviendo un cambio de hábitos: “La clave es mostrarle a la gente el impacto que pueden tener sus acciones. Si logramos que cada hogar composte y cultive un poco, reducimos basura y creamos comunidad al mismo tiempo”.
De este modo, Ciclo Orgánico se perfila como un ejemplo de cómo la economía circular puede echar raíces en las comunidades más pequeñas, con el aporte de soluciones concretas en la gestión de residuos.