“Representar al país es un gran orgullo”, dijo la chef sanducera Martina Moller Rodríguez, tras asistir en julio pasado al II Festival Gastronómico Internacional que se realizó en Bolivia, Chuquisaca, Sucre, y en el que presentó platos tradicionales de nuestro país elaborados con productos de nuestra región.
Previo a este festival, donde se presentaron platos de 12 países, Moller ofreció una clase magistral del postre “Reversión Martín Fierro”, que fuera presentado en Paysandú durante el evento de “Carnes de Caza”, del Observatorio Gastronómico. El menú, en tanto, consistió en “cordero al vino Tannat con puré de zapallo que es bien de nuestra zona, los clásicos panqueques de dulce de leche, Reversión Martín Fierro, crema de naranja, característico de esta zona, y grapa miel, que está en tratativas de ser bebida típica de nuestro país”, describió. Además, “hubo una cena de camaradería con los chefs”, lo que permite ese aprendizaje permanente que demanda la profesión. “Para mí fue una gran alegría haber ido, emoción también y representar al país es un gran orgullo y una presión grande porque uno tiene que desempeñar un buen papel”, subrayó. “La gente quedó contenta”, expresó con satisfacción, recordando que “un señor me dijo que cuando comió el cordero le hizo acordar a la infancia” y ese tipo de devoluciones es algo “lindo también”, valoró.
“Como chef te abre mucho la mente, uno aprende cosas nuevas, ve otra cultura gastronómica que es mucho más rica que la nuestra porque tienen muchos más vegetales, frutas, verduras, otras raíces, otros condimentos, y es muy rica la variedad. En esos países también esta resurgiendo la cocina amazónica”, comentó. “Para uno es importante salir, conocer, aprender y representar a tu país, es una de las mejores alegrías”, reafirmó. En este sentido, refirió que “la Intendencia me dio la bandera, el Observatorio Gastronómico el licor de Tannat, y el Ministerio de Turismo designó ‘de interés turístico’ la visita, me dio el logo de Uruguay Natural y Turismo Gastronómico para representar al país y una ayuda económica”.
Destacó a la vez “la calidad humana de la gente, la hospitalidad” de los anfitriones que ofrecieron también bailes típicos y una recorrida por lugares históricos. “Para el año que viene estoy invitada para el festival que va a ser más grande, porque es el bicentenario de Bolivia”, adelantó.



